09 de Agosto de 2026
Neumáticos, frenos, equipamiento y anticipación al tráfico son los cuatro pilares que marcan la diferencia entre un viaje seguro y un accidente evitable
✔ El neumático es el único punto de contacto con el asfalto. Presión revisada en frío, desgaste dentro del límite legal y ausencia de grietas son las tres comprobaciones imprescindibles antes de cualquier ruta
✔ El calor del verano acelera el desgaste de frenos, fluidos y batería. Pastillas, líquido de frenos, aceite, refrigerante y conexiones eléctricas deben revisarse antes de afrontar puertos de montaña o trayectos largos con carga
✔ Cinco errores evitables concentran buena parte de los accidentes en moto. Exceso de confianza en curvas, frenadas bruscas, neumáticos en mal estado, equipamiento inadecuado y falta de anticipación al tráfico encabezan la lista
Con la llegada del verano, la Real Federación Motociclista Española (RFME) repasa, de la mano de Peris Seguros y de los expertos en neumáticos de Bridgestone, las claves para disfrutar de un viaje seguro en moto. El aumento del tráfico, las altas temperaturas y los trayectos de largo recorrido propios de esta época elevan la exigencia sobre el piloto y sobre la moto, por lo que la prevención se convierte en el mejor aliado en carretera.
El neumático, único punto de contacto con el asfalto
Los neumáticos son el componente crítico de la seguridad activa: de ellos dependen la adherencia, la frenada y la estabilidad en cada curva. La RFME recomienda revisar siempre la presión en frío, respetando los valores del fabricante y ajustándolos si se viaja con pasajero o equipaje. También es necesario vigilar el desgaste del dibujo —sin esperar al límite legal de 1,6 milímetros— y examinar los flancos en busca de grietas, deformaciones o elementos clavados. Montar el neumático homologado y adecuado al uso de cada moto, ya sea urbano, de viaje o deportivo, es igual de determinante que su mantenimiento.
Frenos, fluidos y sistema eléctrico bajo la exigencia del calor
Las altas temperaturas aceleran el desgaste de los componentes sometidos a fricción y a presión. Antes de un trayecto largo conviene comprobar el grosor de las pastillas de freno y el color del líquido de frenos, que debe ser claro y traslúcido. El nivel de aceite, el líquido refrigerante y la limpieza del radiador también deben revisarse, igual que el estado de la batería y las conexiones, más expuestas a la corrosión con el calor. A ello se suma la comprobación de todas las luces: una avería no detectada reduce la visibilidad del motorista frente al resto de vehículos.

Equipamiento y errores de conducción evitables
Buena parte de los accidentes en moto responden a fallos evitables: exceso de confianza al entrar en las curvas, frenadas bruscas o mal ejecutadas y falta de anticipación ante el tráfico, sobre todo en cruces y puntos ciegos. A esto se suma el equipamiento inadecuado. Casco homologado, chaqueta con protecciones en hombros, codos y espalda, guantes y botas son elementos imprescindibles en cualquier trayecto, también en los cortos.
Documentación y planificación de la ruta
La preparación de un viaje seguro incluye también la logística: llevar el permiso de conducción correspondiente, la documentación técnica de la moto en vigor y el justificante del seguro. La RFME recomienda planificar el recorrido con antelación, distribuir el equipaje con el peso más bajo y centrado posible, y programar paradas cada dos horas o cada 150-200 kilómetros para descansar e hidratarse, especialmente en los meses de más calor.
Si quieres conocer más detalles visita el Hub de Seguridad y Salud de la RFME patrocinado por Bridgestone, Donjoy y Peris.