08 de Abril de 2026
Imagen de portada: Foto de Archivo
Para mejorar la movilidad y el patrullaje
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife da un paso adelante en la modernización de su Policía Local con la adquisición de 15 nuevas motocicletas, destinadas a reforzar las labores de patrullaje y mejorar la capacidad de respuesta en la ciudad.
La Junta de Gobierno ha aprobado la compra de estas unidades, de la marca BMW, con una inversión que supera los 166.000 euros, lo que supone unos 11.000 euros por vehículo. La operación permitirá renovar parcialmente una flota que, según datos sindicales, presenta importantes carencias: actualmente cuenta con 22 motos para 65 agentes, de las cuales más de la mitad están fuera de servicio y algunas datan de 2017.
Más operatividad en una ciudad que exige agilidad
La incorporación de estas nuevas motos responde a una necesidad evidente: mejorar la movilidad operativa de los agentes en un entorno urbano donde la rapidez de intervención es clave. La motocicleta, por su capacidad para moverse con agilidad en tráfico denso, acceder a zonas complicadas y reducir los tiempos de respuesta, se consolida como una herramienta fundamental en el trabajo policial.
El modelo elegido, BMW F 800 GS, destaca por su versatilidad y adaptación a entornos urbanos e interurbanos, incorporando tecnología como control dinámico de tracción o pantalla TFT, además del equipamiento específico para uso policial.
La empresa adjudicataria dispone de un plazo de 90 días para la entrega de las unidades, que serán adaptadas con la rotulación y los sistemas necesarios para su integración en el servicio.
La moto, aliada estratégica en la seguridad urbana
Desde el Ayuntamiento se subraya que esta inversión forma parte del compromiso con la mejora de los medios materiales del cuerpo, con el objetivo de garantizar un servicio más eficaz, cercano y seguro para la ciudadanía.
Más allá del ámbito policial, esta decisión vuelve a poner sobre la mesa el papel de la moto como solución eficiente en entornos urbanos. No solo permite mejorar la operatividad de los servicios públicos, sino que también evidencia su valor como herramienta de movilidad ágil, sostenible y adaptada a ciudades con alta densidad de tráfico.
En un contexto donde la movilidad urbana exige respuestas cada vez más eficientes, la moto no es solo una alternativa: es una solución que ya está demostrando su eficacia en primera línea.