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La PMSV Tenerife denuncia otro punto negro para motoristas

22 de Diciembre de 2010

La PMSV Tenerife denuncia otro punto negro para motoristas

La carretera Santa Cruz-La Laguna es un peligro y una trampa para los moteros.

La Plataforma Motera para la Seguridad Vial en Tenerife denuncia el mal estado y las instalaciones defectuosas de adoquines, asfalto, farolas, señales de tráfico, pintura y guardarraíles

 

En coche no se notan, no forman parte de la lista de problemas que deben evitar los conductores al volante, no tienen apenas importancia y en muchos casos resultan insignificantes. Pero en moto, la cosa cambia. Sobre dos ruedas, los baches, las rejillas metálicas, los adoquines sueltos, las farolas, los guardarraíles y las señales de tráfico pueden causar la muerte de los motoristas en cuestión de segundos.

 

La carretera general que une Santa Cruz y La Laguna reúne todos estos elementos y es un ejemplo perfecto de lo que denuncia la Plataforma Motera para la Seguridad Vial (PMSV). Su portavoz en Tenerife, Víctor Suárez, se ofreció voluntario para mostrar, una por una, todas las ´trampas´ que deben sortear los motoristas.

 

La excursión comienza en la rotonda del mercado de la capital y continúa por la calle Ángel Guimerá, siguiendo la línea del tranvía. Suárez no necesita esperar más para empezar a señalar en esa misma calle lo que para un motero son evidentes peligros. La valla metálica que separa las aceras de la carretera, los adoquines sueltos, la pintura resbaladiza de los pasos de peatones... todo eso supone para el motorista un plus de heridas en un accidente con respecto a las que puede sufrir un conductor de coche yendo los dos, el coche y la moto, a la misma velocidad.

 

Durante el trayecto hasta la primera de las paradas previstas, el portavoz del PMSV aprovecha para indicar los giros que dan los conductores de coches sin prever que hay una moto adelantándoles. Por este motivo, muchos moteros son partidarios de que las motos hagan el ruido suficiente como para que el resto de conductores oigan, al menos, que tienen un motorista al lado o muy cerca de ellos.

 

En la carretera general Santa Cruz-La Laguna, esquina con la calle Francisco Pizarro, Víctor Suárez realiza el primer parón de la excursión para mostrar un bache en la carretera, que uno de los comerciantes de la zona define más bien como un "enorme socavón". Esta anomalía del asfalto se encuentra en un cruce de caminos muy transitado. "Con este bache, no es que el motorista lo sienta al pasar, sino que la moto, directamente, bota", asegura Suárez.

 

Si el bote desequilibra al motorista y este cae, el accidente se produce en un punto en el que circulan vehículos en todos los sentidos posibles al encontrarse justo en una zona de calles desde donde se incorpora el tráfico a la carretera general y desde donde también la puede abandonar para ir hacia otras direcciones. "Un coche pasa por este bache y el conductor casi ni se entera, pero no es así para nosotros", explica.

 

Una vez reanudado el paseo, a la altura de la Vuelta Los Pájaros el motero pasa por encima de tres pasos elevados de peatones. El primero no supone ningún problema, como tampoco el segundo. Pero el tercero sí se nota bastante y la moto da un brinco. "La entrada en este es más brusca", indica, y si esta diferencia no la conoce un motorista puede resultar fatal. La estabilidad en una moto no es la misma que en un coche pero las carreteras son las mismas para todos. "Y los impuestos también. Los moteros pagamos impuestos de rodaje y seguros más caros", destaca Víctor Suárez.

 

La segunda parada se hace en la misma carretera general, justo antes de girar hacia la derecha para seguir por la Vía de Ronda, rumbo a La Laguna. En ese punto se unen dos problemas. El paso de peatones que hay allí es de adoquines, como el resto de la calzada, ya que pertenece a la obra del tranvía. Pero unos adoquines están sueltos y otros hundidos. Además, la pintura también resbala cuando llueve y los moteros consideran que la empresa que gestiona el tranvía Metropolitano Tenerife debería de arreglar esta zona.

 

Pero unos centímetros más allá, una rejilla metálica cruza de lado a lado la carretera, justo en la zona donde se gira para entrar en la Vía de Ronda. Esta estructura de metal, si está mojada, puede resultar fatídica para los motoristas, ya que para dar las curvas tienen que tumbar algo sus monturas. "Realmente, pasas tumbado encima del acero y si caen dos gotas, patina mucho".

 

Una vez en la Vía de Ronda, en el carril de subida hacia La Laguna, Víctor Suárez vuelve a hacer una parada. Aquí quiere advertir sobre la colocación de las farolas, todas ellas sin protección que resguarde a los moteros de un posible golpe contra ellas. Aprovechando el muro de piedra, el portavoz de la Plataforma Motera opina que las farolas deberían de haber sido colocadas integradas en el muro para evitar dejarlas al descubierto en una vía rápida como esa, con curvas y cambios de rasantes.

 

El camino continúa hacia la TF-13, la carretera que llega hasta Tegueste. Los baches son una tónica general en todo el recorrido y algunos se notan demasiado y ponen al descubierto la fragilidad de los vehículos de dos ruedas, algo de lo que un conductor de coche ni se da cuenta. Para demostrarlo, Víctor Suárez pasa sobre los socavones, que hacen temblar mucho su montura a una velocidad que no llega a los 40 kilómetros por hora.

 

Ya en la TF-13, se produce la última parada para ver los guardarraíles de la carretera que, aunque no son de los peores, tampoco reúnen las condiciones que piden los motoristas y que consisten en hacerlos de tal forma que una persona no pueda pasar por debajo de ellos, ya que entonces es cuando se producen los cortes, amputaciones y la muerte.

 

En esa misma zona también hay farolas que no cumplen la normativa porque están pegadas a la calzada. De hecho, algunas ya están partidas. "La TF-13 lo tiene todo: guardarraíles, señales mal colocadas, farolas que incumple la ley...", enfatiza Suárez.

 

La carretera general Santa Cruz-La Laguna es sólo un ejemplo de los muchos que podría poner la Plataforma. De hecho, además de las carreteras locales, el sector se queja de otras. Juan Miguel Tejera, motero, explica que el tramo peligroso es la TF-2, que es la que conecta la Autopista del Sur con la del Norte. El asfalto en esa conexión está muy deteriorado y supone un gran peligro para los motoristas. Las grietas y baches aparecen a lo largo de unos 4 kilómetros, lo que convierte a esa carretera en uno de los puntos negros para las motos.

 

El año pasado, en Canarias se matricularon 4.338 motocicletas y ese mismo año el parque de este tipo de vehículos era de 94.717, según los datos de la Dirección General de Tráfico. Pero, además hay que sumar otros vehículos, como los turismos, cuyo parque en Canarias era de 974.992 en 2009. Por eso, Víctor Suárez demanda al Gobierno la creación de la Comisión de Seguridad Vial para implicar a todos los sectores que puedan ayudar a hacer unas carreteras mejores.

 

Sol Rincón Borobia - Santa Cruz de Tenerife

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Fuentes de la noticia

pmsvtenerife.blogspot.com

 
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