30 de Agosto de 2022
Ruta apta para todo tipo de motos.
Bajamos del norte al centro sur, de cumbres a medianías y costas, para ir visualizando el paisaje de verano que también nos ilumina los rincones de Gran Canaria. Esta vez queremos hacer un recorrido histórico y cultural por los aledaños de la ciudad de Telde, entre sus barrios más antiguos que duermen a la rivera del barranco real de la ciudad de los Faycanes.
Tomamos como referencia de salida la rotonda de San Juan o del Cubillo en la entrada a Telde desde Jinámar, ahí podemos tomar café para partir y regresamos en dirección al puente GC-100 de los siete ojos, para subir por la circunvalación a Valsequillo, la GC-41
Este nuevo acceso conforma la última parte del escape a Valsequillo por la Herradura y Tara. Nosotros rodeamos el barranco real de Telde, y llegamos a la Rotonda de la Azucarera de San Juan, industria de la caña de Azúcar de gran tradición ronera, que marcó un pasado glorioso en toda la vega de Telde. Hoy, abandonada a expensas de su reutilización que bien pudiera albergar un museo. Nosotros vamos hacer un bucle dentro del barrio de Tara, en la montaña frente a la azucarera de San Juan.

Tara tiene una simbología aborigen destacada en el pasado de Canarias, un barrio dormitorio de Telde que distingue su exaltación por el pasado de asentamiento de los primeros pobladores. La explotación agrícola de las fincas de la familia Sintes, construyeron la magnífica ermita de nuestra señora de la Candelaria que realza sobre el poblado como panteón de su eternidad, Lomo arriba continua el camino de Tara que va a Valsequillo, que tomaremos en otra ocasión, por donde está el Gólgota

Después de recorrer el barrio volvemos al punto de la Azucarera de San Juan para bajar al barranco real por donde baja el desagüe del ramal de Valsequillo, nosotros circulamos por el cauce en dirección al otro costado, hacia la parte de Caserones y Cendro, para subir el barranco de San Roque.

Conociendo esa parte denominada Mayorazgo tan fértil y amplia, de fincas de aguacateros y plataneras, se adentra cauce arriba a dos nuevos ramales de barrancos, el de “García Ruiz” y el de “San Roque”.
Y encontramos un paisaje antiguo clásico de casonas de burguesía, como la de la Finca de San Rafael, en la Higuera Canaria, o la Finca de Los Rodríguez activa y majestuosa e incluso acueductos antiguos para la distribución de las aguas de los pozos y canalizaciones, que mantuvieron el vergel del barranco activo.

Acabamos el paseo adentrándonos unos metros después del acueducto, aunque está la pista de tierra, pero es transitable y merece la pena un vistazo donde descubrir y deducir un pasado radiante de vergeles naturales que fraguó sin duda la vida en el pasado cerca de las riberas de los barrancos grandes de la isla.

Hay varias conexiones para salir del barranco, pero el mal estado de sus pasos desaconsejamos, salvo que usemos las de enduro o trial. De momento, volvemos a desandarlo para mirar la otra perspectiva hacia el mar y llegar de nuevo a Telde, con el aliciente de haber encontrado un paisaje escondido lleno de encanto y cercanía.
Disfruta, conoce y cuida tu tierra.
