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Entrevista a León Haslam: “Mi carrera. Mi vida”

09 de Septiembre de 2021

Entrevista a León Haslam: “Mi carrera. Mi vida”

Para los estándares de la mayoría de la gente, podría ser muy poco tiempo, pero cuando tu padre es Ron Haslam, `the Rocket` (el `Cohete`), expresar un verdadero interés por las motos más en serio con ocho años quizás sea un poco más tarde de lo esperado…

 

Al rememorar sus inicios en el mundo de las carreras, Haslam explica: “Creo que tenía seis semanas de vida cuando asistí a mi primer Gran Premio. Obviamente de ese no me acuerdo…”

 

Pero, ¿cómo recuerda en general su fascinación de siempre por las motocicletas? Los recuerdos de Leon se solapan por el simple hecho de que le han sucedido muchas cosas durante esos años. Las suficientes para llenar la carrera de cualquier motociclista normal por triplicado.

 

Su primera moto fue una Honda QR50, con la que pilotó con toda la alegría y el orgullo que podía reunir un niño de solo cuatro años. Incluso ahora, con 38 años, aún está muy lejos de dar por acabada su pasión por las motos y las carreras.

 

 

“Las motocicletas son mi modo de vida”, explica con su sonrisa habitual. “Me da igual el tipo de moto. Trial, motocross o flat track. Sí, me he dedicado a la velocidad, que es para lo que me entreno, y en lo que me centro, pero siempre me ha encantado ir en cualquier tipo de moto. Me siento muy afortunado por ello».

 

Sumado a la carrera igualmente estelar de su padre Ron, la vida de ambos pilotos ha estado repleta de momentos brillantes, muchos de ellos con Honda. De hecho, Leon, que es el piloto oficial del Team HRC en el WorldSBK, ha recopilado tantos objetos y recuerdos personales de los Haslam que ha creado nada menos que un museo en la antigua finca familiar. El vídeo que acompaña esta nota plasma el resultado.

 

Todos los icónicos cascos, monos de cuero, fotografías, trofeos y certificados que puedas imaginar están ahí. Los numerosos destellos de gloria y buenos recuerdos que perviven en cada objeto cuelgan en el aire y en las paredes; un vínculo compartido entre dos generaciones de una gran dinastía británica de carreras.

 

 

Pero se trata de carreras de motos, y esa bestia se manifiesta de muchas maneras, a veces es un cuento de hadas y otras, un tanto desalentadora. Como si tal cosa, el museo exhibe los tornillos que han mantenido unido este o aquel brazo, pierna, dedo o pie roto de Haslam. La pasión profundamente arraigada de Leon por las motocicletas ha sobrevivido a siete lesiones importantes en las piernas, por lo que se puede percibir un cierto humor negro mezclado con los incontables recuerdos felices y brillantes.

 

La trayectoria vital de Leon no podría haber llegado hasta este punto de ningún otro modo. “El motociclismo es pura emoción. Los altibajos, la adrenalina y, por supuesto, el suspense, las victorias y las derrotas. Hay muchos días de bajón y frustración, pero los días buenos siempre transforman todo en una sensación positiva. No cambiaría nada”.

 

Recorrer su museo le ofrece a Haslam la oportunidad de reflexionar sobre su vida como piloto, y la de su padre, y la vida sobre dos ruedas en general. Elementos significativos de sus vidas profesionales cuelgan en cada pared y adornan cada superficie. Tras un cristal, vemos el primer contrato de Ron Haslam con HRC firmado en 1983. O como Leon dice, “el año que nací”.

 

 

Una foto del fundador de Honda Motor Co., Soichiro Honda, cuelga en la pared cerca de un póster enmarcado de Ron cuando se convirtió en el «Hombre del Año de MCN». ¿Adivinas la fecha? 1981.

 

Y eso no es todo, en una mesa cercana encontramos el premio del Hombre del año de MCN que le concedieron a Leon en 2006. “Somos el único padre e hijo en haberlo ganado, lo que me llena de orgullo”, afirma Leon.

 

Se dice que la manzana nunca cae lejos del árbol.

 

Resulta revelador escuchar a Leon decir que, a veces, simplemente mira la gran colección de monos de carreras de su padre para recordar y soñar con días de gloria, algunos de los cuales tuvieron lugar incluso antes de que él naciese. Parece que el motociclismo, especialmente las carreras, es algo innato en hasta el mejor de nosotros.

 

 

Y mira las fotos. La pared casi infinita de fotos en blanco y negro.

 

“Las fotos, con los años, evocan buenos recuerdos, como las victorias en las 8 horas de Suzuka, pero, sobre todo, las fotos en las que salimos mi padre y yo, después del apoyo que me ha prestado”, afirma Leon. “Las fotos son siempre algo positivo para mirar atrás y ver lo que has logrado”.

 

Al ser un bebé que, literalmente, creció en los paddocks, desde el paddock de los Grandes Premios hasta el del TT Isla de Man, y todos los que hubo entremedio, es lógico que Leon debutase en el «Gran Premio» en la ronda británica del campeonato, en el segundo hogar de Haslam, Donington Park.

 

Pero no de la forma en que muchos pensarían, ya que Leon solo tenía catorce años, y participó en la Honda CB500 Cup que organizaba la propia marca. Diseñada como una forma asequible y muy alentadora de introducirse en las carreras de nivel nacional, a Leon se le concedió un permiso especial para participar en la carrera.

 

Evidentemente, ganó y se inició su trayectoria profesional hacia los primeros Grandes Premios y, posteriormente, el BSB. Se acabaron las carreras de scooters o motocross, a partir de entonces, solo eran por diversión.

 

 

Su comienzo en las carreras le llevó a coronarse campeón del BSB, tres victorias en las 8 horas de Suzuka y por poco se proclama campeón del WorldSBK en 2010. Una trayectoria impresionante, pero esa fascinación por las motocicletas en general y las emociones que solo dos ruedas y un motor pueden generar siguen ocupando un lugar destacado en la vida de Leon. A menudo, con su padre, que sigue siendo un cómplice entusiasta.

 

Para alguien que ha competido al más alto nivel durante toda su carrera, Haslam explica que aún tiene algunos “asuntos pendientes” en el mundo de las carreras.

 

“Quiero tachar algunas cosas de la lista, antes de colgar las botas, como suelen decir”, explica.

 

“Quiero participar en una carrera de 24 horas, es algo que siempre he querido hacer, y el otro gran evento es uno en el que mi padre solía competir, el Daytona 200”.

 

 

Actualmente, Haslam defiende al Team HRC en el campeonato WorldSBK y cuenta con una larga trayectoria compitiendo con Honda. “Me subí a mi primera Fireblade hace poco más de 20 años y he pilotado todas las Fireblade desde su creación”, afirma Leon.

 

Sin embargo, es la actual versión de la Fireblade, la CBR1000RR-R Fireblade SP, la que más le ha impresionado: “Sinceramente, la versión que tenemos ahora, con el tiempo por vuelta que puede hacer como moto estándar y con la electrónica que tiene, es lo más parecido a una moto de carreras. Es emocionante ver cómo se desarrolla la moto”.

 

A pesar de tener la oportunidad de pilotar algunas de las motocicletas más complicadas del planeta, lo más reconfortante e impresionante de los Haslam en general es que, incluso después de todas las carreras, siguen considerando las motocicletas como una forma de divertirse, disfrutar de su pasión y ser ellos mismos.

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