|  Suscribirse  |   Acceder   |   Contactar

El Rallye Gran Canaria marcó el arranque de la historia deportiva

24 de Noviembre de 2025

El Rallye Gran Canaria marcó el arranque de la historia deportiva

Un relato de Feli Santana

 

El despertar industrial y los ecos del deporte europeo —con los antecedentes nacionales de Bilbao, Cataluña, Madrid o Málaga— acabaron por romper el molde de las primeras organizaciones deportivas. Buscar el apoyo institucional de los clubes con solera iba a ser tarea de los más consolidados, quienes apostaron por remar juntos y educar para poner en marcha aquella maquinaria tan apasionada de los rallyes.

 

Tanto el ambiente de una juventud ávida de competición y experiencias deportivas, como una incipiente industria nacional avalada por el comercio y por los nuevos aires de expansión y aventura, conformaban los prolegómenos de aquel acontecimiento. Era una actividad sin precedentes en los talleres, convertidos en lugares de encuentro para el primer brote de exaltación por un desafío que, primero en la mente de los más ilustres y luego en la variedad de marcas, se veía como un escaparate idóneo para las ventas y para la necesaria competencia entre máquinas, en su apuesta por los resultados como símbolo de gloria y prestigio.

 

Las Palmas de los años cincuenta era una ciudad en pleno proceso de evolución y modernización, y el brote de talleres era una auténtica revolución de actividad. El medio de locomoción más económico y versátil, sin duda alguna, era la motocicleta, impuesta por las grandes urbes europeas y replicada en los lugares donde el comercio era pujante y emergente. Nuestras capitales de provincia fueron el mejor ejemplo, una fotocopia fiel de ese impulso comercial y del escaparate internacional.

 

Extraemos un fragmento literal del libro Cuéntame historias sobre ruedas para ilustrar el ambiente previo:

 

“En el taller de Maestro Juan Castillo, en Fincas Unidas, en Las Palmas —en lo que se ha dado por llamar el barrio de los motoristas, por la cantidad de talleres de motos— se formaban corrillos todos los días.

 

Los chiquillos y chavales más curiosos iban y venían de una calle a otra, compartiendo información y aprendiendo de los nuevos modelos que aparecían en el mercado. Intervenían las simpatías por las nuevas motos de pequeñas cilindradas llegadas de Inglaterra, Italia o Francia.

 

Tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, ingleses, rusos y americanos limpiaron el botín: unos robaron planos de motos, otros directamente ingenieros y otros chatarra de guerra y munición sobrante para la fundición. Todos querían cobrar la liquidación del cruel enemigo y empezar a exportar.

 

La BSA 125 Bantam que trajo González Suárez era una moto ligera y estaba causando cierto furor en la moda de las cilindradas intermedias.

 

Recordamos las grandes y elitistas cuatro tiempos inglesas, que estaban al alcance de unos pocos antes de los conflictos bélicos; terminada la guerra, se estancaron por falta de capital y clientes…”

 

El Automóvil Club de Gran Canaria, toda una institución deportiva filial del RACE, se convertiría en el abanderado de la elaboración y planificación de aquella primera aventura de los rallyes en Canarias, donde automóviles y motocicletas avanzaban juntos en las competiciones. Fue un momento estelar en el que todos estaban involucrados para asegurar el éxito: instituciones, deportistas, comercios, marcas y sociedad.

 
Te recomendamos
 

PUBLICIDAD
MOTO OCASIÓN Benelli QJ SRV 550 - 3999 €

Canariasenmoto.com - El portal de la moto en Canarias - Aviso Legal - info@canariasenmoto.com - Mapa Web - Mapa Web Completo - Accesorios - RSS