19 de Abril de 2025
Motos abandonadas: un problema urbano que ya tiene respuesta
Las motos que permanecen durante semanas e incluso meses en las aceras, ocupando plazas de aparcamiento, oxidándose al sol y descomponiéndose con el paso del tiempo, ya no pasan desapercibidas en Las Palmas de Gran Canaria. La Policía Local, a través de la Unidad de Mediación y Convivencia (UMEC), ha intensificado su labor para detectar y retirar motocicletas abandonadas, una práctica que supone no solo un problema estético, sino también de seguridad vial, salud pública y sostenibilidad.
Lejos de ser simples "motos viejas", muchos de estos vehículos presentan un evidente estado de deterioro: neumáticos desinflados, carenados rotos, óxido y, en ocasiones, ausencia de matrícula. Señales claras de que su propietario la ha dejado a su suerte. Este tipo de abandono convierte a las motos en residuos peligrosos, por los líquidos contaminantes que pueden filtrar al suelo y por el espacio que ocupan en una ciudad que lucha por recuperar el orden en sus calles.
Durante el pasado año, se contabilizaron 1.582 vehículos retirados, entre los que se incluyen motocicletas que se encontraban en calles de los cinco distritos de la capital. Y aunque no se desglosan públicamente las cifras específicas por tipo de vehículo, fuentes municipales indican que las motos representan un porcentaje creciente dentro del total. Especialmente en barrios donde abundan vehículos antiguos o donde no se cuenta con garajes privados.
El protocolo de actuación comienza tras un aviso vecinal o la detección por parte de los propios agentes o del Servicio Municipal de Limpieza. Una vez localizado el vehículo sospechoso de abandono, se investiga su titularidad, si tiene seguro obligatorio o la ITV vigente. En muchos casos, estos requisitos no se cumplen, lo que supone una infracción grave.
hasta 800 euros de multa
La multa por abandonar una moto sin seguro en la vía pública puede alcanzar los 800 euros, además de los gastos derivados de su retirada y depósito. Si en el plazo legal no se hace cargo el propietario, la moto es declarada residuo sólido urbano y enviada a un centro autorizado para su desguace.
En 2024, 313 vehículos fueron enviados a destruir, mientras que 144 acabaron en el depósito municipal y otros tantos fueron retirados por sus dueños antes de la intervención final. La realidad es que muchas de estas motos abandonadas jamás volverán a circular.
El Ayuntamiento hace un llamado a la responsabilidad de los propietarios y a la colaboración ciudadana. Avisar sobre la presencia de motos aparentemente abandonadas ayuda a mantener las calles más limpias, seguras y accesibles para todos.
Porque una moto, cuando deja de rodar y se convierte en chatarra urbana, pierde su esencia. Y la ciudad también.