01 de Enero de 2026
No son cifras, son vidas: el peor año para los motoristas en Canarias
El balance de siniestralidad vial en Canarias correspondiente a 2025 deja un dato que estremece especialmente al colectivo motorista: 34 personas han perdido la vida mientras circulaban en moto en las carreteras del Archipiélago. La cifra supone un incremento del 55 % respecto a 2024, cuando se registraron 22 fallecimientos, y convierte a 2025 en el peor año de la historia reciente para los amantes de las dos ruedas en las Islas.
Lo más preocupante es que este dramático récord se produce en un contexto de ligero descenso de la siniestralidad general, lo que evidencia una realidad incómoda: mientras el número total de siniestros se mantiene estable o incluso baja, la letalidad de los accidentes de moto aumenta de forma alarmante. Treinta y cuatro familias canarias cerrarán este año con una ausencia irreparable y una herida que no cicatriza.
Menos accidentes, pero mucho más mortales
En términos globales, durante 2025 se han registrado 282 siniestros de motocicleta, apenas tres menos que en 2024 (-1,05 %). De ellos, 248 terminaron con heridos (-5,7 %) y 34 con resultado de muerte, lo que rompe cualquier lectura positiva de los datos.
El análisis por sexo confirma una tendencia histórica:
✔ El 87 % de los siniestros corresponden a hombres, aunque destaca el aumento de accidentes en mujeres (+15 %).
✔ En cuanto a los fallecidos, 31 eran hombres y 3 mujeres, cifras que, aunque desiguales, reflejan que la moto no distingue género cuando el desenlace es fatal.
La carretera convencional, el escenario más peligroso
El tipo de vía vuelve a ser un factor clave. En 2025:
✔ El 59 % de los accidentes mortales se produjeron en carreteras convencionales, con un aumento del 82 % respecto a 2024.
✔ La vía urbana concentra 12 fallecidos (+71 %), lo que desmonta el mito de que el mayor peligro está solo fuera de las ciudades.
✔ En autovías, los fallecimientos descienden, confirmando que la separación de sentidos y la mejor infraestructura salvan vidas.
Caídas, colisiones y un dato alarmante: el impacto contra la vía
En los siniestros con resultado de muerte, las causas principales fueron:
✔ Caídas (12 casos).
✔ Colisiones con otros vehículos (10).
✔ Impactos contra elementos de la vía, que se disparan un 300 % respecto a 2024.
✔ Salidas de vía (4).
Este último dato merece una reflexión profunda: guardarraíles sin protección, señales mal ubicadas, arcenes deteriorados o firmes en mal estado siguen siendo enemigos silenciosos del motorista, que pagan con su cuerpo cualquier error propio o ajeno.
Tenerife y Gran Canaria concentran la tragedia
Por islas, Tenerife lidera el trágico balance con 17 fallecidos (+70 %), seguida de Gran Canaria con 11, aunque con un ligero descenso respecto al año anterior. La Palma, Lanzarote y Fuerteventura también registran víctimas mortales, lo que demuestra que el problema no es exclusivo de las grandes áreas metropolitanas.
A nivel municipal, destacan Arona y Las Palmas de Gran Canaria con tres fallecidos cada uno, seguidos de varios municipios donde la tragedia ha golpeado con especial dureza pese a su menor población.
El fin de semana, el momento más letal
El 68 % de los fallecimientos se produjeron en fines de semana o festivos, una cifra que refuerza la relación entre ocio, uso recreativo de la moto y aumento del riesgo. Salidas en grupo, rutas de montaña y una falsa sensación de control se combinan, en demasiadas ocasiones, con excesos que terminan en tragedia.
Una reflexión necesaria: prohibir no es la solución
Cuando se habla de siniestralidad en moto, no tardan en surgir voces que reclaman medidas restrictivas o prohibiciones. Sin embargo, conviene poner el foco en el contexto. A finales de 2025, Canarias registró alrededor de 60 fallecidos por ahogamiento, la mayoría en playas y zonas de baño. Nadie propone prohibir el acceso al mar.
¿Por qué entonces la moto se convierte sistemáticamente en el blanco de medidas radicales? La seguridad vial no se mejora prohibiendo, sino educando, formando y adaptando las infraestructuras a la realidad de todos los usuarios.
Los motoristas: no siempre culpables, casi siempre víctimas
Cada accidente con una moto implicada vuelve a poner de manifiesto una verdad incuestionable: el motorista es el usuario más vulnerable de la vía. No hay carrocería, no hay airbags estructurales, no hay margen de error.
No siempre es el exceso de velocidad.
No siempre es la imprudencia.
A veces es una señal mal colocada, un firme en mal estado, un conductor distraído o una maniobra inesperada. Pero el resultado suele ser el mismo: una vida rota y una familia devastada.
Diagnóstico sin soluciones reales
Desde las administraciones se reconoce la gravedad del problema. La DGT ha advertido de que 2025 es el peor año desde que existen registros sistemáticos, superando incluso cifras históricas. Sin embargo, más allá de la evaluación y de reforzar la vigilancia y las sanciones, no se han puesto en marcha programas sólidos de formación y concienciación específicos para motoristas.
Mientras tanto, otras comunidades, como Cataluña, apuestan por campañas preventivas como “Para evitar accidentes, anticípate”, basadas en la protección, la prevención y la prudencia, con resultados contrastados.
Cuando el ocio en moto se convierte en riesgo
Canarias ofrece un escenario único para disfrutar de la moto durante todo el año. Clima, paisaje y carreteras espectaculares convierten cada ruta en una experiencia. Pero la carretera no es un circuito y confundir disfrute con imprudencia tiene un precio demasiado alto.
La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil lo recuerda con claridad: velocidad inadecuada, adelantamientos indebidos, consumo de alcohol o drogas y falta de equipamiento siguen estando detrás de demasiados siniestros.
Una llamada urgente a la conciencia colectiva
Desde Canariasenmoto lanzamos una llamada clara y directa: la seguridad de los motoristas no es solo responsabilidad del motorista. Es un compromiso compartido entre conductores, administraciones, responsables de infraestructuras, medios de comunicación y sociedad.
La moto es libertad, pasión y compañerismo.
Pero también es responsabilidad.
Porque cada motorista que no vuelve a casa nos recuerda que, como sociedad, algo estamos haciendo mal. Y porque ninguna cifra, por pequeña que parezca, justifica una vida perdida sobre dos ruedas.