26 de Enero de 2026
ENTREVISTA EN 90 SEGUNDOS CON EL GERENTE DE FLICK MOTO YAMAHA
✔️ “La moto es la cuadratura del círculo: pasión y profesión al mismo tiempo.”
✔️ “Seguiremos siendo el concesionario Yamaha de toda la vida, al menos 25 años más.”
✔️ “Mi principal objetivo no son las cifras, es que mi equipo sea feliz trabajando.”
Hablar con Oliver Padrón es hacerlo desde la serenidad de quien ha vivido cambios profundos sin perder el rumbo. Al frente de Flick Moto Yamaha, el concesionario oficial de Yamaha en Las Palmas desde hace más de 25 años, Padrón afronta una nueva etapa marcada por la transformación, la continuidad y una idea muy clara: las personas están por encima de todo.
Esta entrevista, adaptada ahora a un formato más reposado, permite profundizar en su visión del negocio, de la marca y del equipo humano que sostiene el día a día de Flick Moto.
La moto como cuadratura del círculo
Cuando se le pregunta si la moto es pasión o profesión, Oliver no duda: “es la cuadratura del círculo porque me permite las dos cosas”. Una afirmación que resume bien su trayectoria. La moto no es solo un medio de vida, sino un elemento central de su identidad personal y profesional. Quizá por eso habla del negocio desde una cercanía poco impostada y con una naturalidad que transmite confianza.
En cifras, su optimismo es tangible: 547 motos vendidas en 2026 es el objetivo que se marca sin rodeos, con la misma claridad con la que confiesa dedicar una hora diaria —confesable— a las redes sociales, consciente de su papel actual en la relación con los clientes.
Continuidad frente a rumores
En los últimos tiempos, Flick Moto ha estado en el centro de comentarios y especulaciones. Ante la pregunta directa sobre un supuesto cierre, Oliver responde con contundencia y sin dramatismos: “Seguiremos aquí 25 años más, al menos, como lo hemos hecho en el último cuarto de siglo”. Una declaración que refuerza el mensaje de estabilidad y compromiso con Yamaha y con sus clientes en Las Palmas.
La doble representación: ni reto ni oportunidad
La coexistencia de dos concesionarios oficiales Yamaha en la misma ciudad generó incertidumbre tanto en el mercado como dentro del propio sector. Mirando atrás, Oliver lo define con una sola expresión: “vamos a dejarlo en otra cosa”. Una respuesta que esquiva etiquetas y refleja una actitud pragmática, centrada más en el trabajo diario que en el ruido externo.
Cambiar de espacio sin cambiar de esencia
El inminente traslado a nuevas instalaciones, justo al lado de la gasolinera del edificio de Flick, podría interpretarse como una ruptura con el pasado, pero Oliver insiste en lo contrario. “El cliente va a notar que sigue entrando en su casa, en el concesionario oficial Yamaha de toda la vida”. La idea de continuidad vuelve a aparecer, esta vez asociada a la experiencia del cliente y al vínculo emocional construido durante décadas.

El valor del equipo en tiempos de cambio
Si hay un hilo conductor claro en todas sus respuestas es el protagonismo del equipo humano. En momentos de incertidumbre, Oliver tiene una prioridad muy definida: “que no pierdan la capacidad de divertirse y disfrutar con su trabajo”. Para él, ese es el pilar fundamental sobre el que se sostiene todo lo demás, desde la atención al cliente hasta la calidad del servicio postventa.
No es casualidad que, al hablar de la diferencia de Flick Moto frente a otros concesionarios, vuelva a la misma idea: un equipo que trabaja y convive como una gran familia, con un ambiente laboral positivo que se refleja en cada proceso y beneficia directamente al cliente.
El ADN Yamaha: valentía e ingeniería
Yamaha es, ante todo, una marca emocional, y Oliver lo tiene claro cuando se le pide elegir modelos que representen mejor su esencia. Por un lado, la MT-09, a la que define como “una moto muy original y valiente, como siempre han sido los grandes éxitos de Yamaha”. Por otro, la TMAX, símbolo de “la excelencia de la ingeniería japonesa”. Dos conceptos distintos, pero complementarios, que explican buena parte del éxito de la marca en Canarias.
Un cliente más exigente y más tecnológico
El perfil del cliente Yamaha también ha evolucionado. Entre bromas, Oliver menciona las “pantallitas a color digitales”, pero rápidamente aterriza en lo esencial: hoy se valoran especialmente las asistencias electrónicas que mejoran la seguridad en la conducción, un aspecto que hace cinco años no tenía el mismo peso en la decisión de compra.

Mirando a 2026: personas antes que números
Cuando se le pregunta por su principal objetivo de cara a 2026, Oliver vuelve a sorprender por la sencillez y la coherencia de su respuesta: “que mis compañeros de trabajo sigan siendo felices trabajando conmigo”. Más allá de ventas, cuotas de mercado o cifras de matriculación, su prioridad sigue siendo el bienestar del equipo.
Clientes de Flick Moto, clientes de Yamaha
¿Son los clientes fieles a la marca o al concesionario? Oliver lo tiene claro: le gusta pensar que son clientes de Flick Moto que confían en Yamaha. Una relación basada en la cercanía, la transparencia y la experiencia acumulada durante años.
Y para quienes aún dudan, su mensaje final es directo y honesto: “que se den la oportunidad de venir a conocernos personalmente y, respecto a las motos Yamaha, lo mejor es siempre probarlas por uno mismo”. Sin promesas grandilocuentes, solo una invitación a experimentar.
Una forma muy coherente de entender la moto, el negocio y las personas que lo hacen posible.