04 de Julio de 2026
Adiós a 150 plazas para motos en el Hospital Insular
Trabajadores del Insular denuncian el cierre del aparcamiento de motos
En un momento en el que todas las administraciones públicas hablan de movilidad sostenible, reducción de emisiones y lucha contra la congestión del tráfico, resulta difícil comprender decisiones como la que denuncian los trabajadores del Complejo Hospitalario Universitario Insular-Materno Infantil de Gran Canaria.
Según denuncian los propios empleados, la dirección del complejo pretende eliminar el aparcamiento de motocicletas que desde hace más de quince años utilizan diariamente alrededor de 150 profesionales sanitarios, sin ofrecer, por el momento, una alternativa que permita mantener la accesibilidad al centro de trabajo.
La medida ha provocado un profundo malestar entre médicos, enfermeros, técnicos, celadores y resto del personal sanitario que cada día elige la moto como medio de transporte para acudir al hospital.
Una decisión que va justo en dirección contraria
Paradójicamente, la motocicleta representa precisamente el modelo de movilidad que las administraciones dicen querer fomentar.
Ocupa apenas una cuarta parte del espacio de un automóvil, reduce la congestión del tráfico, consume menos combustible, genera menos emisiones y facilita los desplazamientos en una ciudad donde los accesos al complejo hospitalario soportan diariamente importantes retenciones.
Eliminar un aparcamiento destinado exclusivamente a motos no supone únicamente perder unas plazas de estacionamiento. Supone desincentivar el uso del vehículo más eficiente para acceder al hospital.
Y eso tiene consecuencias.
Más coches, más tráfico y más problemas
Muchos de los profesionales afectados trabajan a turnos de mañana, tarde y noche. Otros llegan desde municipios alejados de la capital. Para muchos de ellos, el transporte público simplemente no constituye una alternativa viable por incompatibilidad de horarios.
La consecuencia es fácil de prever.
Si desaparecen unas 150 plazas destinadas a motocicletas, una parte importante de esos trabajadores tendrá que desplazarse en coche.
Más coches significan:
Es difícil encontrar una medida que consiga el efecto contrario a todos los objetivos de movilidad sostenible que defienden las administraciones públicas.
Un hospital necesita accesibilidad, no obstáculos
Los propios trabajadores recuerdan que el uso masivo de la motocicleta ha permitido durante años aliviar la presión sobre el recinto hospitalario.
Cada moto ocupa el espacio de varias menos plazas de coche. Cada trabajador que llega en moto deja libre espacio para pacientes, familiares o profesionales que no disponen de otra alternativa.
Eliminar este aparcamiento supone perder una infraestructura que ha demostrado sobradamente su utilidad durante más de quince años.
Los trabajadores piden diálogo y una solución
Los empleados del Complejo Hospitalario no reclaman privilegios.
Solicitan algo mucho más razonable: que se reconsidere la decisión o, al menos, que se habilite una alternativa antes de eliminar un aparcamiento utilizado diariamente por cerca de 150 motocicletas.
En el díptico elaborado por los propios trabajadores recuerdan que la motocicleta aporta beneficios directos para el funcionamiento del hospital:
Argumentos difíciles de rebatir.
Apostar por la moto también es apostar por la sanidad
Desde Canariasenmoto llevamos años defendiendo que la motocicleta forma parte de la solución a los problemas de movilidad de nuestras ciudades.
Resulta incomprensible que precisamente una administración pública impulse una medida que penaliza el uso del medio de transporte más eficiente para acceder a un hospital.
Mientras muchos ayuntamientos buscan fórmulas para incentivar el uso de la moto, aquí se plantea eliminar un aparcamiento consolidado desde hace más de una década sin ofrecer una alternativa.
Ojalá impere el sentido común.
Porque facilitar que los profesionales sanitarios lleguen a su puesto de trabajo de la forma más rápida, eficiente y sostenible no debería ser un problema. Debería ser una prioridad.