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Enduro sin Límite: Del calor de Delhi al corazón del Himalaya20 de Julio de 2026
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HIMALAYA 2026 | CAPÍTULO 1: Rumbo al valle de Spiti
Tras dejar atrás el bullicio de la capital india, los aventureros de Enduro Sin Límite comienzan a ganar altura camino de uno de los territorios más remotos del planeta. El objetivo sigue intacto: alcanzar las carreteras más altas del mundo.
El equipo de Enduro Sin Límite, formado por Javier De Miguel, Miguel Amaro y Juan Valiente, ya rueda por el norte de la India. Ha comenzado así una nueva expedición que llevará a los motoaventureros tinerfeños hasta algunos de los puertos de montaña más elevados del planeta, atravesando el Himalaya durante la temporada de monzones.
El viaje arrancó en Delhi, una de las ciudades más pobladas del mundo, donde el tráfico volvió a convertirse en el primer gran obstáculo.
Aunque abandonaron la capital a primera hora de la mañana, tardaron más de dos horas en recorrer apenas cuarenta kilómetros. A los interminables atascos se sumó un calor sofocante que superó los 45 grados, haciendo especialmente exigente esta primera jornada.
Una vez dejaron atrás el inmenso entramado urbano, el paisaje cambió por completo. Las grandes llanuras agrícolas del norte de la India, dominadas por los arrozales y pequeñas aldeas rurales, fueron acompañando al equipo durante cientos de kilómetros hasta que, poco a poco, comenzaron a aparecer las primeras montañas del Himalaya.
Con la llegada de la tarde alcanzaron las primeras carreteras de montaña. La temperatura descendió hasta unos "agradables" 38 grados, una cifra que, después del intenso calor soportado durante toda la jornada, incluso llegó a resultar refrescante.
Primeras sensaciones sobre las Royal Enfield Himalayan 450
Para esta expedición el equipo utiliza las nuevas Royal Enfield Himalayan 450, un modelo desarrollado precisamente en la India y pensado para recorrer este tipo de territorios.
Las primeras impresiones son positivas, aunque los aventureros ya han detectado algunas limitaciones respecto a las motos de enduro que acostumbran a utilizar en sus expediciones africanas.
El motor refrigerado por agua ofrece un funcionamiento correcto, pero acusa la falta de bajos cuando el terreno se complica. A ello se suma un peso elevado y unos neumáticos de orientación más asfáltica que off-road, una combinación que obligará a extremar la precaución cuando comiencen las verdaderas pistas de montaña.
Será en los próximos días cuando puedan comprobar hasta dónde llegan las capacidades de estas monturas.
Shimla, la antigua capital del Imperio Británico
La ruta continuó ascendiendo por el estado de Himachal Pradesh, atravesando carreteras cada vez más estrechas que serpentean entre montañas cubiertas por una densa vegetación.
Uno de los primeros grandes altos en el camino fue Shimla, la histórica capital de verano del Imperio Británico en la India.
Colgada literalmente sobre las laderas de la montaña, conserva buena parte de su arquitectura colonial y el ambiente de aquella época en la que toda la administración británica se trasladaba allí durante los meses más calurosos del año para escapar del sofocante clima de las llanuras.
Con la llegada de la niebla y el descenso de las temperaturas, el Himalaya comenzaba a mostrar su verdadera personalidad.
Camino del valle de Spiti
Desde Shimla, la expedición siguió avanzando hacia el norte remontando el valle del río Beas, hasta alcanzar Manali, último gran núcleo urbano antes de internarse en una de las regiones más aisladas del Himalaya: el valle de Spiti.
Durante décadas, el acceso se realizaba por el legendario Rohtang Pass, conocido como el "Paso de los Cadáveres" debido a los numerosos accidentes provocados por desprendimientos y tormentas de nieve.
Hoy un largo túnel permite salvar esa barrera natural y acceder con mayor seguridad al otro lado de la cordillera.
Sin embargo, el Himalaya tenía preparada la primera sorpresa del viaje.
Mientras en Manali la lluvia cayó durante toda la noche y la niebla cubría completamente las montañas, al atravesar el túnel apareció un paisaje completamente distinto: terreno seco, cielos abiertos y la sensación de que allí llevaba días sin llover.
La expedición puso entonces rumbo al oeste siguiendo una estrecha carretera que, por momentos, desaparecía bajo desprendimientos de tierra y se transformaba en una auténtica pista de montaña.
El recorrido, entre profundos valles, cascadas y pequeñas aldeas himalayas, resultaba sencillamente espectacular.
La montaña obliga a detenerse
Pero el avance terminó abruptamente.
Al cruzar una cascada que atravesaba la pista, un camión quedó atravesado tras quedar una de sus ruedas suspendida sobre el vacío.
Los aventureros estudiaron la posibilidad de pasar con las motos entre el vehículo y la corriente de agua, pero el riesgo era demasiado elevado.
Las horas fueron pasando sin que apareciera ninguna máquina para retirar el camión. La fila de vehículos detenidos no dejaba de crecer mientras nadie parecía tener una solución.
Con la noche acercándose rápidamente y sin equipo para acampar, el equipo tomó una decisión prudente: regresar a la aldea más cercana y replantear la ruta.
Porque en el Himalaya, igual que ocurrió tantas veces en África, los planes solo sirven... hasta que la montaña decide escribir su propio guion.
¿Podrán finalmente alcanzar el valle de Spiti y la mítica Cliffhanger Road?
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