05 de Julio de 2026
Siempre recorremos Gran Canaria de la misma manera. Carreteras conocidas, rutas habituales, paisajes que ya forman parte de nuestra memoria. Pero, ¿y si la isla escondiera mucho más de lo que vemos desde el asfalto?
Esa es la pregunta que da sentido a una experiencia diferente, una propuesta que invita a cambiar el enfoque y redescubrir la isla desde otra perspectiva: a los mandos de un ATV.

De la mano de Flick Moto, concesionario oficial de Yamaha en la provincia de Las Palmas, nos lanzamos a una ruta muy especial con dos protagonistas que representan dos formas de entender la aventura: el Yamaha Kodiak 450 EPS y el Yamaha Kodiak 700 en edición Kiwami.
Desde el primer momento, la sensación es distinta. No se trata solo de conducir, sino de explorar. De salir del recorrido habitual y dejarse llevar por carreteras secundarias, por esas vías estrechas y poco transitadas que rara vez forman parte de nuestras rutas habituales.

Y ahí es donde los ATV cobran todo el sentido.
Porque una de las grandes claves de esta experiencia no está en la tierra, ni en el off-road extremo, sino en algo mucho más cercano y real: esas carreteras cuaternarias, accesos rurales y caminos asfaltados olvidados que no recorrerías en coche y que, en muchas ocasiones, tampoco disfrutarías igual en moto.

Con el Kodiak 450 EPS, todo resulta fácil desde el primer minuto. Es un ATV accesible, cómodo, pensado para disfrutar sin complicaciones. Su dirección asistida permite rodar con total suavidad, enlazando curvas y pequeños tramos con una naturalidad que sorprende. Es la opción perfecta para quienes quieren iniciarse y, sobre todo, para quienes buscan disfrutar del camino sin presión.

Por su parte, el Kodiak 700 Kiwami añade ese punto extra de carácter. Más potencia, más presencia, más capacidad para afrontar cualquier situación con solvencia. Pero sin perder nunca esa sensación de control que hace que la experiencia siga siendo accesible. No se trata de ir más rápido, sino de sentir más intensamente cada tramo.

Y es precisamente en ese equilibrio donde esta propuesta cobra valor.
Porque no hace falta ser un piloto experimentado. No hace falta experiencia previa. Basta con subirse, empezar a rodar… y en cuestión de minutos todo fluye. La conducción es intuitiva, natural, y permite centrarse en lo importante: disfrutar del entorno.

A medida que avanzas, la isla cambia. O quizá no cambia, pero sí lo hace tu forma de verla. Aparecen rincones que antes pasaban desapercibidos. Miradores escondidos. Caminos que no sabías que existían. Lugares que siempre estuvieron ahí, pero a los que nunca llegaste.
Es entonces cuando entiendes que no estás haciendo una ruta más.
Estás descubriendo Gran Canaria.
Sin prisas. Sin itinerarios cerrados. Con la libertad de parar, de observar, de desviarte. De convertir el trayecto en parte de la experiencia.
Los ATV de Yamaha no son solo un vehículo. Son una herramienta para redescubrir la isla. Una forma diferente de conectar con el entorno, de salir de lo habitual y de abrir nuevas posibilidades para quienes creen que ya lo han visto todo.

Porque a veces no se trata de ir más lejos.
Se trata, simplemente, de cambiar el camino.
Y entonces, todo vuelve a empezar.

Experiencia desarrollada por el equipo de Canariasenmoto junto a Óliver Padrón, gerente de Yamaha Flick Moto y con la colaboración de Daniel Febles.