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Prueba Peugeot Metropolis 400i, la ciudad es su medio natural

25 de Abril de 2016

Prueba Peugeot Metropolis 400i, la ciudad es su medio natural

La Metropolis 400i de Peugeot Scooters es una moto dirigida principalmente a aquellas personas que aparcan su coche para aprovechar las ventajas que las motos tienen en nuestras ciudades, como la de aparcamientos gratuitos, zonas reservadas delante de los semáforos o la posibilidad de circular por los carriles guagua. Todo ello independientemente de que el “metropolitano” tenga carnet de moto o no. Y es que la Peugeot Metropolis400i  puede conducirse con el carnet “B” de coche.

 

Pero una moto para moverse a diario por la ciudad, sobre todo si la conducen personas con poca experiencia, debe cumplir tres cualidades: estabilidad, confortabilidad y agilidad. Para conseguirlo, en Peugeot Scooters han apostado por una fórmula matemática de sobra conocida;  la regla de tres, que traducido al mundo de la moto es colocar dos ruedas paralelas en el tren delantero. Si mal no recuerdo de las clases de mates de D. Enrique, dos puntos delimitan una línea, pero tres puntos delimitan un plano, y creo que siempre estaremos más estables con tres puntos en contacto con el asfalto que con sólo dos, ¿no os parece?

 

 

El nuevo concesionario oficial de Peugeot Scooters en Las Palmas, Pole Position, nos cedía para esta prueba una Metropolis en una elegante combinación de color azul/negro con la que pudimos comprobar si la vieja regla matemática se puede aplicar también al mundo de las motos. Y os podemos adelantar que las ventajas del empleo de dos ruedas paralelas, con suspensión independiente, son evidentes en lo que a estabilidad y seguridad se refiere. Y cuanto más complicado se pone el asfalto, con agua, fluidos o gravilla suelta, más patentes se hacen sus ventajas.

 

El principal punto de ventas de megascooters de tres ruedas a nivel mundial es la ciudad de París. Por sus húmedas y adoquinadas calles, este tipo de motos se mueven con una efectividad y seguridad mucho mayor que sus hermanas de dos ruedas, y por eso Peugeot Scooters, marca filial del gigante del león, no podía dejar de lado este segmento sin avergonzarse en su propia casa. Para ello sus ingenieros han escogido la vía de la innovación y no han querido copiar ni simular ningún sistema empleado por las marcas rivales y han diseñado su propio DTW, Dual Tiling Wheels.

 

Esta nueva Metropolis 400i aúna tecnología propia con soluciones vanguardistas dirigidas a un cliente exigente, que no tenga que tener necesariamente carné de moto y al que no le importará pagar un poco más para poder tener a cambio lo mejor de los dos mundos, del coche y la moto. Peugeot ha pensado es aquellas personas que estén hartos del problema de aparcamiento y de la congestión del tráfico, pero sin renunciar a la estabilidad, seguridad y confortabilidad de un coche para sus desplazamientos diarios.

 

 

Al primer vistazo, la Metropolis es una maxiscooter de tamaño estándar, para este tipo de motos, aunque con una parte frontal más voluminosa. Con ella hemos podido comprobar que se desenvuelve entre el tráfico como cualquier otra maxiscooter y que se aparca sin el menor problema en los estacionamientos gratuitos de motos que tanto proliferan últimamente en las ciudades y pueblos de Canarias. Incluso en parado, se mueve con facilidad y ni siquiera cuando tienes que “remar” con los piés para moverla hacia atrás, tendrás problemas.

 

Subirte a la Metropolis 400i es muy sencillo. La plataforma plana facilita mucho las cosas, además de ofrecer un espacio extra que nunca sobra. La posición de conducción es comodísima, incluso dispones de un apoyo lumbar que se puede regular hacia delante o hacia atrás 4 cm. El asiento se sitúa a sólo 780 mm del suelo y al ser estrecho se adapta a todas las estaturas. Este no será un problema para nadie. El parabrisas, regulable manualmente con dos palancas, te protege especialmente cuando las condiciones climatológicas se complican. En marcha, y en la posición más alta, sólo te mojarás las manos y antebrazos.

 

 

Para arrancar solo hay que llevar la Smart Key en el bolsillo (llave presencial con 1,5 metros de radio de acción, según el bafricante, aunque a nosotros nos ha dado la impresión de que hay que acercarse más), lo que nos permite desbloquear la dirección y pulsar el “botón azul” para que se abra el contacto. Una vez hecho, pulsamos en botón de arranque, con un freno pulsado -como en la mayoría de las motos automátivcas-, y el monociclíndrico de 400cc y 37CV cobra vida. Si el freno de mano “eléctrico” está activado -mediante una disimulada palanca en en centro de la consola-, no podremos arrancar porque el motor no pasará de 2.500 rpm. Y si está activado el  sistema DTW de tren delantero, que se bloquea mediante un botón por debajo de 10 km/h, siempre que estemos sobre el asiento, al abrir gas se desbloqueará y comenzaremos a ganar metros como en cualquier otra moto. No te asustes, es más sencillo probarlo que explicarlo con palabras.

 

Respecto al equipamiento, Peugeot no ha escatimado en gastos de cara a satisfacer a clientes que vienen del mundo del coche. Un ejemplo es el  DRL (Daytime Running Light) una solución heredada de los automóviles con la misión de aumentar la seguridad pasiva del vehículo. Permite al conductor elegir entre alumbrado nocturno (con las ópticas principales encendidas) o diurno (se encienden los leds de los faros frontales y la barra vertical ubicada entre las ruedas delanteras). También dispone de sensores de presión de neumáticos que alertan en el tablero ante cualquier bajada de presión.

 

 

Teniendo en cuenta que la Metropolis 400i está homologada para ser conducida por usuarios del carnet “B”, incorpora un sofisticado sistema de frenos denominado por la marca con el acrónimo SBC (Syncro Brakyng Concept), que coordina la acción de los tres discos, dos delanteros de 200 mm y uno trasero de 240 mm, al accionar el pedal con el pie derecho o la maneta izquierda. La maneta derecha solo actúa sobre los discos delanteros, desde el izquierdo y el pedal interviene el repartidor de frenada.

 

Otro guiño al mundo del automóvil es el tablero de instrumentos. Muy completo y legible. Desde el mismo se pueden gestionar y acceder a todas las opciones disponibles. Cuenta también con un ordenador de a bordo que nos informa del consumo medio e instantáneo, autonomía restante, y hasta temperatura exterior “con alerta de hielo”. También indica obviamente del nivel de carburante, alerta de reserva, temperatura de motor, chivato de avería, carga de batería, indicador de revisión, reloj horario y un chivato cuando está el tren delantero bloqueado, presión de los neumáticos… Y si crees que falta algo, seguro que lo tiene.

 

 

A la hora de llevar los bártulos diarios, te diré que un casco integral te cabe detrás, delante ni un miserable “quitamultas”. Bajo el asiento, que se comunica con el maletero trasero, te entra un maletín de portátil, o carpetas y traje de agua, o una bolsa de deporte para atletismo o natación, pero como tu deporte sea otro, lo tienes chungo. Ambos huecos se abren desde un botón en el escudo central. También disponemos de dos guanteras, una bajo el manillar, en el que caben pequeños objetos personales, gafas, móvil, llaves, mando del garaje… y la otra es más profunda, se puede meter una botella pequeña y tiene una toma de corriente para poder cargar un móvil u otro dispositivo electrónico, eso sí, si consigues abrirla, porque su accionamiento nos es nada sencillo.

 

La posición de conducción en natural y el acceso a todos los mandos y botones se realiza de forma intuitiva. El habitáculo es muy espacioso y la plataforma plana ayuda al movimiento de las piernas y por lo tanto aumenta la cofortabilidad. El pasajero también tendrá un acomodo de lujo, su asiento es ancho y confortable, dispone de generosas asas laterales y los reposapiés escamoteables son acogedores. Además, al igual que el piloto, el acompañante dispone de un pequeño y efectivo respaldo situado justo delante de la tapa del cofre trasero.

 

 

Y centrándonos en la “pieza clave” de nuestro planteamiento matemático, vamos analizar el funcionamiento del DTW, la sofisticada suspensión delantera. Sus creadores, inspirándose en la tecnología de la Formula 1, han adoptado un paralelogramo deformable de doble triangulación con dos amortiguadores de inercia y dos depósitos que contienen aceite y gas, asociados a un amortiguador hidráulico con muelle colocado de forma transversal. El funcionamiento permite inclinar el conjunto a ambos lados y la suspensión es independiente en cada rueda. Como indicamos antes, el conjunto puede bloquearse a voluntad por debajo de 10kmh mediante un botón situado en el puño derecho. Su construcción, a base de aluminio inyectado con nervaduras, aligera y refuerza el conjunto, tanto que permite simplificar el chasis, y con ello ofrecer un suelo bajo y continuo.

 

En marcha, la Metropolis 400i requiere cierto periodo de adaptación para entender y acostumbrarse a las peculiaridades de su tren delantero. Al estar las ruedas delanteras demasiado cerca la una de la otra, cuando estás en plena curva y coges algún bache el movimiento se trasmite de una a la otra lo que provoca una reacción que llega hasta el manillar y te resta confianza. Pero es sólo una sensación pasajera. Cuando comienzas a tener fe en el sistema de Peugeot comenzarás a disfrutar trazando curva tras curva. Incluso sobre suelo bacheado o con el firme húmedo, el comportamiento y la confianza que ofrece al piloto es superior a los modelos de sólo dos ruedas. El DTW consigue que cada rueda trabaje y absorba los impactos de forma independiente, incluso en inclinación y eso contribuye a la eficacia del sistema, excepto cuando vas recto y pasas por encima de un badén que ambas ruedas cogen a la vez. En este caso la suspensión se siente muy rígida comprometiéndose el confort de marcha. Sin embargo, podemos calificarlo de pueril comparándolo con la confianza y seguridad que ofrece en el 95% de las situaciones cotidianas.

 

 

El funcionamiento de los frenos para los motoristas de toda la vida resultará un tanto extraño. De la frenada se encarga un sistema patentado por Peugeot denominado SBC (Syncro Breaking Concept), que consiste, básicamente, en una frenada combinada en la que la centralita decide cuando manda presión al tren delantero o trasero, teniendo en cuenta la presión que ejerzamos sobre la maneta o al pisar el pedal que, por cuestiones de homologación para el Permiso “B”, equipa la Metropolis. Su funcionamiento es correcto y la eficacia de frenado está garantizada, incluso diría que para los advenedizos al mundo de la moto será un sistema más sencillo de utilizar, y sobre todo de dosificar. Cuando vas en un coche pisas el freno y éste se encarga de repartir la presión de frenado. Pues lo mismo sucede en la Peugeot de tres ruedas, ella es la que manda, así de sencillo. Si aprietas una maneta, la otra coge presión y te empuja la mano; si pisas el pedal, son las dos manos las que se sueltan. Así, frenar con precisión es muy difícil y lo mejor es confiar en el sistema utilizando sólo una maneta o el pedal y confiar en la tecnología. Algo que hacemos a diario en el coche.

 

El motor también está diseñado y fabricado íntegramente por Peugeot, y realmente ha dado en el clavo con él. Se trata de un monocilíndrico del tipo SOHC que cúbica 400 cc y desarrolla 37,2 CV a 7.250 rpm con un eficiente par de 38,1 Nm. En su diseño, arquitectura y materiales empleados en su construcción utilizan las más modernas técnicas para reducir rozamientos y pérdidas por fricción. Lo denominan LEF (Low Friction Efficiency) que según sus mediciones optimizan los rozamientos internos rebajando las emisiones y los consumos (en nuestro caso, no pasó nunca de los 4,5 l/100km a lo largo de toda la prueba) y alargando los espacios entre revisiones hasta los 10.000 kilómetros.

 

Un motor con un funcionamiento exquisito, de los mejores en esta cilindrada. Una auténtica delicia por sus buenas prestaciones y la ausencia de vibraciones, gracias a baja fricción y a su buen aislamiento. Empuja progresivamente desde las 4.500 vueltas y lo sigue haciendo hasta prácticamente las 7.500 rpm. En ciudad deberás vigilar la aguja del cuentakilómetros para no superar la velocidad permitida, al igual que en autovía. Y es que a poco que te descuides, estarás circulando a muchos kilómetros por hora más que los máximos permitidos… Me atrevería a decir que la aguja puede marcar los 170 kmh con viento de cola y alrededor de 145 kmh en sentido contrario moviendo con soltura los 250 kilos de la moto más los 70, de media, del piloto.

 

 

Peugeot Scooters ha creado un vehículo sofisticado y eficaz para el día a día. Una maxiscooter de tres ruedas cargada de tecnología y ayudas que son un claro guiño a todos esos conductores hartos del coche que pueden no tener experiencia en el mundo de la moto, pero que saben apreciar sus ventajas en las cada día más congestionadas calles de su ciudad.

 

Es moderna, es atractiva, es funcional y consume muy poco. Su equipamiento está a la altura de las mejores. Es confortable, dispone de una gran capacidad de carga y equipa todos los gadgets tecnológicos conocidos en el mundo de la moto. En nuestra opinión la marca del león ha conseguido poner en el mercado una maxiscooter realmente eficaz para la ciudad o para las salidas de fin de semana y que, gracias a sus “tres ruedas”,  conseguirá atraer al mundo de la moto a muchos escépticos de las “dos ruedas”. Porque ya podemos decirlo; para uso diario en la ciudad, “tres son mejor que dos”.

 

Unidad de pruebas cedida por Pole Position, concesionario oficial Peugeot Scooters

 

Precio Peugeot Metropolis 400i.- 7.999 € (Tarifa de abril de 2016)

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto.com

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