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Prueba Suzuki V-Strom 1050, doctorada en grandes viajes

18 de Agosto de 2020

Prueba Suzuki V-Strom 1050, doctorada en grandes viajes
Suzuki V-Strom 1050 2020
Highlights: Cilindrada 1.037 cc | Peso 256 kg | Potencia 106 CV | Asiento 855 mm | Carnet A2 | Precio 13.029 €

Ahora que parece que muchas marcas han buscado una orientación más endurera para sus grandes maxitrail, Suzuki ha apostado por el concepto “adventouring” explorando las cualidades viajera de su nueva V-Strom 1050. Los clientes tienen la última palabra, claro está, pero la mayoría de ellos buscan en una trail una moto con vocación viajera que les permita hacer kilómetros con comodidad y con gran capacidad de carga.

 

Por mucho que nos empeñemos en embadurnar a una moto de sofisticación, los seres humanos somos simples homínidos; animales de costumbres a los que los que asustan los cambios vertiginosos. En Suzuki han sabido interpretar los gustos de sus clientes y más que una revolución, han llevado a cabo una evolución de su buque insignia en la categoría maxitrail, potenciando las virtudes de su predecesora y mejorando sus defectos a base de más electrónica, equipamiento y carácter de motor.

 

Precio Suzuki V-Strom 1050.- 13.029 € (Solicita presupuesto y/o prueba en SUZUKI FIERRO)

 

 

Gracias a Suzuki Fierro, concesionario oficial Suzuki Moto en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, pudimos probar recientemente en las carreteras de una isla que es un paraíso para las dos ruedas; especialmente para los amigos de la aventura y las grandes rutas, una de la mejores virtudes que siempre ha atesorado la gama V-Strom de Suzuki y que con esta nueva 1050 se alcanza el doctorado gracias a su noble pisada, un motor dulce y con buena estirada y un equipamiento más que notable.

 

Después de 16 años en el mercado, con varias puestas al día, en 2020 Suzuki la ha renovado más a fondo que nunca. De hecho hay pequeños cambios en el motor para cumplir con la norma Euro 5, y aprovechando esos cambios se ha dotado a la moto de una electrónica de última generación. A nivel de chasis, suspensiones y resto de parte ciclo no hay grandes cambios, pero sí pequeñas modificaciones que mejoran sensiblemente el comportamiento. Aunque donde más se ha renovado la mil cincuenta ha sido a nivel estético, con ese característico pico que recuerda a la Dr-Big de Suzuki de los años 80.

 

 

Suzuki V-Strom 1050 es ‘The Master of Adventure’

La V-Strom de Suzuki ha evolucionado hasta convertirse en una de las sport-touring más equilibradas del mercado. Una motocicleta que ofrece confianza a los aficionados a los grandes viajes gracias a su acertada combinación en términos de prestaciones, sensaciones, comodidad y deportividad.

 

Anticipándose a la entrada en vigor de la normativa Euro5, prevista -si no hay cambios- para el 1 de enero de 2021, Suzuki decidió evolucionar su V-Twin de 1037cc, al mismo tiempo que incrementa la potencia máxima hasta 106CV, manteniendo un bajo consumo de combustible, 4.9 litros/100km de media. También cabe destacar en este apartado que la firma japonesa dispone como novedad de una versión de 35 kW para los usuarios con carnet A2.

 

La electrónica es otro de los puntos fuertes de la nueva Suzuki V-Strom 1050, equipada con el Sistema Suzuki Intelligent Ride System (S.I.R.S.) para aumentar la facilidad de uso y la comodidad del piloto. Este nuevo modelo cuenta también con un nuevo sistema de acelerador electrónico ride-by-wire, tres modos de motor “Suzuki Drive Mode Selector” (SDMS), control de tracción (3 modos) mejorado, así como el nuevo sistema de asistencia a bajas revoluciones.

 

 

Cambia la denominación, ahora 1050, aunque se mantiene la cilindrada

También se renueva la funcionalidad la nueva V-Strom 1050, que llega en 2020 con una nueva y completa instrumentación multifunción, de fácil lectura, que proporciona una gran variedad de información para que el piloto tenga siempre el control de la moto y pueda disfrutar de la conducción.

 

La nueva generación de la V-Strom incorpora detalles prácticos, como un puerto USB situado en el lado izquierdo del panel del nuevo panel de  instrumentos, y un nuevo sistema integrado de montaje y desmontaje de las maletas (opcional). En la versión XT añade una actualización del asiento en dos tonos y con altura regulable, toma de 12V DC debajo del asiento y nueva cúpula regulable en altura, con herramientas, uno de los detalles que menos nos ha gustado.

 

Para enfatizar el diseño de estilo distintivo que solo Suzuki es capaz de crear, se han rediseñado las ópticas delantera y trasera, ahora full led, y se ha afinado el diseño de ‘pico’ en homenaje a la DR-Big, de tal manera que la V-Strom 1050 continúa con una seña de identidad histórica, adaptado al modelo superior de la nueva generación V-Strom.

 

 

Existe en versión de 95 CV para la limitación de carné A2.

Si nos centramos en el apartado ciclista, las diferencias entre la versión estándar y la “XT” se centran en la diferencia de llantas, de 10 palos de aluminio fundido para la versión estándar y de radios externos, con cerco de aluminio y firmadas por DID, para la más campera. Ambas ofrecen una garganta de 2,50 pulgadas (delantera) y 4 pulgadas (trasera) de ancho. Los neumáticos radiales Bridgestone Battlax Adventure A41 forman parte del equipo de serie, con unas medidas de 110/80R19 en la parte delantera y 150/70R17 en la trasera.

 

Pero las novedades de la gama V-Strom 1050 no se limitan al motor, la electrónica que lo gestiona o una renovada parte ciclo. La “mil cincuenta”, en su versión “XT” viene con interesantes mejoras en el apartado de conducción off-road, como el sistema de arranque en pendiente, el sistema de control de descenso, el sistema de control dependiente de la carga, y el mejorado sistema de control de frenos en movimiento y frenada combinada.

 

 

Una vez que conocemos las novedades más destacadas de un modelo que siempre se ha caracterizado por su gran personalidad llegaba el momento de las sensaciones del nuevo motor y los nuevos sistemas tecnológicos. Para poner a prueba una moto que hereda la silueta neo retro basada en la DR-Big, elegimos un recorrido por algunas de las carreteras más famosas y exigentes de la isla de Tenerife.

 

Que el motor es mejor, es una evidencia que se hace patente desde los primeros metros a bordo de la V-Strom 1050, por cierto, con una ergonomía que hace gala de la ejemplar comodidad de todas las V-Strom. La entrega de potencia es más dulce y fluida; da gusto hilvanar curvas en tercera y cuarta en la subida de Los Loros. A lo largo de todo el régimen de utilización dispones de más músculo. También puedes adaptar su forma de entrega a las circunstancias de la carretera o a tu estado de ánimo gracias a los tres modos de conducción, toda una novedad en la marca japonesa.

 

 

V-Twin a 90 grados y chasis de aluminio

En Suzuki han buscado fortalecer las virtudes intrínsecas de la gama V-Strom, como son su motor V-Twin a 90 grados y el chasis de aluminio, adaptándolos a las nuevas demandas de un mercado en el que los clientes prefieren que la tecnología les facilite la conducción para que ellos puedan concentrarse únicamente en disfrutar de la ruta, como en nuestro caso, descubriendo la belleza en la subida de La Esperanza hacia El Teide.

 

Para conseguir estos objetivos, se ha dado una especial importancia a las modificaciones que recibe un propulsor adaptado a la normativa Euro 5, implementando mejoras como  un intercambiador de calor conectado al sistema de refrigeración -sobredimensionado- que sustituye al radiador de aceite. El incremento de potencia, además de por el obvio aumento de cilindrada, se consigue mediante modificaciones en los árboles de levas, el diagrama de distribución, los cuerpos de la inyección y en la centralita, que ahora eleva el empuje del motor 1.000 rpm más.

 

 

Las asistencias electrónicas a la conducción se encargan de dulcificar y tutelar, hasta cierto punto, la conducción de la nueva V-Strom 1050. El trabajo combinado, y gobernado por el nuevo IMU de seis ejes, del Suzuki Intelligent Ride System (S.I.R.S), el acelerador electrónico Ride-by-wire, los modos de motor Suzuki Drive Mode Selector (SDMS), el control de tracción de tres modos -desconectable-, y el nuevo sistema de asistencia a bajas revoluciones, consiguen que el piloto pueda disfrutar con mayor seguridad del placer de viajar, una disciplina en la que la V-Strom 1050 alcanza el doctorado.

 

Buscando las cosquillas a cada modo de conducción durante las jornadas de pruebas, definitivamente nos quedamos con el modo intermedio, que ofrece una respuesta al gas muy dosificable y que cunde una barbaridad por asfaltos en mal estado y te permiten excitarte cuando las circunstancias lo permiten. El control de tracción permite con sus tres asistencias diferentes, adecuarlo a tus gustos para que actúe de forma casi imperceptible pero dejando huella de su seguridad en las cunetas más comprometidas por las sorpresas que, en forma de pinocha, te encuentras.

 

 

El cerebro electrónico (IMU) de la nueva maxitrail de Suzuki obre el prodigio de mantener la “mil cincuenta” siempre por la trazada, con el empuje y el control adecuados, gracias a que calcula en cada instante la velocidad engranada, la velocidad de las ruedas, la posición del cigüeñal y la posición del acelerador, interviniendo en el sistema de ayuda a baja velocidad y en la alimentación mediante la inyección electrónica.

 

Sin llegar a asustar por su radicalidad, el motor de la V-Strom ofrece un empuje tan constante como dosificable. Los 106CV cargados de par motor en todo su régimen se muestran suficientes para ir a buen ritmo por cualquier ruta que te marques, destacando sobre todo la buena dosificación del gas a bajas revoluciones. Este excelente feeling con el acelerador y la deliciosa caja de cambios, típica de Suzuki, con embrague antirrebote te permite salir airoso de las situaciones complicadas en las que te puede poner una moto de 256 kilos -con depósito de 20 litros lleno-, sin la carga que lleva encima.

 

 

La altura del asiento no va a ser un hándicap para casi nadie, una altura que, por cierto, se puede regular. También es más estrecha que la versión anterior en la zona de las piernas, permitiendo tener mejor control a la hora de maniobrar en parado. Bajo el asiento encontramos otra práctica toma de corriente de 12V.

 

Las suspensiones, con un equilibrio excelente y un tarado distinto a la versión anterior, proporcionan mucha estabilidad y seguridad a la hora de abordar los tramos de carretera más complicados. Tanto la horquilla invertida como el monoamortiguador con bieletas, firmados por Kayaba, ofrecen un buen compromiso entre firmeza y confort. El conjunto se siente sólido y preciso, incluso cuando la geometría se ve alterada por el esfuerzo en aceleraciones y frenadas.

 

Los frenos, uno de los puntos fuertes de casi todas las motos de Hamamatsu, responden en cualquier situación con buen mordiente, potencia y tacto. Lo pusimos a prueba, bajando en marchas largas desde Izaña hasta La esperanza, sin el menor síntoma de fatiga. Nada que criticar del conjunto de dos discos de 310 mm con pinzas Tokico radiales monobloque de cuatro pistones, en el tren delantero, y el disco trasero de 260 mm con pinza de dos pistones, en la rueda trasera. Mantiene la frenada combinada e incorpora como novedad, el ABS en curva con sensibilidad a la inclinación.

 

 

Innovaciones tecnológicas que no alteran su personalidad

La constancia de un modelo en el mercado es, en contra de lo que otros fabricantes piensan, símbolo de garantía y confianza de muchos clientes que buscan una moto que perdura en el tiempo, aunque sea con actualizaciones como a la que ahora ha sido sometida la maxitrail de Suzuki en busca de ganar mayor dinamismo y una mayor capacidad como “adventouring”.

 

El trabajo de los ingenieros japoneses ha conseguido mantener el típico aplomo y confort de toda la gama sport-adventure de Suzuki pero con una dinámica más acertada y eficiente. El motor ofrece más músculo en todo momento sin perder la dulzura en la entrega de potencia. El conjunto embrague y caja de cambios ofrecen un comportamiento sobresaliente que te invita a jugar con los cambios de régimen de manera adictiva.

 

El punto medio; el acertado equilibrio en una categoría con rivales “por encima” y “por debajo”, es una de las mejores virtudes de la mil cincuenta de Hamamatsu. Aunque sus 106 CV puedan parecer escasos, la verdad es que cunden una barbaridad y ofrecen una estirada excitante. Tampoco puede presumir de ser la más tecnológica del mercado, pero todo lo que tiene es “utilizable y práctico”, mientras que la nueva electrónica ha mejorado notablemente la conducción intuitiva de la rutera con más aplomo del catálogo de Suzuki. ¿Te animas a probarla?

 

Unidad de prueba cedida por Suzuki Fierro, concesionario oficial Suzuki Moto en Tenerife

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

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