08 de Noviembre de 2025
EFEMÉRIDES VIEJAS GLORIAS
Viejas Glorias Canarias: el silencio de un año sabático y la promesa del regreso
Por estas fechas, el rugido de los motores y el brillo de las joyas clásicas solían llenar el aire del sur de Gran Canaria. Pero este 2025, el Viejas Glorias Canarias, evento insignia del motociclismo clásico, hace una pausa en su camino. Su creador y alma máter, Feli Santana, comparte una emotiva reflexión sobre el valor del tiempo, la pasión por las motos y el compromiso de un proyecto que no se detiene, solo toma impulso: "Porque las Viejas Glorias no se apagan, solo descansan antes de volver a brillar".
Un relato de Feli Santana
Se me hace raro no sentir el eco del encuentro anual: las trapisondas organizativas, las recepciones, los nervios de última hora hilvanando todos los detalles para volver a vivir un fin de semana intenso de emociones y viejas glorias.
Así, contemplando el efecto en la mirada del tiempo, condicionamos las garantías de esos pequeños reproches. Nuestro evento es demasiado importante para ningunearlo en la desdicha; la fuerza arrolladora de tanta historia necesita un escaparate digno donde manifestarse y compartir las glorias.
Avanzando en estos treinta y tres años de andanzas y cultivos, somos capaces de analizar el efecto vivificador creado y la esperanza permanente que identifica a un colectivo amplio y generoso en sus compartimentos. Intento viajar hacia atrás y siento, a la vez, ese impulso hacia adelante, como si la fuerza de tanta creatividad y manifestación me empujara a seguir descubriendo el camino.
Algunos amigos, que viven ausentes en sus mundos comunicativos, no han olvidado mandar el mensaje y las fotos de las motos que querían presentar este año. Algo así como:
“¡El fin de semana nos vemos en las Viejas Glorias! Mira la niña guapa que acabo de terminar para la fiesta.”
No. Tuve que recordarles enviándoles el archivo del año sabático, y sentí esa traición como un pequeño sacrilegio a la ilusión de alguien.
“No te preocupes, esta ya está terminada; remato la otra y así llevaré dos el próximo año.”
Me quedé sosteniendo la frase del deseo, la ilusión contenida, la sorpresa guardada como un tesoro para los sibaritas de los tiempos de culto. Pensando en el efecto sanador de esa terapia anual, cuántas cosas cultivamos y abrazamos como el deseo de un bien natural y espontáneo que escondemos como virtud de nuestros egos, olvidando que la infinita gracia de la felicidad está en compartirlo como alegría colectiva, festejarlo como una asignatura creativa y elaborada.
Devolver la vida a las motos del ayer es un ejercicio dignificante, al que se aferran todas las generaciones que, de pronto, quieren atrapar el tiempo y los recuerdos antes de que se escapen.
Una buena parte de ellas descansa en garajes como tesoros familiares. La cultura de las Viejas Glorias ha dignificado la conservación de esos objetos, devolviéndoles su lugar en el catálogo del tiempo y su valor patrimonial como recuerdos.
Se me hace extraño —y a la vez necesario— este parón. No me identifico con el pasotismo y me preocupa la acción, la energía que se nos va agotando. En agradecimiento a la perspectiva humana, esta generación valiente —la de los que levantaron la mano por la unidad y el trabajo de conservar la historia y las tradiciones— deja su legado.
Las nuevas generaciones ya nacieron y crecieron con la dicha de identificarse con las Viejas Glorias, y esa garantía de experiencias infantiles asegura que el futuro siga avanzando con fuerza.
Quiero enviar un cálido mensaje a todas las Viejas Glorias del motociclismo, a todos los compañeros que, año tras año, arrimaron el hombro porque tocaba defender ese proyecto tan hermoso de cultivo y valores.
Seguimos trabajando en el silencio de las oportunidades, cuidando la continuidad de este proyecto, que ya prepara su regreso con la gracia que merece: Mogán 2026.
A todos los amantes de las Viejas Glorias Canarias: ¡A cuidarse!
Abrazos. Ahí estaremos.
