19 de Agosto de 2026
Así funcionan los círculos que pueden salvar vidas en moto
Círculos blancos en las curvas: así quieren proteger a los motoristas
Una sencilla señalización horizontal ensayada en Austria consigue modificar la trazada de las motos y ha reducido hasta un 80% los siniestros con lesiones en determinadas curvas. En España ya se han realizado experiencias piloto y la DGT contempla el "guiado en la trazada" como una medida para mejorar la seguridad en carreteras convencionales.
Puede que algún motorista se haya encontrado ya con una imagen poco habitual sobre el asfalto: una sucesión de círculos o elipses blancas junto a la línea central de determinadas curvas.
No son una nueva línea que debamos seguir con las ruedas. Más bien todo lo contrario.
Estas marcas están diseñadas específicamente para influir de manera intuitiva en la trazada de los motoristas, alejándolos del eje de la carretera y aumentando así la distancia de seguridad respecto a los vehículos que circulan en sentido contrario.
La solución procede de Austria, donde lleva años estudiándose, y los resultados obtenidos han despertado el interés de otros países europeos, incluida España.
¿Para qué sirven realmente los círculos blancos?
El problema que intentan solucionar resulta especialmente evidente en las curvas a izquierdas.
Un motorista puede mantener perfectamente las ruedas de su motocicleta dentro de su carril y, sin embargo, al inclinarse hacia el interior de la curva, su cabeza y parte superior del cuerpo pueden aproximarse peligrosamente a la calzada destinada al sentido contrario.
Si en ese momento aparece un turismo, una furgoneta o, especialmente, un vehículo pesado, el margen de seguridad puede desaparecer rápidamente.
Las marcas blancas se colocan precisamente junto a esa zona de riesgo para conseguir que el motorista adopte una trayectoria algo más exterior.
No hay que pasar por encima de ellas
Este es posiblemente el aspecto más importante para entender esta señalización.
Los círculos no indican por dónde debe pasar la motocicleta.
Su función es justamente la contraria: crear una referencia visual que invite al motorista a mantenerse alejado de ellos.
Los estudios realizados en Austria comprobaron que los conductores tendían espontáneamente a evitar las marcas, desplazando la trayectoria hacia una posición más segura dentro de su propio carril.
Es una solución extraordinariamente sencilla: en lugar de decirle al motorista por dónde debe circular, se coloca un elemento visual en aquella zona de la calzada de la que interesa mantenerlo alejado.

Una idea austríaca con años de investigación
Aunque esta señalización pueda parecernos novedosa, Austria lleva muchos años trabajando con este concepto.
Las primeras aplicaciones se remontan a 2007 y posteriormente se experimentó con diferentes diseños, incluyendo barras y elipses.
En 2016 se desarrollaron ensayos específicos para analizar cómo influían estas marcas sobre las trayectorias elegidas por los motoristas. Los resultados mostraron que conseguían desplazar significativamente las motos desde la zona próxima al eje de la carretera hacia posiciones más seguras dentro del carril.
Pero uno de los experimentos más interesantes llegó en 2019.
El estado del Tirol seleccionó 19 curvas especialmente conflictivas para los motoristas en las que se instalaron estas marcas.
Los resultados fueron extraordinariamente llamativos.
Hasta un 80% menos de accidentes
La evaluación posterior realizada por el organismo austríaco de seguridad vial KFV determinó que, en esas 19 curvas, los siniestros de motocicleta con lesiones se redujeron aproximadamente un 80% después de la instalación de las marcas.
El dato debe interpretarse correctamente.
No significa que estas señales hayan reducido un 80% todos los accidentes de moto en Austria, sino que esa disminución se produjo en las curvas concretas analizadas dentro del proyecto.
Aun así, el resultado resulta suficientemente significativo como para que la iniciativa haya despertado interés internacional.
España también estudia esta solución
Estas marcas no constituyen, por ahora, una nueva señalización que la DGT esté implantando de manera generalizada en todas las carreteras españolas.
España lleva tiempo observando y probando este tipo de soluciones.
El Servei Català de Trànsit realizó una experiencia piloto siguiendo el modelo austríaco en la zona del pantano de Foix, en Cataluña, y posteriormente manifestó su intención de estudiar su utilización en más kilómetros y carreteras.
Por su parte, la propia DGT incluye actualmente el "guiado en la trazada" entre sus prácticas de interés para conseguir vías más seguras.
El objetivo declarado es reducir la siniestralidad de los motoristas en las carreteras convencionales mediante señalizaciones que ayuden a realizar trazadas más seguras y disminuyan tanto las salidas de vía como las invasiones del sentido contrario.

304 motoristas fallecidos en carretera durante 2025
La búsqueda de nuevas soluciones resulta especialmente relevante teniendo en cuenta las cifras de siniestralidad.
Según el balance provisional de la DGT, 304 motoristas fallecieron en vías interurbanas españolas durante 2025, cinco más que el año anterior.
De ellos, 232 perdieron la vida en carreteras convencionales, frente a los 72 fallecidos en autopistas y autovías.
Es precisamente en estas carreteras convencionales, con curvas, calzadas sin separación física entre sentidos y menor margen para corregir errores, donde medidas como el guiado de trazada pueden resultar especialmente interesantes.
Una ayuda, nunca un sustituto de una buena conducción
La experiencia austríaca demuestra que una intervención aparentemente tan sencilla como pintar unas elipses sobre el asfalto puede modificar el comportamiento de los motoristas.
Pero tampoco debemos interpretar estas marcas como una solución milagrosa.
Ninguna señalización puede compensar una velocidad excesiva, unos neumáticos en mal estado, una entrada precipitada en una curva o una conducción por encima de las capacidades del piloto.
Estas marcas son simplemente una referencia adicional que ayuda al motorista a adoptar una posición más segura.
Y quizá precisamente ahí radique su mayor virtud.
No sancionan, no obligan a realizar complicadas maniobras y tampoco requieren grandes modificaciones de la infraestructura. Simplemente utilizan una referencia visual para intentar corregir uno de los errores que puede tener consecuencias especialmente graves en moto: aproximarse demasiado al eje de la carretera cuando estamos inclinados en una curva a izquierdas.
Si los buenos resultados obtenidos en Austria pueden reproducirse en nuestras carreteras, esos discretos círculos blancos podrían terminar convirtiéndose en unos importantes aliados para los motoristas.