04 de Septiembre de 2026
Nicolás Estévanez volverá a conectar con la GC-1
El Ayuntamiento adjudica por casi 200.000 euros la restitución provisional de una salida estratégica para Santa Catalina. Las obras tendrán un plazo de cuatro meses
Más de cuatro años después de su cierre y tras innumerables jornadas de atascos, protestas vecinales y peticiones para recuperar una conexión estratégica, la salida desde Nicolás Estévanez hacia la GC-1 comienza por fin a vislumbrar una solución.
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha adjudicado las obras para restituir provisionalmente la conexión entre las calles Nicolás Estévanez y Simón Bolívar y el acceso a la GC-1. Una actuación especialmente importante para aliviar la presión circulatoria que soporta diariamente el istmo de Santa Catalina y que desde Canariasenmoto venimos DENUNCIANDO desde hace meses.
La actuación ha sido adjudicada a Lopesan Asfaltos y Construcciones por 198.782,46 euros, financiados a través del Fondo de Desarrollo de Canarias (FDCAN), y tendrá un plazo de ejecución de cuatro meses.
Una buena noticia que llega después de cuatro años
Hay que celebrar la decisión porque recuperar esta salida puede suponer un importante alivio para vecinos, trabajadores, empresas y para los miles de conductores y motoristas que atraviesan diariamente esta parte de la capital.
Pero tampoco conviene olvidar cómo hemos llegado hasta aquí.
La conexión de Nicolás Estévanez con la GC-1 fue cerrada el 1 de agosto de 2022 para permitir la construcción del paso inferior de la MetroGuagua bajo el parque de Santa Catalina. Lo que entonces se presentó como una afección provisional acabó convirtiéndose en un cierre de más de cuatro años.
Las obras quedaron paralizadas a finales de 2023 tras detectarse problemas relacionados con la estabilidad del terreno. Posteriormente, el incremento del coste previsto llevó a resolver el contrato en 2024.
La obra dejó de avanzar. La calle, sin embargo, continuó cerrada.

Canariasenmoto ya lo denunció en febrero
El pasado 1 de febrero, desde Canariasenmoto publicábamos: “3 años sin salida de Nicolás Estévanez a la GC-1 y nadie lo arregla”.
Advertíamos entonces de una situación difícil de justificar. El trayecto de apenas 500 metros entre Santa Catalina y la incorporación operativa a la autovía en Alcaravaneras podía convertirse, en determinadas horas, en cerca de media hora de circulación congestionada.
Las consecuencias eran —y siguen siendo— perfectamente visibles: retenciones, más emisiones contaminantes, miles de horas perdidas, perjuicios para la actividad económica y un problema añadido frente a un punto especialmente sensible como la entrada y salida de Urgencias del Hospital Perpetuo Socorro.
Resultaba todavía más difícil de comprender que el espacio cerrado llegase a utilizarse para vehículos relacionados con la logística de eventos mientras los ciudadanos permanecían atrapados en las retenciones.
Ahora sí: un carril provisional hacia la GC-1
El proyecto adjudicado permitirá crear un vial provisional entre Nicolás Estévanez y Simón Bolívar, incluyendo un nuevo tramo que atravesará la mediana existente para permitir la incorporación de los vehículos hacia la GC-1.
No se trata simplemente de retirar unas vallas y abrir la circulación.
La actuación contempla el reasfaltado de los viales afectados y la construcción del nuevo firme, con trabajos de preparación del terreno, geotextil, compactación y diferentes capas de zahorra y rodadura.
También se instalarán tres nuevos báculos con iluminación LED, además de nueva señalización horizontal y vertical.

También se recuperarán los itinerarios peatonales
El proyecto contempla igualmente actuaciones de accesibilidad y seguridad para los peatones.
Entre ellas se encuentra la recuperación de la acera situada en la esquina de Nicolás Estévanez con Simón Bolívar y la restitución de los itinerarios peatonales adaptados.
Durante las obras deberán mantenerse igualmente los accesos a viviendas y garajes, estableciéndose los correspondientes desvíos tanto para vehículos como para peatones.
Cuatro meses de obras antes de recuperar la salida
La adjudicación supone un avance decisivo, pero la salida todavía no está abierta.
El contrato establece un plazo de ejecución de cuatro meses. Por tanto, habrá que esperar al desarrollo de las obras para comprobar cuándo puede recuperarse efectivamente la conexión con la GC-1.
Y ese matiz es importante: después de tantos anuncios y retrasos, la solución debe medirse cuando los vehículos vuelvan realmente a circular por Nicolás Estévanez.
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Menos vueltas, menos atascos y menos contaminación
La reapertura tendrá un efecto que va mucho más allá de recuperar una calle.
Permitirá ofrecer una salida mucho más directa desde Santa Catalina hacia la Avenida Marítima y la GC-1, evitando que buena parte del tráfico tenga que continuar por Presidente Alvear y León y Castillo hasta alcanzar Alcaravaneras.
Eso significa menos kilómetros innecesarios, menos coches concentrados en las mismas calles, menos tiempo perdido y menos emisiones generadas por vehículos atrapados en circulación lenta.
También será una buena noticia para los motoristas, que pese a la mayor agilidad de la moto sufren igualmente las consecuencias de una red viaria congestionada.
Bienvenida sea la solución, aunque llegue tarde
Desde Canariasenmoto hemos sido críticos con el mantenimiento durante años de un cierre cuya necesidad resultaba cada vez más difícil de explicar una vez paralizadas las obras que lo habían provocado.
Por coherencia, ahora también corresponde reconocer que la adjudicación de esta actuación es una buena noticia para la movilidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Llega tarde, después de años de molestias y de numerosas reclamaciones vecinales y políticas. Y todavía quedan cuatro meses de obras.
Pero, esta vez, existe presupuesto, empresa adjudicataria y un proyecto concreto para recuperar la conexión.
Después de más de cuatro años viendo la salida cerrada, el horizonte cambia.
Nicolás Estévanez volverá a conducir hacia la GC-1. Y una de las zonas más congestionadas de Las Palmas de Gran Canaria debería, por fin, empezar a respirar.