11 de Abril de 2026
La ZBE entra en fase control total: emisiones, ruido… y dudas para las motos
Las Palmas de Gran Canaria sigue avanzando en la implantación de su futura Zona de Bajas Emisiones (ZBE) y lo hace incorporando tecnología: el Ayuntamiento, a través de Sagulpa, ha iniciado la instalación de sensores inteligentes capaces de medir en tiempo real la calidad del aire y el ruido ambiental en distintos puntos de la ciudad.
Los primeros dispositivos ya se están desplegando en el entorno de Alcaravaneras, concretamente en calles como Galicia o Manuel González Martín, zonas de alta actividad donde comenzará a monitorizarse el impacto ambiental del tráfico urbano.
Una ZBE basada en datos… en tiempo real
Estos sensores, equipados con tecnología avanzada, permiten medir partículas contaminantes (PM1, PM2.5, PM10), gases como NO₂, CO u ozono, además de niveles de ruido ambiental y variables meteorológicas. Toda esta información se recopila cada pocos minutos y se integra en una plataforma digital que facilita su análisis mediante mapas y visualizaciones.
El objetivo es claro: disponer de datos precisos para tomar decisiones más eficaces en la gestión de la movilidad y la calidad del aire en la ciudad.
Desde el Ayuntamiento se defiende esta herramienta como clave para anticipar problemas, identificar puntos críticos y aplicar medidas que mejoren la salud pública y el entorno urbano.
¿Dónde quedan las motos en este nuevo escenario?
La introducción de estos sensores abre un nuevo escenario para todos los usuarios de la vía… y especialmente para los motoristas.
Hasta ahora, el debate sobre las ZBE se ha centrado principalmente en las restricciones a los coches más contaminantes. Sin embargo, la medición en tiempo real de emisiones y ruido introduce una variable adicional: la posibilidad de aplicar políticas más específicas en función del comportamiento real de cada tipo de vehículo.

Y aquí surgen varias preguntas clave:
✔️ ¿Se diferenciará entre motos y coches en función de su impacto real?
✔️ ¿Se tendrán en cuenta las ventajas de la moto en reducción de congestión y emisiones globales?
✔️ ¿Cómo se interpretará el ruido en motocicletas homologadas frente a otras fuentes urbanas?
La moto: parte de la solución, no del problema
Conviene recordar que la motocicleta, en uso urbano, presenta ventajas evidentes: ocupa menos espacio, reduce los atascos, consume menos combustible y, en muchos casos, emite menos que un coche atrapado en tráfico denso.
Además, su capacidad para evitar retenciones contribuye indirectamente a mejorar la calidad del aire global, al reducir el tiempo que otros vehículos pasan en modo “para y arranca”, uno de los principales focos de emisiones en ciudad.
Por eso, la clave estará en cómo se utilicen estos datos.
Riesgos y oportunidades para el colectivo motero
La implantación de sensores no es, en sí misma, una medida restrictiva. Pero sí es la base sobre la que se pueden tomar decisiones futuras.
Esto abre un doble escenario:
🔴 Riesgo: Que se apliquen criterios generalistas que no distingan entre tipos de vehículos, penalizando también a las motos sin tener en cuenta su contribución positiva a la movilidad.
🟢 Oportunidad: Que, por primera vez, las políticas de movilidad se basen en datos reales y permitan reconocer el papel de la moto como vehículo eficiente, favoreciendo su uso frente a opciones más contaminantes.

Medir es solo el primer paso
La instalación de estos sensores marca un avance hacia una gestión más inteligente de la ciudad. Pero medir no es suficiente.
La clave estará en cómo se interpretan esos datos y qué decisiones se toman a partir de ellos.
En una ciudad como Las Palmas de Gran Canaria, con clima favorable todo el año y una movilidad cada vez más exigente, la moto no debería ser vista como un problema a controlar, sino como una solución a potenciar.
El desarrollo de la ZBE en Alcaravaneras abre una nueva etapa. Y en ella, los motoristas estarán atentos para comprobar si la tecnología sirve para mejorar la movilidad… o para complicarla aún más.