14 de Marzo de 2026
La aventura que empieza donde termina el mundo
Hay viajes que marcan la vida, que te devuelven la infinita dimensión del planeta Tierra y su exuberancia. Son las grandes pruebas de tu religión: la de confrontar tu pensamiento con el mundo que te ha sido regalado para vivir. En esa tesis, el tiempo es una maquinaria atroz que te transforma día a día: mientras el cuerpo acusa el paso de los años, la experiencia y la sabiduría crecen a la misma velocidad que tu capacidad para comprenderlas.
Para los grandes aventureros de la moto y para quienes veneran los santuarios naturales del planeta, existe una lista casi mítica de destinos imprescindibles. Está escrita por los grandes viajeros que se han preocupado por narrar sus vivencias y compartir sus aventuras. En esas tertulias que trascienden el tiempo, la corteza terrestre se convierte en una piel habitada de experiencias, sabiduría y encuentros. Acercarse a esa forma de vivir es, probablemente, lo más cercano a convertirse en un auténtico aventurero del mundo que habitamos.
La revolución aventurera de Valsebike no conoce límites ni fronteras. En esas experiencias que regala a la vida, los límites los marca la imaginación y la iniciativa la impulsa la experiencia. Pedro Peñate, con su particular forma de impregnar la vida de aventura, sigue transmitiendo su pasión por descubrir los rincones del planeta, embarcando a decenas de amigos en la aventura de viajar en moto.
En este verano austral, preparar las maletas rumbo a la Patagonia es casi un ritual marcado por el calendario. Organizar un equipo de amigos aventureros —donde la experiencia se combine con la tolerancia y el objetivo común— es una lotería que el destino suele premiar. Y cuando sucede, la esencia del viaje lo convierte en algo irrepetible. En estos casos, el rumbo lo marca el GPS de la experiencia, con la garantía absoluta de vivir cada kilómetro intensamente.
Tras el largo vuelo hacia el hemisferio sur —donde la Tierra gira frente al sol mientras el avión persigue su destino— aterrizamos en la comuna de Freire, en Temuco, provincia de Cautín, en la Región de la Araucanía chilena. Llegó el momento de estirar el cuerpo, de “desenlatarse” tras dieciocho horas cruzando el Atlántico, y de trasladarnos al punto de partida: el Gran Hotel Enjoy, en Pucón.

Allí nos esperaba la comunidad naranja de KTM, con una decena de 890 Adventure impecables, listas para comenzar la travesía. Ajuste de equipaje, contacto con la precisión de las máquinas de Mattighofen, comida de bienvenida y brindis por el inicio de una aventura que, unas semanas después, nos llevará al Fin del Mundo, cinco mil kilómetros más al sur.
Intentaremos contarlo
La primera toma de contacto con las KTM 890 nos llevó, bajo cielos densos y encapotados, hasta el cráter del volcán Villarrica. Confiar en estas auténticas aventureras es una garantía, reforzada además por el equipo local, con Cristian al frente, cuya experiencia logística asegura el éxito de la expedición.
A bordo de la expedición Chile–Ushuaia viajan: Diego Fraga, Víctor, José A. Reyes, Carmelo Mendoza, Marcos, Alexi, Elías, Mary, Letí y Pedro.
Todos comparten el mismo sueño.
Llegar al Fin del Mundo.