24 de Marzo de 2026
Motoristas: más víctimas que culpables
Motoristas, víctimas más que culpables: los datos desmontan el prejuicio
Durante años se ha repetido casi como un mantra: “las motos son peligrosas” o “los motoristas provocan muchos accidentes”. Sin embargo, los datos empiezan a desmontar ese prejuicio cada vez con mayor claridad.
Un reciente informe elaborado por la Fundación Mutua Madrileña revela una realidad muy distinta a la percepción popular: los motoristas provocan menos accidentes que los conductores de turismos.
El estudio, basado en el análisis de más de 100.000 siniestros de tráfico registrados entre 2020 y 2024, concluye que la probabilidad de que un motorista sea responsable de un accidente es aproximadamente la mitad que la de un conductor de coche.
Un dato que obliga a replantear muchos de los discursos que, tradicionalmente, han situado a la moto como principal culpable de la siniestralidad.
El principal peligro para un motorista: otro vehículo
Uno de los datos más reveladores del estudio es que seis de cada diez accidentes de moto con lesionados son provocados por otro vehículo.
Turismos, furgonetas o camiones están detrás del 60% de los siniestros en los que un motorista resulta herido. Una cifra que pone de manifiesto la enorme vulnerabilidad del colectivo.
La moto carece de carrocería, zonas de deformación o airbags estructurales. En igualdad de condiciones, cuando se produce un impacto, el motorista siempre tiene las de perder.
Por eso, aunque las motos representan solo el 12% del parque de vehículos en España, los motoristas suponen una cuarta parte de los fallecidos en carretera.
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Más motos en circulación
Este contexto se produce además en un momento en el que las motocicletas han ganado protagonismo en la movilidad urbana y periurbana.
Tras la pandemia, el parque de vehículos de dos ruedas ha crecido de forma significativa, impulsado por su eficiencia en los desplazamientos diarios, su menor consumo y su capacidad para reducir la congestión del tráfico.
Este aumento de presencia en las carreteras también implica una mayor exposición al riesgo, especialmente en entornos urbanos donde la convivencia con otros vehículos es más compleja.
Dos perfiles especialmente vulnerables
El estudio identifica dos grupos donde la siniestralidad es especialmente elevada.
Por un lado, los menores de 25 años, que presentan un riesgo de accidente un 125% superior a la media. En este caso, la inexperiencia sigue siendo uno de los factores determinantes.
En el extremo contrario aparece otro perfil cada vez más frecuente: motoristas mayores de 54 años que retoman la moto tras años sin conducirla.
Este fenómeno, unido al envejecimiento general de la población, explica por qué la mortalidad en carretera se concentra cada vez más en este grupo de edad.
Scooters: la moto más expuesta al tráfico
El informe también revela que los scooters son los vehículos de dos ruedas que más accidentes registran, superando en más de un 24% la media del conjunto de motocicletas.
La explicación es sencilla: son las motos más utilizadas en entornos urbanos y en desplazamientos diarios, donde el tráfico es más denso y las interacciones con otros vehículos son constantes.

Lesiones graves: la realidad del impacto
El análisis de más de 40.000 siniestros con lesionados permite identificar también las lesiones más frecuentes.
Dos de cada diez lesiones sufridas por motoristas son graves, entre ellas traumatismos craneoencefálicos, fracturas o lesiones medulares.
Las extremidades inferiores son la zona del cuerpo que con mayor frecuencia resulta afectada, lo que confirma la importancia del equipamiento de protección.
Equipamiento: todavía una asignatura pendiente
El casco está plenamente asumido como elemento básico de seguridad. Sin embargo, otros elementos de protección siguen teniendo una adopción desigual.
El estudio revela que uno de cada seis motoristas considera opcional el uso de equipamiento específico, especialmente en trayectos urbanos.
Los guantes y las chaquetas son las prendas más habituales, pero el uso de pantalones o botas de protección es todavía minoritario entre quienes utilizan la moto a diario.
Más llamativo aún es el caso del chaleco airbag, una tecnología que puede reducir significativamente la gravedad de las lesiones y que solo utiliza el 6% de los motoristas.

Un problema complejo que exige soluciones compartidas
Los datos del estudio confirman algo que el sector lleva años señalando: la siniestralidad en moto no puede analizarse únicamente desde la conducta del motorista.
La convivencia con otros vehículos, el diseño de las infraestructuras, la formación de los conductores y el uso del equipamiento de protección forman parte de un mismo sistema.
Reducir los accidentes no pasa únicamente por señalar a la moto, sino por mejorar la educación vial, fomentar el equipamiento de seguridad y aumentar la conciencia colectiva sobre la vulnerabilidad del motorista.
Porque en la carretera, más que culpables, los motoristas siguen siendo los más expuestos.
El estudio completo puede descargarse en: