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Prueba Mash Family Side 400, viajar en moto con la familia a cuestas

29 de Agosto de 2020

Prueba Mash Family Side 400, viajar en moto con la familia a cuestas
Mash Family Side 400
Highlights: Cilindrada 397 cc | Peso 260 kg | Potencia 27,4 CV | Asiento 780 mm | Carnet A2 | Precio 9.195 €

Recientemente hemos tenido la oportunidad de disfrutar de una experiencia única, la de conducir el Mash Family Side de Mas Que Motos Tenerife, el distribuidor de la firma francesa Mash en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, descubriendo que hay otra manera de disfrutar, incluso en familia, de los kilómetros de nuestro camino.

 

Este peculiar Mash Five Hundred es un vehículo homologado para tres ocupantes. Un sidecar que va propulsado por un motor monocilíndrico de cuatro tiempos de inyección electrónica y 397cc que comparte con el resto de la familia Mash y que ofrece 27,6 CV de potencia a 7.000 vueltas y 31 Nm de par máximo a 5.500 rpm para mover con cierta soltura los 260 kilos que pesa, incluyendo los 13 litros del depósito.

 

Precio Mash Family Side 400.- 9.195 euros

 

 

El “vehículo lateral”, según su traducción literal del inglés, es un invento casi tan antiguo como la moto. Ingleses y franceses se disputan su autoría, pero la versión más consensuada es que fue la firma británica “Oakleigh Motor Company” la que, a principios del siglo XX, aprovechó un viejo remolque abandonado para crear este vehículo. Su desarrollo estuvo muy ligado al ámbito militar, siendo un vehículo muy utilizado por alemanes, italianos ingleses y estadounidenses durante las dos grandes guerras.

 

Los años cincuenta y sesenta fueron la época dorada de los sidecar

 

Para los ciudadanos de a pie, los sidecares fueron una excelente alternativa frente a los altísimos precios de los automóviles. Las motos con sidecar permitían transportar a toda la familia a un coste mucho más económico. De hecho su época dorada allá por los años 50 y 60 del pasado siglo. Tras la Segunda Guerra Mundial, las ciudades europeas se llenaron de este medio de transporte que era una alternativa económica al automóvil y permitía llevar más ocupantes que una motocicleta normal. En la actualidad, la invasión del automóvil y el paso del tiempo han propiciado que los sidecares pierdan protagonismo y hayan sido relegados al olvido.

 

 

Al igual que hacen marcas de motos con más pedigrí, Mash fabrica sus motos en China, algo que el paso del tiempo ha derrotado apriorismos en lo que a calidad de materiales y acabados se refiere. El vehículo protagonista de nuestra prueba, y que puso a prueba nuestra pericia al manillar “a estas alturas”, es un sidecar muy bien rematado y homologado para tres personas, si encontramos a dos valientes que confíen ciegamente en su conductor.

 

Nuestro sidecar, con el que visitamos los puntos más pintorescos de Puerto de La Cruz y Los Realejos, en el norte de la isla de Tenerife, está derivado de una de las superventas de la marca francesa; la Mash Five Hundred. Del motor hemos hablado en la entrada: Un solo cilindro, cuatro tiempos y 397cc para ofrecer 27,6 CV a 7.000 RPM y 31 Nm de par máximo a 5.500 RPM, algo justos para mover los 260 kilos que pesa el conjunto, con los 13 litros del depósito.

 

 

El chasis de la Five Hundred ha sido reforzado en los puntos de anclaje de “la bañera” del sidecar y la horquilla ha sido sobredimensionada hasta los 41mm. También se ha instalado un amortiguador de dirección FAST ACE ajustable, para dar más seguridad en los giros y cuando engranamos la marcha atrás, lo que facilita su conducción. Los amortiguadores traseros también son más gruesos.

 

Los neumáticos han sido, asimismo reforzados para proporcionar mayor seguridad, y por supuesto se le ha dotado de un nuevo sistema de frenos, con mayor capacidad para detener el conjunto con seguridad, debido al incremento de peso. La versión “sidecar” cuenta con un disco para cada rueda y una conexión directa entre la rueda trasera de la motocicleta y la de la “bañera”.

 

 

El aspecto retro, que hará las delicias de los nostálgicos, se consigue con un asiento tapizado en cuero color café, laterales en rombo, cinturón de seguridad y un generoso parabrisas que permitirá al tercer pasajero viajar con el máximo confort. El color elegido por el fabricante francés, un acertado y agradable bitono White / Irish Green, las  llantas radiales y los faros circulares, redondean un conjunto que no pasa desapercibido.

 

Su conducción no es sencilla, sobre todo si lo hacemos sin dos de los factores que ayudan en esta ardua labor; contar con la ayuda del peso del pasajero número 2, el del asiento trasero, y no poder contar con un escudo que permita apoyar las rodillas a la hora de hacer palanca sobre el manillar. La rueda del sidecar no tiene tracción, va a la deriva y, por lo tanto, el comportamiento dinámico no es muy bueno por las características intrínsecas de este tipo de vehículos.

 

 

Para conducir este sidecar hay que disponer, al menos, del permiso A2. En cuanto al ocupante del sidecar, el artículo 12 del Reglamento General de Circulación establece que éste no puede ser menor de 12 años. Excepcionalmente, puede ser mayor de 7 años siempre y cuando los conductores sean los padres, tutores o personas mayores de edad autorizados por ellos; se utilicen cascos homologados; y se cumplan las normas de seguridad establecidas para este caso.

 

Para que una moto esté homologada como “sidecar” la bañera debe ser de un tamaño proporcional a la moto y contar con los siguientes elementos: Un piloto trasero rojo en el lado derecho para que el resto de usuarios se percaten de la anchura real, una placa de la matrícula en la parte posterior, intermitente amarillo en la parte delantera. No es obligatorio que la rueda del sidecar tenga freno, aunque se suele incluir por seguridad.

 

 

Para conducir con solvencia un sidecar es necesario ser consciente de lo que tenemos entre manos. Conducir “al golpito”, como bien conocemos en Canarias, con el gas “apuntaito” y anticipando con mucha antelación cada maniobra, nos permitirá disfrutar de un viaje satisfactorio, saboreando cada pequeño detalle del camino. Su arquitectura hace que la rueda directriz no esté en el centro del conjunto, tampoco la motriz, lo que dificulta las maniobras ya que el peso se concentra en uno de los lados.

 

Si nos enfrentamos a una curva de derechas hay que tener cuidado en la entrada y salida de la curva para que la rueda del sidecar no se levante del asfalto. Si lo hacemos hacia el lado contrario, podemos correr el riesgo de levantarla rueda trasera de la moto. Tampoco es lo mismo ir solo que llevar 1 ó 2 acompañantes. Si van solo dos, lo mejor para el equilibrio, aunque no para la tracción, es un ocupante en la moto y otro en el sidecar para repartir mejor el peso y evitar el riesgo de vuelco en curva.

 

 

La experiencia y las horas de uso son el mejor antídoto contra la dificultad de conducción de estas motos con sidecar, vehículos tan originales como divertidos. No creemos que este tipo de vehículos vuelvan a estar de moda, pero la experiencia de su conducción es algo único; nada que ver con un quad o un trike. Seguro que quienes tuvieron el placer de conducirlo en su juventud, volverán a sentirse jóvenes a los mandos del Mash Family Side de Mas Que Motos Tenerife.

 

Unidad de prueba cedida por Más Que Motos Tenerife, distribuidor autorizado Mash

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

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