04 de Enero de 2024
EXPEDICIÓN CANARIAS DAKAR 2024
Ayer pude comprobar que lo reales sueños saudís son caros, que un jodido café te cueste casi cuatro euros. Y un perrito 10€ y servidos en un food Truck aparcado en un cercado de tierra. Imagino que en taza de porcelana se te dispara el brebaje y te sabrá a petróleo. Pero ya estábamos advertidos de lo que cuesta traer el mundo nuevo al viejo oriente. Cruzar el canal donde la gente juegan de verdad a la guerra, matando inocentes, por miles, en el norte en la franja de Gaza, cerca de las orillas del mar muerto y puntos calientes donde muere el mediterráneo, agradecer Alá y todas las religiones que se siguen peleando por controlar la suerte de la vida de las personas y los chorros del oro negro, alimento de alacranes para compartir la aventura con gente de afuera. A joderse toca amigos y disfrutemos del paisaje, la competición, la arena, la magia de este montaje increíble, que abre un poco de sentido deportivo a los grandes retos de la humanidad.
Si comienzo por el paisaje amarillo con la tediosa calima arábica. Se me quitan las ganas de avanzar. A no ser, que me regalen noches estrelladas y amaneceres insólitos. Si busco en las guías turísticas hay razones para creer que el país tiene suficientes méritos y monumentos naturales extraños. Aunque todo forma parte de un escenario de erosión y desierto. También lo sabíamos, las mil y una formas que te regala las sombras y los montículos o montañas del desierto. Y lo de las Mil y una noches. Son historias de camelleros y cuentistas que transitan entre arenales. Claro que camellos hay y no trafican como en Europa siguen representando el viejo circo de las dunas. Venir al desierto y no encontrar el dromedario típico nos pueden colar el primer gol. Pues ahora los camellos son caballos de potencia empaquetados debajo de los capots de Toyota brutales 4 x 4. Que corren como liebres con turbos doble y chilabas de Marajá
Luego de andar infinitas dunas a través de Álula podemos encontrar un roque o riscos de diversas geometrías, pero la peculiar y monumento nacional, es el Elefant Rock, Vamos el Roque elefante. Se lo pusieron fácil al creador, con tantos moldes soplados por la metralla de la arena de las tormentas. –Porque no enviaron a los artesanos del belén de arena de las Canteras, que, si no te digo el parque nacional de arte que estampa en aquellos parajes- Un pedrusco enorme que se parece al paquidermo. Hay otros muchos que aún no han bautizado, Ya se andan, por que habrá que buscar excusas para pasear por los valles de los peñones dorados a los turistas que llegan buscando historia y tragan el morbo de tantas perras destrozadas en edificios y ciudades fantasmales espejismos del sol de justicia que barre y confunde.

Creo que me he desviado del recorrido dakariano, es que la jornada de descanso me ha dado por buscar alguna excusa para justificar un turismo empanado de arena y tormentas, donde como no sea venir a la carrera más grande del mundo. Jamás se te ocurriría aparecer de visita. Esto es por los cuatro euros que me clavaron con un café arábico, servido en vaso de papel y pagado con Riales saudí. Me voy a preparar la primera etapa, que está a punto de arrancar. A primero la foto del equipo.