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Desayuno dominical: “En busca de la moto de mi abuelo”

20 de Diciembre de 2020

Desayuno dominical: “En busca de la moto de mi abuelo”

Un relato de Feli Santana

 

Hace algunos años conocí a Joaquín Reyes en uno de los primeros Vespasión Canarias. Al final de la jornada, me contó la historia de su abuelo motorista, desaparecido y que andaba buscando el paradero de su moto. Solo disponía de una pequeña foto de 6 x 5  y dedujo que era una FN (Fabricación Nacional) las motos de Bélgica. Y a partir de ahí comenzaron las indagaciones que aun continúan. A mí lo que realmente me sorprendió fue la fotografía de los años 30 con el Teide de Fondo. Me parecía que estábamos ante una gran historia. Prometí ayudarle en lo que pudiera con tal de verificar la continuidad de la memoria de sus antepasados. Años después de búsqueda le perdí la pista y las circunstancias me trajeron de nuevo sus noticias y su incesante empeño en saber del paradero de la susodicha moto.

 

Joaquín elaboró un interesante relato y lo publicó en las Redes Sociales con la intención de intentar captar el rastro de la moto entre los amigos de lo clásico y antiguo. La curiosidad de los aficionados, siguen aportándole detalles que han convertido la búsqueda en una intriga interesante. Les trasmitimos literalmente lo que había resuelto hasta el momento.

 

Entre las aportaciones más interesantes, puede darse el caso que la moto de los años 30 haya cambiado su estética en los 60, perdiendo su base original. Según el último informe de Tráfico, se recupera su traspaso en el 82, con clara intención de restaurarse o conservarse. Sea cual fuere la situación actual. Joaquín solo quiere volver a verla y hacerse la foto inolvidable de la memoria de su abuelo. Dado el valor sentimental de esta bonita historia no podemos por menos que desearle que la suerte le lleve hasta ella y nos ilustre el conocimiento. 

 

RELATO DE JOAQUIN REYES

Mi abuelo era un tipo bajito pero espabilado. En los años que compartí con él, recuerdo que siempre andaba trasteando con cacharros viejos, inventando algún aparato para resolver algún problema o arreglando la finca subido en su pala de cadenas. Siempre se rodeó de máquinas y artilugios, que usaba en su fábrica de materiales dedicados a la construcción. Era ingenioso en casi todo lo que se proponía. Una de las cosas que heredé de él es la admiración por las máquinas, cacharros y artilugios. Y es lo que me ha predispuesto a escribir estas palabras.

 

Mi madre me comentó, que uno de los primeros vehículos que él tuvo fue una moto con sidecar comprada en los años 30. Ella recordaba haber jugado de niña con su hermano a “viajar” en el zaguán donde la guardaban. Los dos subidos, imaginaban una aventura mientras saltaban sobre los asientos para simular el movimiento. Intrigado, le pregunté que si no habrían fotos de la moto. Recordó haber visto una tomada en el Teide durante una excursión.. Rebuscó en todas las cajas, álbumes y gavetas hasta que por fin apareció.

 

En la foto de 6 x 5 se ven tres personas subidas en sus motos y el Teide de fondo. Mi madre aseguraba, examinando con una lupa, que el del fondo era mi abuelo. Por supuesto yo quería saber qué clase de moto era: modelo, matrícula,… pero las dimensiones de la foto no ayudaban mucho. Casi que lo di por imposible, hasta que pasados unos meses, mi madre me mostró una carta de un cuñado dirigida a mi abuelo con las siguientes líneas. 

 

Carta de Eduardo Hernández 22 de enero de 1940

“Apreciable cuñado, quiero decirte que ahora tengo una motocicleta y es de matricula nº 3187 ¿la conoces? Pues es la tuya. Como tú sabrás la vendieron quienes la compraron y después este último comprador me la vendió a mí y aquí está, desde hace 8 días. Ahora le estoy arreglando el sidecar para ponérselo. A ver si así puedo lograr el intento que tengo de hacer con ella y es el salir los domingos a vender por los campos lo que se presente. ¿Qué te parece la idea? Esa es mi intención y quisiera escribirte dentro de un mes contándote que me va bien, y que me he ganado con ella unas cuantas pesetas”

 

No me lo podía creer, ¡tenía el número de matrícula de la moto de mi abuel! Menuda historia… Al día siguiente me dirigí a la oficina de Tráfico sabiendo de antemano que obtendría un “NO” por respuesta al preguntar por los datos de una matrícula del año 1929, pero tenía que intentarlo…

 

Rellené el formulario y lo entregué. Me atendió una señorita que me preguntó para qué los quería. Le comenté que estaba investigando la historia de mi abuelo y añadí: para un libro que entonces estaba escribiendo mi madre sobre él. (Esto era cierto) La joven se levantó a hablar con alguien, ambos desaparecieron por una puerta y finalmente ella me trajo la ficha, sacó una fotocopia y me fui a casa con una sonrisa de oreja a oreja que tardó horas en quitarse.

 

 

En la ficha aparecía el nombre de mi abuelo, la moto era una FN según se leía de 260 cm3 y un cilindro, con número de bastidor  11.965. Procedencia “I”, traspasada 4 veces y lo más sorprendente, en el último traspaso del año 82 fue rehabilitada…¿Estará la moto circulando? Es una pregunta que aún no he resuelto, y que espero algún día poder resolver. Sería maravilloso encontrarla y simplemente verla de cerca.

 

Esta FN es posiblemente el modelo M60 del año 1924-27 y fue importada de Italia. Su verdadera cilindrada es de 350 cc. Investigando un poco sobre la marca FN descubrí que era una marca belga ya desaparecida. En sus inicios fue una antigua fábrica de armas: “La Fabrique Nationale d’Armes de Guerre” inaugurada en 1889, incluyeron la fabricación de cuadros de bicicleta para más tarde empezar a fabricar bicicletas completas. En 1901 lanzaron su primera bicicleta con motor y en los sucesivos años fueron innovando, y aumentando las cilindradas. FN fue una marca que compitió en las primeras carreras: los Tourist Trophy, y siempre fue una marca asociada a la competición.

 

 

Pero sin duda la anécdota de FN más interesante, es esta que paso a relatar: 

Durante los “locos años 20”, surgieron muchos personajes con espíritu viajero que recorrían el mundo en busca de aventuras y fama y las marcas también competían por la gloria y el prestigio que otorgaban estos viajes. Fue la época de los Raids. En Abril de 1927 un mecánico belga, Joseph Weeren, junto con dos oficiales franceses, el capitán del ejército Bruneteau y el teniente coronel Gimie, partieron desde Francia a “lomos” de tres prototipos de FN, concretamente el modelo M-70 con un motor de 350 cc, monocilíndrico de válvulas laterales. Sus pretensiones eran recorrer el Sahara de norte a sur hasta llegar a Dakar. Digo pretensiones porque una gran mayoría, incluido el gobierno Argelino comentaban que aquello era imposible, una locura.

 

En junio de 1927 después de atravesar el desierto los tres pilotos llegan a Dakar. Desde allí tomaron un barco hasta Casablanca y, desde Orán, regresaron por Marsella hasta Paris tras recorrer 8.000 km. Existe un documento cinematográfico increíble. Son 5 minutos extraordinarios, con la llegada triunfal de los tres aventureros y sus máquinas.

 

 

La M70 se ganó el sobrenombre de “Sáhara” y los tres aventureros, fama internacional, pero lo más increíble fue que aquella aventura se convertiría muchos años más tarde en uno de los Raids más famosos de nuestros días. Donde gente con espíritu aventurero y marcas en busca de prestigio, siguen buscando retos que superar; el Paris- Dakar.

 

Ahora la foto de mi abuelo tiene otro sentido y me gusta mucho más. Seguramente mi madre y mi tío en alguna de sus aventuras del zaguán viajaban por el desierto a lomos de la FN, la moto del Sáhara.

 

Si crees que puedes ayudarme a encontrar la FN de mi abuelo puedes escribirme a mi e-mail joaquinreyes@hotmail.com

 

Más relatos de Feli Santana en rinconviejasglorias.blogspot.com

 

 
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