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No hay milagros pero sí soluciones para frenar la siniestralidad

23 de Enero de 2026

No hay milagros pero sí soluciones para frenar la siniestralidad

La seguridad vial no se construye solo a base de multas.

 

Aumenta la siniestralidad de los motoristas tras cerrar 2025 con la cifra más alta de fallecidos de la última década.

 

El cierre de 2025 deja una cifra que nadie en el sector quería volver a ver: 34 motoristas fallecidos en Canarias, el dato más alto de la última década. Un número duro, doloroso y que exige respuestas. Pero también un dato que, para ser comprendido correctamente, debe analizarse con perspectiva, contexto y comparativas, evitando lecturas simplistas que no ayudan a mejorar la seguridad vial.

 

Porque el problema de la siniestralidad en moto no se soluciona con titulares alarmistas, sino con un diagnóstico técnico riguroso y con políticas sostenidas en el tiempo.

 

Más motos, más uso… y una tasa que no se dispara

 

Uno de los errores más habituales en el tratamiento mediático de la siniestralidad es analizar los fallecidos en valores absolutos, sin relacionarlos con la evolución del parque y del uso real de la motocicleta.

 

Tal y como expuso José María Riaño, secretario general de ANESDOR, en su reciente comparecencia, España cuenta hoy con muchos más vehículos de dos ruedas circulando que hace una década. El parque de motocicletas ha crecido un 16,8 % desde 2016 y, en el caso concreto de los scooters de 125 cc —clave en la movilidad diaria—, el aumento alcanza casi el 50 %.

 

 

Este crecimiento hace imprescindible analizar la siniestralidad en términos de tasas por vehículo o por exposición al riesgo, y no solo por número total de víctimas. En ese contexto, la tasa de mortalidad por cada 10.000 motocicletas se mantiene estable en los últimos años, con una ligera tendencia descendente, aunque claramente insuficiente.

 

El problema no es que la moto sea cada vez más peligrosa, sino que no estamos logrando reducir su riesgo al mismo ritmo que otros tipos de vehículos, especialmente el turismo.

 

 

La moto, el gran reto pendiente de la seguridad vial

 

Los motoristas forman parte de los llamados usuarios vulnerables, junto a peatones, ciclistas y vehículos de movilidad personal. Sin embargo, la motocicleta presenta una dificultad añadida: no puede incorporar muchas de las soluciones de seguridad pasiva que sí han demostrado ser eficaces en los coches, como estructuras de absorción de impactos o sistemas avanzados de detección.

 

Por eso, como subraya ANESDOR, no existe una medida milagro capaz de reducir drásticamente la siniestralidad en moto de forma inmediata. La mejora solo puede llegar mediante un conjunto coordinado de actuaciones, sostenidas y bien financiadas, que actúen sobre todo el sistema de movilidad.

 

No todo pasa por el motorista: una visión sistémica

 

Uno de los grandes errores históricos ha sido centrar todas las medidas exclusivamente en la moto y en quien la conduce. Sin negar la importancia del comportamiento individual, la experiencia demuestra que la seguridad vial mejora cuando se actúa de forma integral:

 

✔️ Vehículos: desarrollo de ayudas electrónicas, ABS avanzado, control de tracción, conectividad y sistemas de interacción moto-coche.

✔️ Usuarios: formación inicial de calidad y, especialmente, formación voluntaria post-carné, orientada a motoristas con años de experiencia.

✔️ Infraestructuras: carreteras pensadas también para la moto, con especial atención a tramos de concentración de accidentes, protección de obstáculos y señalización específica.

✔️ Políticas públicas: integración real de la motocicleta en las leyes de movilidad y seguridad vial, algo que todavía no se ha logrado plenamente.

 

 

Formación, equipamiento y empresas: palancas infrautilizadas

 

Desde el sector se insiste en tres líneas de actuación con enorme potencial:

 

✔️ Formación continua

El perfil mayoritario de las víctimas mortales no es el de un motorista novel, sino el de usuarios con más de 10 años de carné. En este sentido, los cursos voluntarios de reciclaje impulsados por la DGT, con incentivos asociados, son una herramienta prometedora que debe consolidarse y ampliarse.

 

✔️ Prevención laboral

El accidente de tráfico es la segunda causa de accidente laboral. Integrar la moto en los planes de prevención de riesgos laborales permitiría llegar a miles de usuarios que utilizan el scooter o la motocicleta a diario para trabajar.

 

✔️ Equipamiento de protección

El casco mal abrochado o el equipamiento insuficiente siguen apareciendo en demasiados siniestros graves. Medidas como un IVA reducido para elementos de protección (airbag, chaquetas certificadas, guantes) podrían tener un impacto directo y positivo.

 

Infraestructuras: pequeños cambios, grandes resultados

 

Los datos europeos siguen mostrando que un porcentaje elevado de accidentes se concentra en tramos muy concretos de la red viaria. Actuar de forma quirúrgica sobre esos puntos —mejorando firmes, protecciones y señalización— es una de las medidas más eficaces y rentables.

 

Experiencias piloto como la señalización específica para motoristas en curvas, ya aplicada en países como Austria y testada en Cataluña, han demostrado resultados muy positivos y podrían extenderse a otras regiones, incluida Canarias.

 

 

Canarias: gravedad real, pero análisis necesario

 

En el caso concreto de Canarias, los 34 fallecidos de 2025 suponen un récord indiscutible y doloroso. Pero también es cierto que el número total de siniestros no ha aumentado, e incluso desciende ligeramente, lo que confirma que el problema no es la frecuencia, sino la letalidad.

 

Factores como la orografía, el uso recreativo intensivo en fines de semana, la red de carreteras convencionales y la convivencia con un parque móvil envejecido influyen de forma decisiva y requieren respuestas específicas adaptadas al territorio.

 

2026: los grandes retos del sector

 

De cara a 2026, el sector de la motocicleta tiene claro que la seguridad vial sigue siendo la máxima prioridad. Entre los principales retos destacan:

✔️ Integrar de forma real la moto en las políticas de movilidad.

✔️ Incrementar la inversión pública proporcional al riesgo.

✔️ Avanzar en tecnología y renovación del parque.

✔️ Extender la formación post-carné y la concienciación.

✔️ Actuar con decisión sobre infraestructuras críticas.

 

Como recuerda ANESDOR, reducir la siniestralidad en moto es un trabajo de fondo, que exige constancia, recursos y una visión amplia. No se trata de buscar culpables, sino de construir soluciones.

 

Porque detrás de cada cifra hay una vida. Y porque la seguridad de los motoristas no es un problema del colectivo, sino una responsabilidad compartida de toda la sociedad.

 

 
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