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¡Los moteros no creemos en brujas! ¿O, sí? Por Mauricio Sedó

15 de Diciembre de 2016

¡Los moteros no creemos en brujas! ¿O, sí? Por Mauricio Sedó

Que yo no creo en las brujas ni en espíritus ni en esas cosas, ¿eh?  A ver si se van a pensar que soy un pirao de esos, ¿no? A mi lo que me va son las motos, bueno, y los coches también, pero solo los de más de 300 caballos, ¿vale?  Ah, sí, 300 en cada rueda, jejeje…

 

Y de motos lo mismo, a tope me gusta ir, ¿vale? Pa eso tengo una Kawa KLR de cross que se come todo lo que le echen, tío. La tengo sin matricula jajaja, aunque no me pilla ningún picoleto, pero pa no salir ni en las fotos, ¡colega!

 

Lo que me va a mi es salir a quemar gasofa y a derrapar, hacerme algún camino de tierra y si se tercia ponerme a dar saltos en los surcos de alguna platanera abandonada.

 

Y si no salgo con la moto, pues con la piba a la disco, o en casa apalancao delante la tele a ver a la Belén Esteban y al Paquirrín… ¡Cómo molan tío!

 

¡No me vengan con historias de hadas y de duendes, que ya no soy un crio! A ni vengan a contarme cosas de verdad, de motores y de tias, ¿vale? 

 

Y lo que pasó pues no pasó, ¿vale? O pasó pero no era eso... ¡Déjame en paz ya!

 

Pues que se me acabó la pista que iba siguiendo, ¿vale? Y era en el fondo de un barranco que no se cómo se llama ni me importa, un barranco como los que hay muchos, que no hay nada allí…

 

Bueno, y aunque haya algo, pues que no hay nada, ¿vale?

 

Pues eso, que se acabó la pista y que yo iba en tercera a tope en una curva a la derecha que pasa detrás de una piedra grande o sea que no se ve nada. Y que la pista se había ido haciendo estrecha y que ya casi ni se veía, tío, pero era cantidad de guapa y yo le iba dando caña a la Kawa y me lo estaba pasando en grande.

 

Pues como se acabó la pista y había una piedra pues me paré con la piedra, ¿vale? No me caí, no, listillo. Me paré y dejé la moto en el suelo, ¿vale?

 

Como la Kawa quedó plana la centralita cortó el encendido (No te jode la electrónica) y la burra se quedó parada con el automático diez minutos para que no haya incendios ni nada de eso.

 

Yo me quité el casco y los guantes y me senté a esperar que pasen los 10 minutos, pero tío, allí no había nada y el silencio no es para mi. Es cosa chunga estar callao,  me levanté y me puse a caminar barranco arriba que callao a mi no me mola estar, tío.

 

Allí había una caseta de obra, toda rota y caída, casi tapada por las cañas, no veas que cosa tío. Me metí y era la entrada de una cueva, de la cueva salía aire fresco, como te lo digo. ¡Qué cosa mas chunga tio! ¡Pero allí en medio había un motor!

 

Un motor grande como un coche, pegao al suelo y con unas barras que iban pal fondo de la cueva. Estaba todo oxidao donde se le había caído la pintura, pero no veas tio ese motor tiene que haber tenido más caballos que yo que sé. Lo único que no estaba oxidao era un  marcador redondo de cobre que decía “Presión” “Kg/cm2” que me moló nada más verlo.

 

 

Como llevaba herramientas en la riñonera me puse a desmontarlo, pero como costaba, seguro que llevaba ahí quieto parao cien años o más, ¡tu! Yo le daba con la catorce/quince fija pero estaba como atascao, y además empezaba a hacer un frio muy fuerte, que venia viento frio del fondo la cueva.

 

Bueno pues que me llevé la cosa esa, ¿vale? Y si no está bien, ¡pues que no la hubieran dejao ahí! Y si se rompió la tubería que lo aguantaba y el soporte derecho de aquel motor y se cayó de lao pues no es culpa mia, ¿vale? ¡Estaba todo estropeao ya cuando lo encontré!

 

Y salí de allí corriendo porque me entraron ganas de ir pal chozo, ¿vale? No por que hubiera oído ningún quejío del motor que los motores no se quejan, ¿vale? Además yo no le tengo miedo a nada, ¿vale tio? ¡A Nada he dicho! Ni a vientos fríos que soplan de repente ni a quejidos y lamentos que salen de un motor ni a sombras negras que se mueven al fondo de la cueva…

 

Bueno pues me fui  p’al chozo y pa que vean que a mi no me da miedo nada me agarré un pistón gripao que tenia por ahí de una KTM le hice un agujero en el centro y le puse el manómetro ese ahí pera hacerme un pisapapeles guaperas, como los que se ven en las pelis. Aunque yo no tengo papeles que no sean los de la moto y los de la ITV pero porque sí, ¿vale?

 

El pisapapeles lo puse al lado de la puerta de mi cuarto y esa noche fue la mas chunga de mi perra vida tío. En cuanto cerré los ojos me puse a oir el lamento del motor y se puso frio con el viento de la cueva y yo debajo de las mantas estaba congelao como un bisté en Mercadona tio.

 

Cuando conseguí dormir, allá las tres o las cuatro de la mañana, soñé que aquellas sombras negras venían a por mi, colega, como en la película Ghost, ¿te acuerdas? Me desperté sudando frío y ya me quedé despierto toda la noche y la cosa esa te juro que brillaba en la oscuridad, tuve que encender la luz para tapar el mal rollo.

 

Menos mal que el lunes era fiesta, cogí la Kawa y me fui otra vez al barranco ese. Deje la moto (ya enfilada para la salida, tu) y me fui caminando hasta cerca de la caseta.

Cerca, sin meterme dentro, ¿para qué tios? De allí donde estaba a unos diez o quince metros, tiré el manómetro a la caseta y lo colé por la ventana.

 

¿Quieres creer que por la ventana salió una luz muy brillante y que se oyó un ruido como si se cayera toa la cueva tio? Pues yo tampoco, pero me fui de allí soltando leches y puse la Kawa a 140 en el camino de vuelta.

 

¡Pero no me vengan con cuentos!  Lo mio es el Moto Cross y no los espiritus, ¿vale?

 

Mauricio Sedó

 

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