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Prueba Yamaha Tricity, tu ciudad bajo un nuevo enfoque

28 de Diciembre de 2014

Prueba Yamaha Tricity, tu ciudad bajo un nuevo enfoque

Tres ruedas son mejor que dos, esta es la idea de los nuevos triscooter, un concepto al que se ha sumado, por primera vez, una de las grandes marcas japonesas… A poco que atendieras en clases de matemáticas, recordarás que dos puntos (dos ruedas) delimitaban una “inestable” línea, y que tres puntos (tres ruedas) delimitaban un “inalterable” plano. Sobre el papel está claro, pero en una moto lo que prima son las sensaciones dinámicas; agilidad, ligereza, maniobrabilidad y comportamiento… ¿Cumplirá con estos requisitos la nueva Tricity de Yamaha?

 

Para descubrirlo, el distribuidor autorizado de la firma de los diapasones en Las Palmas, Flick-Moto, puso a disposición de nuestro equipo de pruebas una Tricity 125cc con la que participamos en todas las actividades moteras programadas en uno de los fines de semana más lluviosos del año en Gran Canaria.

 

En un acto de valentía poco habitual entre los grandes fabricantes japoneses, Yamaha presentó a principios de año uno de los modelos más innovadores del jugoso segmento de las cientoveinticinco -conducibles con el carnet de coche-, la Tricity 125, un modelo fresco y original que apuesta por un nuevo concepto de scooter fácil y segura para la ciudad, independientemente de la práctica que se tenga sobre dos ruedas, perdón, sobre tres, en este caso.

 

En el mercado ya tenemos varias marcas que comercializan “triscooters” desde hace años con diferentes resultados de ventas, sobre todo dependiendo del lugar de venta y de las modas urbanas. Algunas de estas scooters han pasado por las manos de nuestro equipo de pruebas dejando siempre una excelente impresión en lo que a estabilidad se refiere pero con una sensación de “exceso de masa” en el tren delantero, algo que al final penalizaba la agilidad de un conjunto “demasiado sólido”. Modelos en los que primaba la estabilidad sobre la agilidad. Algo que los ingenieros de Yamaha han querido cambiar en la Tricity protagonista de nuestra prueba.

 

La triscooter japonesa representa un nuevo concepto de vehículo urbano que ha querido huir de los errores de los que acabamos de hablar. La Tricity es ligera -sólo 152 kilos- y muy compacta, buscando siempre virtudes como ligereza, manejabilidad, seguridad y facilidad de conducción. Y todo ello con un precio realmente competitivo; sólo 3.549€ con matriculación incluida.

 

Una scooter que enamora…

Estéticamente la Tricity ofrece una personalidad única. Moderna, compacta, atractiva y con un aire claramente desenfadado que busca un público dinámico, joven, urbano y, por qué no decirlo, femenino. Aparte de la doble rueda delantera -signo característico de la nueva Yamaha-, en la parte delantera destaca un gran faro halógeno con doble luz led de posición que ocupa casi todo un frontal de líneas estilizadas, en consonancia con todos los carenados de la “triscooter”. El toque deportivo lo pone la pequeña cúpula ahumada. La parte trasera termina una elegante punta que viene a realzar su acertado diseño, al igual que los guardabarros de las ruedas delanteras montadas en unas elegantes llantas de aleación ligera. El piloto trasero y la luz de la matrícula también incorporan tecnología led.

 

La habitabilidad es otro de los puntos fuertes de la Tricity. El piso plano continuo, con el funcional enganche retráctil para bolsas, da mucho juego, y el espacio para las piernas en bastante amplio. Bajo elegante asiento, continuo pero de doble altura diferenciada para piloto y pasajero, encontramos el acceso al depósito de gasolina y un enorme hueco para un casco integral de verdad… ¡Comprobado!

 

Los mandos son sencillos y el cuadro de instrumentos, funcional. Con todo lo necesario pero sin asemejarse al de una nave espacial. La Tricity recibe al usuario con un mensaje de bienvenida en su panel digital, tras el cual muestra lo habitual en una moto eminentemente ciudadana; reloj, cuentakilómetros total y parcial e indicador de temperatura. Además disponemos de los testigos habituales en cualquier moto.

 

Motor y parte ciclo…

Al igual que el resto de la Tricity, su motor tiene un carácter alegre. Es un monocilíndrico de 4 tiempos y refrigeración líquida que entrega una potencia máxima de 11 CV a 9.000 rpm y de 10,4 Nm a 5.500 rpm de par. No es el más avanzado de la marca, de hecho sólo dispone de dos válvulas,  pero su funcionamiento es muy agradable, sobre todo en revoluciones bajas y medias, lo que le permite unas aceleraciones más que dignas. Es un propulsor usado habitualmente en modelos asiáticos pero que ahora llega a Europa. Un motor que destaca por su especial diseño en los  sistemas de admisión y escape, su cilindro de última tecnología y bajo peso, y su inyección YMJET-FI.

 

Aparte de su precio, uno de los aspectos más destacables y diferenciadores de este “tresruedas” es su escaso peso; poco más de 150 kilos -unos 50 menos que sus rivales directos- y nos preguntamos cómo lo ha conseguido Yamaha y sobre todo, si el sistema elegido funciona realmente. Si lo miras desde un lateral, no es diferente a cualquier scooter del mercado. Yamaha ha apostado por hacerlo lo más parecido posible a cualquier “rueda alta” del mercado; compacto, ligero y manejable. Leaning Multi Wheel (LMW), ese es el nombre del sistema empleado por los ingenieros de Iwata para imitar con la mayor naturalidad posible las inclinadas típicas de las motos de dos ruedas. 

 

El sistema esconde tras el carenado delantero una suspensión con paralelogramos que se unen a la horquilla y a la pipa de dirección del bastidor, así cuando el scooter toma una curva el sistema inclina las dos ruedas en paralelo, manteniendo invariable la distancia entre las dos ruedas delanteras. Esta solución genera una sensación muy natural, que permite inclinar el vehículo de manera tan intuitiva que es fácil olvidarse que llevamos dos ruedas delante. Además, para ganar aplomo, han montado unas horquillas telescópicas dobles, tipo cantilever, con dos barras independientes en cada rueda: la delantera se encarga de la amortiguación y la trasera hace de guía, una fórmula elaborada para aumentar la absorción y la estabilidad en bacheados. Todo esto queda optimizado al montar llantas de 14'' delante con neumáticos 90/80-14, para mayor estabilidad; y en la parte trasera trabaja un doble amortiguador que gobierna la masa del motor oscilante apoyada sobre un neumático de 110/90-12.

 

 

A la hora de detener la Tricity, en Yamaha también han pensado en aquellos usuarios con menos experiencia y para ello han montado sendos discos de freno de 220 mm en cada una de las ruedas delanteras, que unidos al disco trasero de 230 mm ofrecen al usuario una capacidad de frenado suficiente para detener con garantías la Tricity en cualquier situación. Y para ayudar a conseguir la mejor frenada posible ante cualquier imprevisto se la ha dotado de un sistema denominado Unified Braking System (UBS) que se activa cuando el usuario acciona la maneta izquierda y consigue distribuir la presión de frenado a las ruedas delanteras y a la trasera para conseguir un mayor equilibrio en la frenada.

 

Si la pruebas, aparcarás el coche

Tras quitar el caballete lateral, o el central -dispone de los dos- nos ponemos a los mandos de la nueva Yamaha 125cc y lo primero que viene a nuestra mente es la palabra “naturalidad”. Y es que todo en la Tricity está pensado para hacerte la vida más fácil en la ciudad, desde la postura de conducción; espalda erguida, correcta altura del asiento sobre la plataforma plana para apoyar los pies sin tener que flexionar demasiado las rodillas, espacio sobrado delante de ellas o el impensable radio de giro del manillar o los mandos, todos en su sitio adecuado.

 

Una vez en marcha, lo primero que llamará tu atención será una asombrosa sensación de agilidad y aplomo. Prácticamente no apreciarás diferencias con una moto de dos ruedas. Las dimensiones son parecidas y la maniobrabilidad, gracias a un radio de giro inimaginable con una “tresruedas”, es muy notable. Da gusto lo fácil que puedes serpentear entre los coches detenidos ante un semáforo, donde el buen diseño de los espejos, con buena visibilidad, permite evitar los de los coches.

 

El trabajo de la suspensión delantera es excelente, no podríamos calificarlo de otra manera. Las inclinadas están a la altura de cualquier moto similar de dos ruedas y la sensación al tumbar es de absoluta normalidad, al igual que al levantarla a la menor insinuación, eso sí, la diferencia es la mayor sensación de aplomo en cualquier circunstancia. Pudimos comprobarlo al pasar por encima de las líneas de los pasos de cebra empapados por la lluvia; inclinados y abriendo gas a propósito, sólo notas como desliza de atrás, el tren delantero permanece inalterable.

 

Y a la hora de detenerte, vuelves a apreciar la confianza que le otorga la doble rueda delantera, y aunque aprietes sin miramientos la maneta derecha, difícil será derrapar con las ruedas delanteras. Y si usas la maneta izquierda, la que actúa sobre los tres discos, el control es absoluto aunque carezcas de la mínima experiencia. También nos ha gustado el agarre de los neumáticos Maxxis aunque nos hubiera gustado probar la Tricity con unos pegajosos Michelin o Bridgestone específicos para scooters. Las suspensiones, sin ningún tipo de ajuste, absorben bien y no desfallecen ante un uso intensivo.

 

Como ya habíamos dicho, el motor no es el más potente de la marca de los diapasones, pero sus 11 CV cunden mucho;  empuja muy bien en la zona baja y media del cuentavueltas, con suavidad y progresión, y acelera con soltura a la salida de los semáforos. Sólo echamos en falta algo más de estirada en altos aunque logramos ver los 110kmh en su marcador, en condiciones favorables, y unos 75kmh en las más desfavorables, subiendo por la circunvalación desde Jinamar hacia Tafira non un piloto que no es un peso pluma.

 

Lo que más nos ha gustado es su adaptación a cualquier clase de asfalto, siempre inalterable ante cualquier situación como baches, líneas longitudinales, badenes, gravilla, ramas caídas, etc. Un comportamiento neutro que genera confianza y seguridad a cualquiera que se ponga a sus mandos y que supone el pasaporte definitivo para los que vienen del mundo del coche. Usuarios que si prueban la Tricity, seguro que dejarán aparcados sus coches para moverse por la ciudad.

 

Menos nos ha gustado la inclinación hacia delante del asiento del conductor, que con el paso de los kilómetros te obliga a moverte hacia atrás, y el espacio algo ajustado para el pasajero que goza sin embargo de unas buenas asideras para agarrarse y unas amplias estriberas retráctiles para apoyar lo pies. Tampoco le vendría mal una cúpula que, sin romper su estilizada línea, protegiera algo más al piloto de las inclemencias del tiempo.

La ciudad es el territorio de la Tricity. Ligera y maniobrable como ninguna otra “triscooter”. Una scooter ideal para personas que busquen un vehículo económico para sus desplazamientos urbanos. Ideal para personas con poca o nula experiencia sobre dos ruedas y que vean en “la tercera rueda” el argumento definitivo para confiar en este medio de transporte. Ideal para personas con experiencia con carné A1 que busquen un scooter de buena relación calidad/precio y con el plus de seguridad que sólo se consigue con tres ruedas… Para todos ellos, sin olvidarse de ellas, Yamaha ha creado esta Tricity.

 

En definitiva, Yamaha ha buscado ante todo “facilidad de uso y precio asequible”. En el mercado, el modelo más barato de Piaggio, el Yourban 300 LT, cuesta casi el doble, y del resto de las “triscooter”, ni hablemos. Los 3.549€ de la Tricity 125 le permiten dirigirse a un mayor número de posibles clientes, incluso sin mucha experiencia, que deseen un vehículo “fácil” para circular en el tráfico urbano con agilidad y seguridad.

 

Unidad de pruebas cedida por Flick-Moto), distribuidor autorizado Yamaha

 

Precio Yamaha Tricity 125.- 3.549€ (Matriculación incluida. No incluye impuesto municipal)

 

Hay cuatro colores para elegir: negro (Midnight Black), rojo (Anodized Red), blanco (Competition White) y gris (Mistral Grey). También dispone de una interesante línea de accesorios, entre los que habría que destacar el portabultos trasero para montar un baúl de 39 litros, parabrisas alto, protectores de manos, asiento más cómodo con dos tapizados y respaldo, respaldo para el pasajero, puños calefactables, soporte para navegador GPS, funda y hasta chapas de aluminio para cubrir el suelo.

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

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