24 de Marzo de 2026
ÁFRICA SÍ O SÍ | 3ª ETAPA – CAPÍTULO 4: Benín y Togo, rumbo al final del viaje
El viaje termina… pero la aventura continúa
La salida de Lagos no fue sencilla. La gigantesca ciudad nigeriana volvía a demostrar por qué es una de las más caóticas de África. Era hora punta y las famosas camionetas que hacen de transporte público bloqueaban completamente las carreteras mientras millones de personas regresaban a sus barrios.
Aquello retrasó más de lo previsto al equipo de Enduro Sin Límite —Javier De Miguel, José G. Mesa y Miguel Amaro— y cuando finalmente alcanzaron la frontera con Benín, ya había caído la noche.
Aun así, el paso fronterizo fue relativamente rápido, aunque no faltaron las típicas escenas africanas. Algunos intermediarios intentaron llevarlos hasta un supuesto policía que “agilizaría” los trámites a cambio de dinero, pero pronto descubrieron que no hacía falta ningún papel especial y que podían continuar directamente.
Después de horas de viaje, lo único que buscaban era descansar. La frontera se encuentra junto al mar, así que decidieron rodar un poco por la costa buscando algún alojamiento cercano. Sin embargo, la información del GPS no era demasiado fiable y tuvieron que dar varias vueltas por carretera y pistas antes de encontrar un lugar donde pasar la noche.
Porto-Novo, la capital cultural
Al día siguiente pusieron rumbo a Porto-Novo, considerada la capital cultural de Benín, mientras que Cotonú ejerce como capital administrativa.
Porto-Novo es una ciudad colonial pequeña y tranquila, con un aire que recuerda a algunas ciudades del Caribe. Muchos edificios históricos conservan su arquitectura original, aunque el paso del tiempo y la falta de mantenimiento les dan un aspecto decadente que, paradójicamente, resulta muy atractivo.

Allí visitaron el Palacio Real, antiguo centro de poder de la dinastía que gobernó el reino hasta el siglo XVIII, donde hoy se conservan objetos y testimonios de las tradiciones de aquellos reyes.
Otro de los lugares más curiosos de la ciudad es su mezquita de estilo afrobrasileño. Su arquitectura recuerda más a una iglesia colonial brasileña que a una mezquita tradicional. Este peculiar estilo se explica por el regreso, a principios del siglo XX, de antiguos esclavos liberados en Brasil que volvieron a su tierra africana trayendo consigo elementos culturales y arquitectónicos de América.

La transformación de Cotonú
Desde Porto-Novo continuaron hacia Cotonú, la principal ciudad del país.
Allí comprobaron el enorme cambio que ha experimentado Benín en la última década. Cuando pasaron por primera vez hace diez años, la famosa pista de arena conocida como Chemin des Pêches, que recorría la costa, era un camino divertido y lleno de grandes roderas.
Hoy ese mismo recorrido se ha convertido en un moderno paseo marítimo de cuatro carriles, iluminado con farolas solares y rodeado de hoteles y nuevas infraestructuras.
Aun así, todavía lograron rodar algunos kilómetros por los restos de la antigua pista, que sobrevive paralela al nuevo paseo mientras el desarrollo urbano continúa avanzando.

Ganvié, el pueblo sobre el agua
Uno de los lugares más sorprendentes de esta etapa fue Ganvié, un pueblo construido completamente sobre palafitos en el lago Nokoué.
Para visitarlo tuvieron que dejar las motos y subir a una pequeña embarcación que los condujo hasta esta singular comunidad.
Ganvié es un asentamiento único en África occidental: todas sus casas están construidas sobre pilotes de madera clavados en el fondo del lago, con paredes de bambú y techos de paja.
En este lugar viven miles de personas que dependen principalmente de la pesca.
Una de las escenas más llamativas es el sistema de abastecimiento de agua potable. En medio del lago existe una pequeña estación que extrae agua dulce desde profundos pozos subterráneos. Decenas de barcas hacen cola mientras los habitantes llenan grandes cubos para llevar el agua a sus casas.
Este pueblo fue fundado hace unos 300 años por la etnia Tofinu, que se refugió en el lago para escapar de los cazadores de esclavos. El agua se convirtió en su mejor defensa, ya que los traficantes no se atrevían a adentrarse en la laguna.

De hecho, Ganvié significa “nos salvamos”.
Hoy sigue siendo una comunidad tranquila y armónica donde la vida transcurre al ritmo del agua.
Rumbo a Togo
Después de la visita a Ganvié, los viajeros decidieron acortar la ruta por Benín y Togo.
Había dos motivos importantes.
El primero era la incertidumbre sobre el lugar donde dejarían las motos al finalizar la etapa. Aún no habían conseguido confirmar el almacenamiento con el contacto que tenían previsto en Lomé, lo que empezaba a generar cierta preocupación.

El segundo era el estado de las motos. Tras miles de kilómetros de pistas africanas, los amortiguadores de dos de las motos estaban seriamente dañados y el motor de la moto de José seguía mostrando fallos intermitentes.
Por prudencia decidieron reducir el ritmo en pistas y avanzar hacia el destino final sin castigar más las máquinas.
La ruta hacia la frontera con Togo discurrió junto a la costa, atravesando hermosas marismas y pequeñas aldeas de pescadores donde la vida se desarrolla entre el mar y la laguna.
Después de la intensidad vivida en Nigeria, rodar por Benín resultó casi relajante.

La llegada a Lomé
El paso fronterizo entre Benín y Togo fue uno de los más rápidos y sencillos de todo el viaje.
Con ese trámite concluido, los viajeros alcanzaron finalmente Lomé, la capital togolesa y punto final de esta tercera etapa de su proyecto africano.
En total, durante esta fase han atravesado cinco países: Gabón, Camerún, Nigeria, Benín y Togo.

Pensando ya en la próxima etapa
Aunque esta etapa llega a su fin, el proyecto África Sí o Sí continúa.
El siguiente capítulo de la aventura los llevará a recorrer nuevos países de África occidental que aún no habían visitado en su travesía anterior hacia Ciudad del Cabo.
Entre ellos: Ghana, Costa de Marfil, Sierra Leona, Liberia, Guinea Conakry y posiblemente Guinea-Bisáu
El gran reto ahora es encontrar un lugar seguro donde dejar las motos durante el próximo año. En Lomé han visitado varios concesionarios de motocicletas, pero la mayoría se han negado a almacenarlas durante tanto tiempo.
Así que, incluso antes de regresar a casa, el equipo ya está trabajando en el siguiente desafío logístico.
Porque si algo han aprendido tras tantos kilómetros por África es que cada etapa termina… solo para empezar a preparar la siguiente.