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Yamaha RD350 YPVS vs Yamaha XSR900 GP, 40 años de pasión

19 de Julio de 2026

Yamaha RD350 YPVS vs Yamaha XSR900 GP, 40 años de pasión

Del rugido del legendario bicilíndrico de dos tiempos al refinamiento del moderno CP3, Canariasenmoto reúne dos iconos separados por cuatro décadas para descubrir cómo Yamaha ha sabido mantener intacto su ADN deportivo.

 

✔️ "Las separan 40 años de evolución tecnológica, pero emocionan de la misma manera."

✔️ "La RD350 era el sueño ochentero de cualquier motorista." — Jorge Gómez

✔️ "Es una moto retro en su aspecto... pero completamente moderna en su corazón."

✔️ "La XSR900 GP es la digna heredera de la RD350." — Oliver Padrón

✔️ "Cuando aceleré por primera vez fue como si hubiera estallado un trueno."

 

Hay motos que pasan por el mercado dejando un buen recuerdo. Otras se convierten en referentes de su época. Y luego están aquellas que, décadas después de su nacimiento, siguen despertando las mismas emociones que el primer día. La Yamaha RD350 YPVS (Yamaha Power Valve System) pertenece a esa exclusiva categoría de motocicletas que marcaron a toda una generación de motoristas, mientras que la actual Yamaha XSR900 GP demuestra que es posible reinterpretar aquella filosofía con la tecnología del siglo XXI sin perder un ápice de personalidad.

 

Reunir ambas motos en una misma carretera no es algo que suceda todos los días. Por eso, desde Canariasenmoto quisimos aprovechar una oportunidad única para enfrentar —o mejor dicho, unir— dos generaciones de deportivas separadas por cuarenta años de historia, pero conectadas por una misma forma de entender la pasión por las motos.

 

 

El escenario elegido no podía ser otro que Gran Canaria. La jornada comenzó en las instalaciones de Yamaha Flick Moto, concesionario oficial de la marca japonesa desde hace más de 25 años, desde donde partiríamos rumbo a la Cruz de Tejeda, uno de los lugares más emblemáticos para cualquier motorista de la isla. Antes de arrancar, ambas motocicletas compartían protagonismo frente al concesionario: la imponente Yamaha XSR900 GP, conducida por Oliver Padrón, gerente de Flick Moto, esperaba junto a una impecable Yamaha RD350 YPVS, propiedad de Jorge Gómez, uno de los pilotos más polifacéticos del motociclismo canario.

 

Dos motos. Dos épocas. Dos formas completamente distintas de entender la deportividad... y, sin embargo, una misma esencia.

 

 

El sueño de los años ochenta

 

Hablar de la Yamaha RD350 es hablar de una moto que marcó una época. Para muchos jóvenes de los años ochenta representaba el sueño deportivo por excelencia. Su bicilíndrico de dos tiempos, la ligereza del conjunto y una aceleración capaz de poner contra las cuerdas a motos de mucha mayor cilindrada la convirtieron en un auténtico objeto de deseo.

 

Jorge Gómez no necesita consultar fotografías para recordar aquellos años.

 

"Para mí es una moto que me trae muchísimos recuerdos de los años ochenta, cuando corríamos en los circuitos urbanos de Mercalaspalmas o El Sebadal, entre farolas y bordillos. Recuerdo ver a pilotos como Ñito Huertas o Toni Cabrera corriendo con ellas. Eran motos muy rápidas y con una mecánica muy sencilla."

 

 

Aquellas carreras urbanas forman parte de la historia del motociclismo canario y la RD350 fue protagonista de muchas de ellas. Su motor de 347 centímetros cúbicos desarrollaba una potencia extraordinaria para la época, pero exigía respeto y compromiso por parte del piloto.

 

"Conducir una moto de dos tiempos es totalmente diferente a cualquier cuatro tiempos. La entrega de potencia que ofrece esta moto es bestial. Es un auténtico deleite abrir gas cuando entra en la zona óptima del motor."

 

Ese carácter explosivo era precisamente una de sus mayores virtudes... y también uno de sus principales desafíos.

 

"Era el sueño ochentero de cualquier motorista. Tenía muchísima potencia para el poco peso que movía. Quizá los frenos y las suspensiones podían mejorarse, pero la relación peso-potencia era espectacular."

 

 

Un homenaje con tecnología del siglo XXI

 

Cuarenta años después Yamaha ha vuelto la vista atrás para crear una de las motos con más personalidad de su catálogo. La XSR900 GP no pretende ser una réplica de ninguna deportiva clásica, sino reinterpretar aquella época con todos los avances actuales.

 

Oliver Padrón explica perfectamente cuál fue la filosofía del proyecto.

 

"Yamaha decidió fabricar esta moto para rendir homenaje a toda su historia y a su trayectoria en competición. Sus decoraciones y sus diseños siempre han sido muy reconocibles y han generado muchísimo cariño entre los aficionados."

 

Ese homenaje comienza por la estética.

 

La decoración, inspirada en las míticas Yamaha de competición de los años ochenta, es el primer detalle que llama la atención, aunque no es el único.

 

 

"El primer guiño es esa decoración que recuerda a las motos patrocinadas por Marlboro, pero también el diseño del carenado delantero o el colín evocan claramente las motos de resistencia y las 500 de aquella época."

 

Sin embargo, basta con acercarse unos centímetros para descubrir que bajo esa imagen retro se esconde una motocicleta completamente moderna.

 

"Lo moderno lo tiene absolutamente todo. El chasis y el basculante de aluminio, el motor CP3, quickshifter up&down, ABS cornering, la IMU de seis ejes... Incluso detalles como el faro delantero, completamente integrado, o el piloto trasero, prácticamente oculto. Y cuando arrancas la moto puedes seleccionar un cuadro de instrumentos que reproduce el aspecto de las Yamaha de competición de entonces, con el cuentarrevoluciones ocupando todo el protagonismo."

 

 

El primer encuentro

 

Hasta ese momento Oliver nunca había conducido una RD350.

 

La respuesta llegó nada más abrir gas con decisión.

 

"Cuando aceleré la RD350 por primera vez... acojonó", reconoce entre risas. "Fue como si hubiera estallado un trueno. Es espectacular."

 

Jorge tampoco dudó cuando le preguntamos si dentro de cuarenta años alguien seguirá hablando de la XSR900 GP con la misma admiración con la que hoy se recuerda la RD.

 

"Yo creo que sí. Sobre todo por el diseño. Las motos modernas pasan de moda muy rápido, pero los diseños retro permanecen siempre."

 

 

Y cuando le planteamos a Oliver qué echaría de menos si tuviera que despedirse para siempre de la RD350 para quedarse únicamente con la XSR900 GP, respondió sin pensarlo.

 

"El olor del aceite de dos tiempos. Ese perfume que deja detrás la moto es inigualable."

 

Jorge fue todavía más allá.

 

"Me encantaría una XSR900 GP exactamente igual que esta, pero con un motor de dos tiempos. Sé que hoy sería imposible por las normativas, pero sería una moto única."

 

 

La carretera pone a cada una en su sitio

 

Con las entrevistas terminadas llegó el momento de lo verdaderamente importante: salir a rodar.

 

Las curvas camino de la Cruz de Tejeda permitieron comprobar hasta qué punto Yamaha ha evolucionado sin perder su identidad.

 

Oliver terminó sorprendido por el comportamiento de la veterana RD350.

 

"No esperaba que estuviera tan bien hecha. Me sorprendió muchísimo la manejabilidad y cómo entra en las curvas. El motor es exactamente como me habían contado: cuando supera las 6.000 o 7.000 rpm impresiona muchísimo. Es una moto tremendamente divertida."

 

Eso sí, reconoce que nunca llegó a sentirse tan cómodo como sobre la XSR900.

 

"No llegué a coger la confianza suficiente para ir tan suelto como voy con la XSR900 GP, pero precisamente ahí reside parte de su encanto."

 

 

La conclusión llegó casi de forma natural.

 

"Creo sinceramente que la XSR900 GP es una digna heredera de la RD350. Representa la misma deportividad, la misma diversión y esa facilidad para hacer disfrutar al piloto."

 

Jorge Gómez tampoco ocultaba su satisfacción tras bajarse de la XSR.

 

"Me ha parecido maravillosa. Han pasado cuarenta años entre una y otra, pero sigue manteniendo ese feeling excitante que distinguía a la RD350. El motor funciona perfecto, el diseño me encanta y resulta sorprendentemente cómoda para ser una deportiva."

 

Eso sí, reconoce que ambas pertenecen a mundos completamente diferentes.

 

"La RD hay que conducirla. No frena igual, no tiene las suspensiones actuales ni los neumáticos modernos. Hay que entenderla y adaptarse a ella."

 

Y resume perfectamente la filosofía de la XSR900 GP con una frase que probablemente define toda la jornada.

 

"Es una moto retro en su aspecto... pero completamente moderna en su corazón."

 

 

Cuarenta años después...

 

Cuando ambas Yamaha quedaron aparcadas frente al paisaje de la cumbre grancanaria resultaba inevitable observarlas durante unos segundos en silencio.

 

Una nació cuando las deportivas de dos tiempos dominaban los sueños de miles de jóvenes. La otra llega en una época en la que la electrónica controla cada movimiento de la motocicleta.

 

Las separan cuatro décadas de evolución tecnológica, pero las une algo mucho más importante: la capacidad de emocionar.

 

Porque al final los caballos, las cifras o la electrónica pueden cambiar con el paso de los años. Lo que permanece intacto es esa sensación que solo algunas motos consiguen transmitir al girar el acelerador.

 

Y tanto la Yamaha RD350 YPVS como la Yamaha XSR900 GP pertenecen, sin ninguna duda, a ese reducido grupo de motocicletas que no solo se conducen... también se sienten.

 

  

Yamaha RD350 YPVS: el sueño deportivo de los años ochenta

 

Cuando la Yamaha RD350 YPVS llegó oficialmente al mercado español en 1986 era una de las deportivas más avanzadas y deseadas de su categoría. Su bicilíndrico en paralelo de dos tiempos, refrigerado por agua y alimentado por dos carburadores Mikuni, desarrollaba cerca de 60 CV para mover únicamente 168 kilos en orden de marcha, una combinación que le permitía alcanzar casi 190 km/h y ofrecer unas aceleraciones difíciles de igualar por muchas motos de mayor cilindrada. El sistema YPVS (Yamaha Power Valve System), la caja de cambios de seis velocidades, el doble disco delantero y una parte ciclo heredera de la competición –con llantas de 18” -convirtieron a la RD350 en un auténtico icono de los años ochenta y en el objeto de deseo de toda una generación de motoristas.

 

 

Su precio rondaba las 600.000 pesetas, equivalentes a unos 3.600 euros, una cifra que representaba aproximadamente el 38 % del salario medio anual de la época, actualizado a valores actuales. No era una motocicleta económica, pero sí mucho más accesible que las grandes superbikes del momento. Para miles de aficionados suponía el sueño deportivo alcanzable, esa moto que muchos admiraban en los escaparates de los concesionarios y que otros veían competir en los circuitos urbanos de Canarias, alimentando una pasión que, cuarenta años después, sigue completamente intacta.

 

Yamaha XSR900 GP: la nostalgia convertida en alta tecnología

 

La Yamaha XSR900 GP demuestra que el espíritu de aquellas deportivas sigue más vivo que nunca, aunque reinterpretado con la tecnología más avanzada de la marca japonesa. Bajo una estética claramente inspirada en las Yamaha oficiales de Gran Premio de finales de los años ochenta se esconde un moderno tricilíndrico CP3 de 889 cc, capaz de desarrollar 119 CV y 93 Nm de par, asociado a un completo paquete electrónico con plataforma inercial de seis ejes, ABS en curva, control de tracción, antiwheelie, quickshifter bidireccional, control de crucero y modos de conducción personalizables. El conjunto se completa con un chasis de aluminio, suspensiones totalmente regulables, frenos delanteros con pinzas radiales y bomba Brembo, además de un nivel de acabados que combina el sabor de las motos de competición de otra época con el refinamiento técnico de una deportiva del siglo XXI. 

 

 

Su precio actual es de 12.999 euros, lo que representa aproximadamente el 44 % del salario medio bruto anual en España, situado en 29.540,26 euros. Si en los años ochenta la RD350 era una motocicleta aspiracional para toda una generación, la XSR900 GP ocupa hoy un lugar muy similar dentro de la gama Yamaha: una moto que no solo se compra por sus prestaciones, sino por todo lo que representa. Porque más allá de su brillante motor, de su sofisticada electrónica o de su comportamiento dinámico, es una motocicleta concebida para emocionar a quienes crecieron soñando con las Yamaha de competición... y también a quienes las descubren por primera vez.

 

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