28 de Enero de 2012
La Montesa Impala alcanza el estatus de emblema de Barcelona tras 50 años de vida
Si Roma es la ciudad de la Vespa, Barcelona es la ciudad de la Impala, un modelo clásico de Montesa que este año cumple cincuenta años con una salud de hierro y 3.000 motos vivas en la ciudad, de las cuales 500 salen cada día a la calle para llevar a sus propietarios en sus traslados cotidianos.
El peculiar sonido del motor de una Impala es reconocible por los aficionados a las motos, que las buscan con la mirada cuando las oyen pasar, pero los profanos también suelen reparar en su peculiar depósito rojo y en el sencillo pero logrado diseño que le valió en 1962 el premio de la Asociación de Diseño Industrial del Fomento de las Artes Decorativas.
"Los turistas son los que más se asombran cuando descubren la cantidad de motos Impala que hay en esta ciudad", ha asegurado el presidente del Moto Club Impala, Xavier Arenas.
En su opinión, "lo que ha pasado en Barcelona con el modelo Impala es muy atípico" porque "no ha pasado nada parecido en ninguna otra ciudad de España con ninguna moto clásica".
"Los propietarios de motos antiguas suelen reservarlas para las grandes ocasiones y, sin embargo, los propietarios de Impala la utilizan para ir al trabajo, a buscar a los niños o al cine, y se atreven a aparcarla en la calle", ha añadido.
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