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Boro González en Arguis: Un desafío motero entre hielo y fuego22 de Diciembre de 2025
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Una concentración motera marcada por el frío y la camaradería
El canario Boro González volvió a cumplir con su cita anual con la historia viva del motociclismo español: la Concentración Motera de Arguis, un evento que desde 1974 reúne en el corazón del Pirineo oscense a amantes de las dos ruedas de toda Europa. En esta edición de 2025, como no podía ser de otra manera, el frío volvió a ser protagonista.
Rumbo al Pirineo, entre lluvia y averías
Todo comenzó el viernes 19 de diciembre, cuando un grupo de amigos se puso en marcha rumbo a la meseta peninsular, desafiando ya desde temprano las inclemencias meteorológicas. Capitaneados por el veterano de las invernales Rubén Lavado, el grupo compuesto por Alberto, Raúl, Dani y el propio Boro partió bien equipado: abrigos técnicos, chalecos calefactables y el entusiasmo de quienes saben lo que les espera.
En el camino, la lluvia y el frío no tardaron en hacer acto de presencia, convirtiendo el trayecto en una auténtica aventura. Una parada obligatoria sirvió para resolver un pequeño problema mecánico en una de las monturas, gracias a la colaboración de un taller en Huesca que, excepcionalmente, atendió a los viajeros un viernes por la tarde.
Superado el contratiempo, el grupo continuó hasta el Hotel El Capricho de Arguis, punto de referencia obligatoria para todos los participantes. Allí les esperaba la siempre cordial hospitalidad de los organizadores y el reencuentro con viejos conocidos como Guillermo, que llegó luciendo una BMW GS 1200 del año 2011. Tras completar las inscripciones, el grupo se dirigió al área de acampada y, posteriormente, disfrutó de una suculenta cena en el hotel, mientras llegaban motoristas de toda Europa: franceses, alemanes, noruegos, portugueses y, por supuesto, españoles venidos de todos los rincones, incluyendo Canarias.
Sábado 20: Mototurismo, fuego y tradición
El sábado amaneció frío, aunque no tanto como se esperaba. El día invitaba a salir de ruta, y así lo hicieron. El grupo aprovechó para recorrer una buena parte de la geografía pirenaica, incluyendo una parada en la mítica estación internacional de Canfranc, último enclave español antes de cruzar a Francia.
La comida tuvo lugar en Jaca, cortesía del amigo Guillermo, que los llevó al Asador Biarritz. Tras el almuerzo, una ruta de media tarde les condujo de nuevo al “cuartel general”, a tiempo para uno de los momentos más esperados de la concentración: el encuentro en la zona de acampada.
Allí, como manda la tradición, los participantes compartieron viandas traídas desde sus lugares de origen. Chorizo y morcillas extremeñas, butifarra catalana, panceta del Bierzo, ron miel y mojo picón de Canarias... Todo ello cocinado sobre la gran barbacoa de leña habilitada por la organización. En ese ambiente fraterno, entre hogueras, anécdotas y buen vino, se respiraba el verdadero espíritu de Arguis. Una esencia que sigue viva desde que en 1974 se celebró la primera edición de este encuentro.
La noche, como era de esperar, trajo de nuevo el frío y la lluvia, pero eso no impidió que los asistentes continuaran disfrutando del ambiente festivo, esta vez resguardados bajo la carpa principal.
Regreso bajo la nieve
El domingo amaneció con un nuevo reto: volver a casa. Como suele decirse, “al mal tiempo, buena cara”. El regreso estuvo marcado por la lluvia, el frío e incluso la nieve, que acompañaron a los motoristas durante buena parte del trayecto. Sin embargo, todos llegaron sanos y salvos, con la satisfacción de haber compartido un fin de semana de los que se quedan grabados en la memoria.
Boro González quiso agradecer públicamente la acogida del grupo, que lo integró desde el primer momento con calidez y compañerismo. “Gracias por hacer sentir a este canario parte de la familia. Volveré, sin duda, porque lo que se vive en Arguis no se vive en ningún otro lugar”, concluyó.
Una vez más, el Moto Club Monrepós demostró que el paso del tiempo no hace sino reforzar el valor de una concentración que sigue siendo referencia del mototurismo invernal en nuestro país. Una reunión auténtica, sin artificios, donde lo que importa no es la marca de la moto, sino la pasión con la que se vive cada kilómetro. Te recomendamos |
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