20 de Marzo de 2012
Por Juan Francisco Medina
Todo comenzó hace unos 12 meses, tomando una café con mi amigo y compañero de aventuras Jose A. Peñate. Le comenté lo que me rondaba la cabeza desde hacía unos días…..”comprar una moto de enduro y transformarla en una moto de raids”. Soñar es gratis, y no es nada malo, todo lo contrario. Lo complicado es decidirte a dar ese paso entre lo deseado y la realidad.
Llevo muy poco tiempo sobre las dos ruedas, pero estos 6 años que he disfrutado sobre ellas, me han aportado un sin fin de sensaciones: alegrías, sufrimientos, disgustos, nuevos y buenos amigos, etc… Para mí ha sido destapar la caja de Pandora y descubrir algo que me ha cambiado la vida. Es más que una forma de vida, es una manera de sentir la vida, de disfrutar de ella y poder hacer realidad muchos sueños. Uno de ellos, era pasar de los actuales 230Kg de mi inseparable trail BMW F800GS, y rebajarlos hasta los 130Kg que me permitía una moto de enduro. La decisión estaba tomada, unos cuantos ahorros de aquí, un esfuerzo en casa y otro en el trabajo, me permitieron llevar a cabo este proyecto.
La primera pregunta que se me venía a la cabeza era obvia: ¿qué moto de enduro adquirir para conseguir un kit rally-raid? En esta fase creo que fue cuando peor lo pasé. Pasaba las noches en vela pensando, analizando datos de fabricantes, comentarios de foros, revistas especializadas, compañeros endureros y sus experiencias, y como no, viendo el mercado de segunda mano y cómo se encontraba en ese momento la venta de motos de enduro. Descartada quedaba la compra de un moto nueva desde el primer momento por motivos económicos.
La decisión fue meditada durante largas semanas pero estaba muy clara, el motor Yamaha de la WR era de lo más fiable del mercado. Sin llegar a tener unas prestaciones punteras de mercado en cuanto a potencia, presentaba un motor que llevaba en el mercado muchos años y esto era lo que andaba buscando: FIABILIDAD. Curiosamente, existía un fabricante de kits catalán que llevaba a cabo las monturas destinadas al Dakar, Jorge Velayos. Su kit estaba siendo reconocido por Yamaha Francia-Europa para sus equipos oficiales y daba la sensación que les iba muy bien con él. Ofrecía además un kit reducido (kit rally light) que se ajustaba mucho a mis necesidades.
Visto modelo de moto, visto el tipo de kit, comenzaba la búsqueda inicial de la moto. Mercado de segunda mano peninsular: precios razonables pero la incertidumbre de su estado y los costes del transporte, hicieron que me centrara en buscarla en casa. La liebre saltó en Lanzarote en octubre pasado, una WR 450F del 2009. Apuntaba pocos kilómetros y un precio razonable. No lo dudé, en 6 días la moto estaba en casa. Las primeras sensaciones sobre ella fueron la de estar sobre una “bicicleta”. De potencia sobrada para mi forma de conducir e impecable de mecánica y estado general. Moto en casa. Primer objetivo conseguido.
Tenía que darme mucha prisa en conseguir el kit, ya que el equipo de JVO-Racing daba soporte al Dakar sudamericano y partían para Argentina a finales de año. El día 1 de diciembre me trasladé a Barcelona a comprar el kit. Pude ver su centro logístico y de montaje, además de poder resolver algunas dudas con Jorge y Paula, pero estaba claro que iba a estar sólo en la instalación. Hasta Jorge se sorprendía de que fuera a realizar yo mismo el montaje.
Dicho y hecho, en 40 días fueron montados los soportes del depósito, carenados nuevos, instalación eléctrica paralela, soporte o araña de instrumentación, modificaciones menores en el motor y algún manguito que otro renovado. Estaba montada a finales de diciembre, pero realmente fue en enero cuando comencé a rodar con ella. Veía los resúmenes dakarianos en Teledeporte y quería salir con ella de inmediato. Nuestros canarios corriendo y uno muy motivado para estrenar la moto. Fueron unos días muy intensos.
Los ajustes se iban sucediendo a medida que se iban haciendo kilómetros. Hasta el día de hoy, que estoy instalando las últimas incorporaciones: disco delantero de freno sobredimensionado, disco trasero de freno y bomba mecánica de gasolina. Todo preparado para saltar a Marruecos con un grupo de canarios que nos adentraremos en el medio Atlas durante 10 días para recorrer 2700km.
Hace unos meses era impensable el verme sobre una moto con estas fabulosas prestaciones, pero dicen que “el querer, es poder” y en ese sentido soy muy muy tenaz en cuanto a lo que me propongo. Ahora sólo falta que nos den el banderazo de salida en Almería y comience esta nueva aventura, personalmente la quinta en tierras marroquíes, y espero que no sea la última.
Gracias a mi mujer María, a Jose Peñate, a Luis Naranjo, y a un sin fin de amigos con mayúsculas que no cabrían en este relato.
Si quieres, se pueden hacer realidad tus sueños...
Sigue a los Canarios en el X Raid Hammer Marruecos
