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Viaje en moto desde Canarias a Turquía 7. Atardeceres y aguas termales

28 de Enero de 2020

Viaje en moto desde Canarias a Turquía 7. Atardeceres y aguas termales

CAPÍTULO 9.- De Nevsehir a Pamukkale

 

Día 26 de junio, etapa 11 de nuestro viaje, hoy es el día que más temprano comenzamos a rodar de todo el viaje, parecía que estábamos advertidos que sería una de las etapas más duras. A las 06:00 am ya estábamos comenzando a rodar, nos esperan casi 700 kms (que al final fueron unos cuantos más).

 

En esta zona de Turquía y en esta época del año, a las 06:00 de la mañana ya es completamente de día, incluso con sol. Salimos de Nevsehir con la sensación de dejar de ver mucho más de lo que hemos visto, por lo que todos coincidimos de que seguramente algún día regresaremos.

 

La mañana amanece fresquita y con un aroma muy muy especial que no soy capaz de identificar pero que es muy agradable y característico. Los primeros kilómetros se nos pasan sin apenas darnos cuenta y avanzamos bastante rápido a pesar de que nuestra velocidad no es elevada por los continuos cambios es el estado de las carreteras. Una vez más, el asfalto se torna de un color oscuro por las roderas de los camiones, dando la sensación de estar mojado y con grasa.

 

 

A medida que avanzamos los primeros 250 kms, atravesamos un altiplano de unos 1200 metros de altura que me recuerda mucho a algunas zonas del Alto Atlas en Marruecos. Parecía que estábamos atravesando un desierto, pero sin arena.

 

Al pasar esta zona los paisajes cambian espectacularmente y comenzamos a atravesar una región montañosa y con varios lagos de un color turquesa precioso.

 

 

Es curioso ver que hay muchas maquetas de coches de policía, que de lejos dan muy bien el pego y hacen que reduzcas la velocidad. Están muy bien hechas, con luces que encienden y todo.

 

Al mediodía llegamos a la zona turística de Egidir (a orillas del lago del mismo nombre). Una preciosa ciudad muy preparada para el turismo y pegada a este enorme lago.

 

 

Decidimos hacer la correspondiente parada para descansar y almorzar. Aunque parezca increíble, tuvimos que dar varias vueltas para conseguir un sitio adecuado donde dejar las motos. Ya el calor apretaba implacablemente y tuvimos cierto agobio hasta que conseguimos dejar correctamente aparcadas nuestras monturas.

 

Es curioso que, a pesar de ser una ciudad aparentemente muy turística, fue el sitio en que más trabajo nos costó hacernos entender con los camareros, pero al final se consiguió y almorzamos estupendamente.

 

 

Reanudamos viaje y comenzamos a atravesar unos buenos kilómetros tremendamente vigilados por la policía. Los controles se sucedían cada pocos kilómetros, una cosa exagerada. Nos pararon en dos ocasiones, simplemente comprobación de la documentación y poco más. Los agentes muy amables y simpáticos incluso llegaron a bromear con nosotros sobre el futbol. Está claro que el futbol español nos abre muchas fronteras en todo el mundo.

 

Llegamos a lo que pensábamos que era Pamukkale, ya que las coordenadas del hotel estaban equivocadas. Una ciudad grande y caótica que en nada se parecía a los que me había yo documentado sobre Pamukkale. Aún así, continuamos haciendo caso al navegador hasta que nos indicó “ha llegado a su destino” que evidentemente no era, estábamos en Irliganli, a unos 12 kms de Pamukkale. Tras dar varias vueltas por esta ciudad y percatarnos que era un error, utilicé la aplicación del teléfono móvil “MAPS.ME” de la que previamente me había descargado los paras off line antes de salir de viaje.

 

 

La ubicación del hotel si estaba correcta en esta aplicación y al final llegamos a la preciosa localidad/pueblo de Pamukkale. Desde lo lejos ya se apreciaban los imponentes travertinos (montañas blancas).

 

Hicimos Check-in en el hotel y salimos a cenar, después de una jornada dura pero preciosa de moto.

 

 

CAPITULO 10 – Pamukkale y los Travertinos.

 

Los planes están para cambiarlos. Amanece pinchado el neumático trasero de la moto del compañero José Francisco. Le dimos vueltas y vueltas y no encontrábamos por dónde perdía hasta que, con una botella de agua, logramos localizar la fuga. No se trataba de un pinchazo en sí mismo, sino que el neumático se veía degradado por el centro como si un pellizco lo hubiese dañado. Suponemos que estando muy caliente una piedra lo dañara.

 

 

Preguntamos al encargado del hotel y muy amablemente y tras varias llamadas, uno de sus amigos que tiene moto recomendó un taller en la ciudad cercana de Denizli, a unos 18 kilómetros.

 

Reparamos el pinchazo con el kit que llevamos, pero José no estaba muy tranquilo de que fuese a aguantar el resto del viaje, y menos con las temperaturas que está haciendo. Además, teníamos por delante, atravesar nuevamente Albania y eso siempre supone una incertidumbre sobre el estado de las carreteras.

 

 

Mientras las chicas quedaban descansando en el hotel, nosotros fuimos en ambas motos a localizar dicho taller. Llegamos sin demasiados problemas con las indicaciones del GPS y la amabilidad nuevamente volvería a sorprendernos. Nos atendieron de mil maravillas, pero no disponían en ese momento del neumático adecuado. Nuevamente tras unas cuantas llamadas, localizaron el neumático, pero se encontraba a muchos kilómetros, nos indicaron que lo tendríamos a media mañana del día siguiente.

 

 

Un retraso de un día a estas alturas del viaje supondría complicarnos un poco el regreso ya que las jornadas estaban bastante ajustadas. Como pudimos, se lo explicamos y no pusieron ningún reparo, hicieron nuevamente alguna llamada y consiguieron que, de forma particular, un conocido trajese los neumáticos en su coche particular, pero llegarían a las 21:00 horas de ese mismo día, pero, además, nos indicaron que fuésemos que nos abrirían el taller exclusivamente para nosotros, para hacernos ese gran favor.

 

No os imagináis la sensación de agradecimiento que sentimos hacia esas personas tan amables, estando tan indefensos en un viaje como este.

 

 

Regresamos al hotel y nos tomamos una tarde de relax en la piscina.

 

Ya a las 18:00, fuimos las chicas y yo a visitar los Travertinos y el compañero José fue hacia el taller. Era ilógico que todos nos perdiéramos la visita a los Travertinos para ir a cambiar los neumáticos. Sacrificamos solo a José Francisco y el resto a dejar constancia audiovisual de la visita.

 

 

Fue un gran acierto dejar esta visita para el atardecer, además de que hacía mucho menos calor (habíamos pasado bien la tarde porque estábamos en la piscina, pero hizo un calor tremendo), también porque los colores del atardecer le añadieron espectacularidad al lugar.

 

Los Travertinos de Pamukkale son formaciones calcáreas fruto de numerosas fuentes a aguas termales. Este fenómeno natural produce gruesas capas blancas de piedra caliza y travertino que bajan en forma de cascadas por la ladera de la montaña, lo que da la sensación de estar ante una catarata congelada.

 

 

Y para aumentar la espectacularidad si cabe, el lo alto se encuentra la Hireápolis, La ciudad fue establecida por Eumenes II, rey de Pérgamo, alrededor de 180 a. C. y que hoy día es Patrimonio de la Humanidad.

 

Una vez que conseguimos cerrar la boca ante tanta maravilla, ya se nos hizo casi de noche por lo que nos tocó baja nuevamente los travertinos a oscuras alumbrándonos con los móviles.

 

 

Llegamos nuevamente a Pamukkale, directamente a buscar un sitio para cenar y poner broche de oro a este lugar tan mágico. Casi como si estuviéramos sincronizados, el compañero José Francisco se unió a nosotros después de llegar con su neumático nuevo. Sin duda, esta ha sido otra jornada inolvidable en nuestro viaje.

 

 

Y en la próxima entrega…

Capítulo 11 – Éfeso, salida de Turquía y entrada en Grecia.

En el próximo artículo, … Salimos de Pamukkale, llegamos y visitamos Éfeso y continuamos ruta hasta Grecia.

 

Edinson Santana http://www.mis2ruedas.com

 

En el capítulo 1

Salíamos desde el Puerto de Santa Cruz de Tenerife con destino a Huelva. Una vez en el continente, realizamos una jornada intensa para ponernos en el Puerto de Barcelona donde tomamos un Ferry hasta Civitavecchia (Italia).

 

En el capítulo 2

Salíamos desde el Civitaveccia (Italia) para travesarla hasta Bari donde tomamos el Ferry que nos llevó a Durrës (Albania). Visitamos la Capital (Tirana) y tras una preciosa ruta por carreteras de montaña y una buena lluvia, llegamos a nuestro objetivo, Skopie (Macedonia).

 

En el capítulo 3…

Una vez más (y como ya es costumbre), despertador a las 6:00 de la mañana, para desayunar en el hotel lo más temprano posible y comenzar la jornada. Esta vez con una misión prioritaria, buscar un lugar donde cambiar los neumáticos a mi moto.

 

En el capítulo 4

Amanece nublado en las afueras de Sofía, despertador a las 7:00 de la mañana para estar en la moto listos para rodar a las 8:00 am. Hemos tomado la decisión un poco arriesgada de visitar el centro de Sofía antes de partir hacia Estambul...

 

En el capítulo 5

Llegamos a Estambul después de una larga pero entretenida jornada de ruta. Incluso nos dio tiempo de salir a cenar y relajarnos un poco disfrutando de la magia del Estambul nocturno. La habitación del hotel era pequeñita pero confortable...

 

En el capítulo 6

En nuestra planificación del viaje, decidimos que la primera jornada en Capadocia, la dedicaríamos a visitar algunos de los puntos turísticos más emblemáticos de la zona y, aprovecha para buscar y reserva la excursión en globo. La mañana comienza una vez...

 

 
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