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Un estudio de Mapfre alerta sobre la siniestralidad del motosharing

15 de Julio de 2022

Un estudio de Mapfre alerta sobre la siniestralidad del motosharing

Conducir una moto compartida es 10 veces más peligroso que hacerlo en una privada

 

Fundación Mapfre recomienda al sector del sharing que equipe las motos con abs y ofrezca cascos más seguros

 

Por ciudades, la que tiene un mayor índice de siniestralidad de motosharing es Valencia (15,5%), seguida por Sevilla y Madrid (9,5% en ambos casos), aunque en número de siniestros totales es la capital la que acumuló más (466). En el extremo opuesto se sitúan Murcia (1,3%), Málaga (1,8%) y Granada (3%).

 

  • 9 de cada 10 usuarios de motosharing sufre lesiones leves que no requieren hospitalización.
  • Cerca de la mitad de los lesionados tiene entre 25 y 34 años y la mayoría son hombres (82%).
  • El 60% de los siniestros ocurren durante el día, especialmente entre las 14.00 y las 20.00 horas.
  • Entre 2019 y 2022 han fallecido 6 conductores de motosharing, la mayoría hombres.

 

Actualmente, ninguna moto o ciclo de sharing cuenta con ABS y el casco tipo jet, el que usan estas empresas, no es tan seguro como los cascos integrales.

 

Fundación MAPFRE propone un decálogo de medidas, dirigidas a mejorar el comportamiento de estos conductores e impulsar el sistema de pago por uso seguro, entre otras.

 

Entre las mejores prácticas de estas compañías destacan cursos de conducción gratuitos y motos con velocidad limitada.

 

La siniestralidad de las motos compartidas es muy alta.

Se aproxima al 8%, lo que supone 26 veces más que la media del resto de vehículos y 10 veces más con respecto a las motocicletas de uso privado.

 

En 2019, este tipo de vehículos, un total de 9.882 analizados y repartidos por 11 ciudades de España, se vieron involucrados en un total de 804 siniestros, lo que equivale a decir que uno de cada 12 vehículos aproximadamente se vio implicado en un incidente de este tipo. Un porcentaje muy alto, un 88,8% (cerca de 700 conductores) sufrió lesiones leves, que solo requirieron atención sanitaria en el lugar de los hechos debido a que casi todos los incidentes ocurrieron a baja velocidad. Ese año hubo una víctima mortal, según los datos oficiales.

 

Del total de siniestros, casi la mitad se produjeron como resultado de caídas (47%), seguida de colisiones fronto-laterales (18%) y alcances (10%). El 60% de los siniestros ocurrieron durante el día, especialmente entre las 14 y las 20.00 horas (31,7). Los jueves (15%) y los viernes (18%) son los días que registran mayor siniestralidad. Cerca de la mitad de los lesionados tenía entre 25 y 34 años (48,6%); la mayoría eran hombres (82%); 8 personas no llevaban casco en el momento del incidente (1%); y un 1% no contaba con el carné necesario para llevar el vehículo (B+3, licencia de ciclomotor o permiso de moto) o directamente no tenían carné (7 personas).

 

Valencia (15,5%), Sevilla y Madrid (9,5% en ambos casos) son las ciudades con mayor índice de siniestralidad de motosharing, y entre las que menos tasa registran se encuentran, Murcia (1,3%), Málaga (1,8%) y Granada (3%), según los datos disponibles en un total de 11 ciudades españolas. En cifras absolutas, la más alta en número de siniestros en 2019 la registró Madrid, con 466.

 

Son algunas de las conclusiones del informe `La Contribución del Motosharing a la Seguridad Vial`, que ha dado a conocer hoy Fundación MAPFRE, gracias a la colaboración de la DGT, que ha facilitado cifras de siniestralidad de este tipo de vehículos y usuarios, y a CESVIMAP, que ha colaborado en la realización de ensayos de frenada extrema con este tipo de vehículos.

 

Mejorar el mantenimiento de motos y ciclomotores

 

La investigación analiza cerca de 40 motos y las características del sistema de alquiler que utilizan un total de 13 compañías de sharing que operan actualmente o han operado en España y que son las que más presencia tienen actualmente.

 

Entre los puntos débiles más significativos que se han encontrado, destaca la suciedad de los retrovisores y la dificultad para ajustarlos, regulación y estado de las manetas de freno, luces que no funcionan, pantallas de cascos ralladas o con sujeciones deterioradas y la falta de disponibilidad a la hora de encontrar la talla exacta del casco que necesita el conductor. Estos datos apuntan a la necesidad urgente de reforzar el mantenimiento de este tipo de vehículos, sobre todo, en relación, a los elementos de seguridad como las luces, los mandos, los frenos y el acelerador, entre otros.

 

Pago por uso seguro

 

El estudio propone, además, medidas para aumentar la seguridad de las motos y ciclomotores, como, por ejemplo, universalizar el sistema antibloqueo de frenos (ABS) en todos los vehículos de sharing, y promover el uso del casco integral, el más seguro. Asímismo incluye un decálogo con diversas propuestas, entre las que destacan que estas empresas `mentoricen` el comportamiento de sus conductores y faciliten que las apps empleadas en el alquiler avisen de prohibiciones y promuevan el pago por uso seguro, es decir, que no midan solo el tiempo empleado, sino también el cumplimiento de las normas, en particular las de velocidad, y la ausencia de frenadas bruscas, por ejemplo. También propone que se incentive el uso de equipamiento adicional de protección durante los trayectos, empezando por guantes y calzado cerrado, y continuando por el airbag para motociclistas, sobre todo en el caso de usuarios habituales.

 

Cursos gratuitos y foto al final del viaje

 

El informe destaca buenas prácticas de este tipo de empresas, entre las que destacan: clases de iniciación gratuitas para personas que nunca hayan utilizado antes este tipo de vehículos o que no tengan experiencia reciente; sistemas de limitación de velocidad en zonas urbanas para evitar multas (30 y 50 km/h como mínimo) y penalización a los clientes cuando sean sancionados. También llama la atención la posibilidad que ofrecen algunas de ellas para que sus usuarios suban una foto al inicio del trayecto para informar de daños y tras finalizar el viaje, para que quede constancia de que la moto se ha aparcado correctamente.

 

El informe, recoge, además, los resultados de un análisis de las noticias que se han publicado en prensa entre 2018 y 2022 en relación a los siniestros ocurridos con este tipo de vehículos. Según dicho análisis, en 10 de los 18 siniestros valorados ocurridos en este periodo de tiempo, la responsabilidad recayó principalmente en los usuarios de las motocicletas compartidas, mientras que en sólo 3 de esos 18 casos la responsabilidad fue del vehículo contra el que se produjo la colisión. También destaca que, del total de siniestros, se han producido 5 víctimas mortales: dos en 2020, dos en 2021, y uno en lo que va de año 2022. Del total, hubo una mujer fallecida y cuatro hombres que perdieron la vida.

 

El análisis de dichas noticias revela los siguientes factores: calzada mojada en 2 casos; pérdida de control tras una frenada intensa en 2 ocasiones; pérdida de control o caída en 7 siniestros; colisión entre vehículos en 4 casos; y, por último, en 3 casos no se aporta información concluyente.

 

Abrochar bien el casco

 

Es extremadamente importante que el casco esté correctamente abrochado en todo momento, debido a que gran parte de los siniestros se producen por caídas, impactos fronto-laterales y colisiones por alcance. En este sentido, también es clave que la talla del casco sea la adecuada, ya que, de no ser así, si ocurriera una frenada brusca o un siniestro, el casco podría moverse o salir despedido de la cabeza, lo que significaría la pérdida de su función protectora, tal y como lo muestran las pruebas de frenada extrema realizadas.

 

La investigación pone de manifiesto, además, la importancia de que las empresas de sharing revisen y sustituyan los cascos cuando se observe algún defecto, y que incluyan un texto claramente visible, como, por ejemplo, en el manillar junto al velocímetro, con mensajes del tipo, "Por favor, abróchese el casco". También, y siempre que sea posible, que el casco cuente con algún sistema de aviso (sonoro o luminoso) para recordar al motorista que debe llevarlo correctamente abrochado.

 

Más siniestralidad en ciudad, más mortalidad en carretera

 

El riesgo de fallecer por cada kilómetro recorrido en motocicleta es 17 veces superior que hacerlo en un turismo, según datos de DGT. Según una investigación de Fundación MAPFRE, en 2019, uno de cada cuatro fallecidos en siniestros de tráfico en España eran motociclistas, quienes perdieron la vida mayoritariamente durante el fin de semana (alrededor del 45%). El número de fallecidos en moto y ciclomotor se ha reducido menos que el de ocupantes de automóviles, lo que puede deberse, al menos en parte, a que desde 2009 el parque de motos ha aumentado un 38% en España (un incremento del 12% en el caso de turismos). En concreto, en 2019, la siniestralidad mortal de los motociclistas aumentó un 16% con respecto a 2018 y los conductores pasaron a representar 1 de cada 4 fallecidos. Los usuarios de vehículos de dos ruedas a motor representaron el 27% de todos los fallecidos en el año 2021, una cifra que contrasta con el dato del 15% de motos sobre el total del parque.

 
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