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Una mezcla entre Quijote solitario y Colón descubridor

01 de Abril de 2011

Una mezcla entre Quijote solitario y Colón descubridor

De Ushuaia a Alaska en moto. Quinto capítulo

 

Mi equipaje no deja de ser curioso… Donde todo el mundo va con maletas, bolsos y paquetes, yo llevo un pequeño bolso de deporte y una rueda trasera de moto. Loco yo? Que va… Creo que soy el único pasajero que viaja en avión con una rueda…  Madrid – Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Feliz, muy feliz de llegar a mí destino. Siempre Latinoamérica me embruja y no puedo dejar de sonreír. Mi corazón se acelera cada vez que respiro ese aire lleno de diversos olores, humedad y calor. ¿Qué me habrá hecho ese continente para tenerme así de enamorado?

 

Por delante 15.000 kilómetros de etapa. Será cruzar mitad de Sur América y toda Centro América.

 

Madrugada... lluvia. Una hora, dos, tres... todo el tiempo lloviendo. Desde luego no pueden tener sequía. 450km que se harán el doble. Quién dijo miedo??? Las noticias no son buenas, las carreteras cortadas, los puentes destrozados por las crecidas de los ríos. Linda y yo… solos!!!!. Me estoy ahogando y no es en agua precisamente... Linda parece funcionar perfectamente pero tengo malas "vibraciones", no sé por qué no estoy totalmente convencido.

 

Poco a poco, sin darme cuenta, nos vamos acercando a la ciudad de Cochabamba. En esta zona de la cordillera donde me encuentro, continuamente se sobrepasan los 4000m de altitud. La lluvia allí cuando cae se convierte en hielo y forma las famosas placas que son el terror de los motoristas. Casualidades de la vida, mostrando la moto a mis amigos de Cochabamba, uno de ellos se dio cuenta que los tornillos de la barra telescópica de la suspensión delantera derecha estaba totalmente sueltos. Hubiera tenido un accidente grave sin ninguna duda... Después de esto, ya no me fío de las condiciones en que está Linda. Fui desmontando los carenados para "ver" lo que hay por dentro... Las sorpresas no tardaron en llegar, por lo pronto faltan dos tornillos del carenado, de ahí las vibraciones y ruidos que escuchaba en el camino hacia Cochabamba. Después me di cuenta que las clavijas de los puños calefactables estaban mal colocadas y cada vez que giraba la dirección quedaban prensadas. Tarde o temprano hubiera producido un corto circuito, se fundirían los fusibles y avería en carretera... La membrana que supuestamente rodea el sensor de la temperatura estaba totalmente descolocada con lo que las indicaciones de temperatura eran erróneas. Y para colmo de males, los rodamientos de la dirección estaban poco apretados. La decepción recorre mi pensamiento... Todo en orden otra vez después de 2 horas de trabajo. Tornillos repuestos y clavijas en su sitio.

 

Retomamos el viaje, pero esta vez vamos acompañados. Dieciocho bolivianos se han juntado para rodar conmigo durante esa jornada y acompañarme hasta Puno en Perú. Wow, es extraño mirar los espejos retrovisores y verlos llenos de motos!!! Antes de partir, los que "coquean" cargan sus "cachetes" para ir mascando en la ruta. Superaremos los 4500m de altitud y hay que estar preparados. Es espectacular ver como preparan su "bola" de hojas de coca. Todo un acontecimiento, con su orden estricto, sumo cuidado, hoja a hoja la van colocando en el lateral interno de la mejilla. Todas las hojas perfectamente ordenadas, 20, 30 y hasta 40 hojas.. Dejemos de lado los tabús europeos creados por el miedo y la ignorancia. Mascar coca no equivale a ser drogadicto. La hoja de coca, lejos de ser una droga, es una planta medicinal que se utiliza casi para todo. Malestar de estómago, mareos, mal de altura, etc.

 

Comenzamos la ruta… La Paz, el lago Titicaca y el cruce del lago por el estrecho de Tiquiña.  Al otro lado, la ciudad de Copacabana.  Casi sin darnos cuenta, llegamos a la frontera con Perú.  Al día siguiente, la despedida… mis amigos seguían su ruta hacia Puno y yo continuaba hacia Arequipa para continuar al norte... En el último minuto, uno de los bolivianos decide acompañarme por 2 días más  montado en su flamante BMW Adventure GS1200. Así pues, casi sin conocernos, comenzamos a rodar hacia Juliaca, luego Arequipa.

 

Docenas de paradas para sacar fotos, si no era él, era yo quien detenía la marcha. Así no hay forma de avanzar.  En una de estas, parados junto al lago, comenzaron a aparecer nubes de mosquitos... jamás había visto algo igual, y mira que he visto mosquitos y lagos!!!! Se pegaron a Linda, imagino que por el calor, tambien en todo mi traje gris que se convirtió en negro. Unica solución, montar en la moto y salir a toda velocidad....  Una vez en el hotel de Arequipa, el problema fue el parking que no tenía el hotel y dejar las motos en la calles es impensable. Así pues, manos a la obra, nos colocaron una tablita en el escalón de la entrada y motos "pa`dentro"!!!! Linda ya está acostumbrada meterse en las recepciones de los hoteles. 

 

Decenas y decenas de kilómetros... todo bien, demasiado bien para ser cierto....  De pronto, en una bajada, veo a lo lejos una neblina tan densa que casi se podía tocar.... pronto nos metimos de lleno. Ni una ralla de la carretera veíamos... simplemente los cortes laterales eran nuestra guía.


Mucha soledad y mucha neblina, jamás la había visto igual.... uffff muchos kilómetros, no llovía pero todo estaba empapado incluyendo nuestras ropas.  Cuando miro a mis indicadores teníamos 99% de humedad!!!!!! JAMAS HABIA VISTO ALGO SIMILAR... todo empapado y sin llover, increible... No había transcurrido media hora y el sol ya nos estaba matando..... De pronto el termómetro marcaba los 29 grados y subiendo. Cada vez que recorría 100km me decía a mi mismo "otros cien menos..." Frio, neblina, calor... Y si todo esto era poco, llegamos a las zonas de las dunas móviles. El viento es tan fuerte que va rodando las dunas hacia la mitad de la carretera.... Conducir y mantener el equilibrio es tarea no fácil. Las señales de tráfico están totalmente tapadas por la arena y muchas veces no se sabe dónde está la carretera...

 

Después de casi 600km, la recompensa fue extraordinaria... llegamos sanos y salvos a Nasca. Al encontrar el hotel nos comunican que al día siguiente había convocada una huelga minera indefinida bloqueando todas las carreteras del país. Podría durar 1 día o un mes... todo depende de los acuerdos que lleguen con el gobierno. Juan Carlos no podía quedarse tanto tiempo y tuvo que regresarse esa misma noche.

 

Muy de mañana decidí montar la moto e intentar llegar a Lima. A la salida de Nasca el ejército. Detengo la moto y me informo. Por el momento la carretera a Arequipa está totalmente cerrada, la de Cusco también, pero la de Lima actualmente abierta. Sin pensarlo.. primera, segunda... quinta velocidad... y marcando los 130km/h me alejo de Nasca con dirección Lima donde pasaría la noche. Ya muy temprano estoy rodando por las calles del barrio Miraflores en Lima.

 

Siempre en mi mente la maldita carretera Panamericana en su paso por la capital peruana. Que miedo le tengo!!!! La he cruzado en 2 ocasiones, la primera vez casi se derrite Linda del calor en los atascos.. la segunda estuvieron a punto de lanzarme al suelo por dos veces... No muy gratos recuerdos.... Es una carretera de locos, todo el mundo tiene prisa y no puede adelantar debido a que va totalmente congestionada. Ahí los peruanos pierden los nervios y entonces comienzan a hacer barbaridades al volante. Sin darme casi cuenta rodaba por la Panamericana, como era tan temprano apenas gente.. wow.. ahora si.. Linda rueda súper bien, a más de 100km/h atravesamos Lima.

 

Las ruedas de Linda vuelven a apuntar al norte. Una hora.. dos horas... Chiclayo.. Piura.... ciudades lindas que me encuentro casi sin esperarlas. El sol me mata, el calor agobiante, pero estoy feliz feliz... En Piura, me detengo a repostar combustible y un niñito viene hacia la moto... charlamos, compartimos un rato y le invito a un refresco. Me confiesa que su sueño es ser futbolista de algún equipo español. También me cuenta que vinieron desde Argentina a hacerle unas pruebas y se lo querían llevar, sus papas no tenían como mantenerlo en Buenos Aires, asi que el sueño se esfumó... La carretera muchas veces me cuenta historias tristes... esta es la de Néstor, mi amigo de Piura.

 

Botón “start” y Linda comienza a runrunear otra vez. Casi sin darnos cuenta hemos llegado a la frontera norte de Perú. Hoy me espera el cruce de fronteras tan famoso y que tanto me gusta. Al otro lado… Ecuador. Vamos muy bien de tiempo, cumpliendo lo previsto y con las fuerzas intactas. Ahora me encontraba con una carretera de 4 carriles, perfectamente asfaltada y con todas las comodidades para cruzar dicha frontera. La tramitación no más de 10 minutos y sin darme cuenta ya estaba en Ecuador...

 

Aquí terminaba mi viaje por Perú, aquí le daba la espalda a tantas horas de soledad en las carreteras, al gran desierto de Atacama,  a tantos amigos en la vía y tantos lindos lugares que conocí. Gracias Perú y muchas gracias a los peruanos. Fue un verdadero placer...

 

Enfilo la moto hacia Machala. Linda no quiere correr, disfrutamos tanto con los paisajes, con el olor a verde.... Había momentos que íbamos a 60km/h. La temperatura calurosa pero felices de la vida.... Siempre me sorprenderá el cambio de paisaje de Perú donde es desértico a Ecuador donde todo es verde. Una simple frontera de un río las separan y es espectacular las diferencias... Primer detalle que observo, casi ni tocan el claxon en la carretera y son mucho más respetuosos. Cuando vas en la vía, nadie sale a adelantar. Respetan a las motos…

 

Ya dentro de Machala voy directamente a Honda Machala. Allí me esperan mis amigos... Solo con el sonido de Linda, Jonnathan su responsable, sale a recibirme. Con él uno de los comerciales de Honda Cuenca. Por supuesto abrazos y fotos de rigor. Linda al taller, tocaba cambios de aceite y revisión general. Aprovechando que la vamos a desmontar decidimos revisar por última vez el tema del indicador de la temperatura. Cambiamos el sensor a ver si podíamos solucionar algo. Ya en la noche, cena maravillosa con Jonnathan y su esposa.   Desde luego, ellos son "mi familia de Machala".

 

Este viaje se puede resumir en “subir y bajar” a las montañas. La costa pacífica de este continente está gobernada por la gran cordillera de los Andes. Así pues, otra vez a las montañas. Siguiente destino: Cuenca, en la sierra ecuatoriana. Una preciosa ciudad en medio de las montañas. Con todo el día por delante, la velocidad media de unos 80km/h. No hay prisa, son apenas 200km. En la distancia, nubes amenazantes, quizás llueva... veremos. A la salida de Machala nos encontramos rodeados de plátanos (bananas).  Si hablo de miles de hectáreas de plátanos quizás se nos vaya de la imaginación "tanto plátano"... Es un verdadero mar de tan exquisita fruta. Para Linda no resulta desconocidas estas plantaciones. Vivimos en unas islas donde es la principal producción agrícola. Así pues andábamos "como en casa".

 

Las rectas resultaban interminables, a los lados las plantaciones de plátanos. Casi sin darnos cuenta, la carretera iba ascendiendo. Calor, humedad y sobre todo una vegetación que llamaba la atención en los márgenes de la carretera. Ríos, puentes, pequeños pueblecitos que íbamos atravesando. Cómo disfrutamos esa carretera. Una foto, dos... docenas. Si seguimos así no llegaremos nunca a nuestro destino. El calor sofocante... ya buscaba una sombra para detener a Linda y sacar las fotos... En poco rato rodábamos por arriba de los 2500 metros de altitud. El paisaje cambió radicalmente... de la frondosa vegetación a unas praderas que se perdían en el horizonte.

 

Todo iba demasiado bien cuando de pronto veo que la temperatura de Linda esta altísima... No me lo explico, tiene refrigerante, no la estoy forzando, es una ruta donde más que rodar paseamos... Qué ocurre? Ayer en Machala revisamos todo el sistema de refrigeración, incluso le cambiamos el sensor de la temperatura... Por otro lado, está gastando más combustible de lo normal.  Me detengo en una gasolinera y reviso niveles, todo bien.... ¿pero qué pasa? Dejo que se enfríe por media hora y continúo el viaje. El electro ventilador no para en todo el tiempo... esto no va bien. Directamente y sin más rodeos me dirijo hacia el polígono industrial donde se encuentra Honda Cuenca. Ya sabía que era la central de Honda en Ecuador, pero jamás supuse lo que me iba a encontrar.


Linda llegó con la temperatura muy alta y la dejé refrescar. Me identifiqué al jefe de taller, José Miguel, y pronto me puso en contacto con Cristian. Por su lado Jonnathan de Machala ya los había puesto al corriente. Me esperaban... Lo primero fue visitar las instalaciones... simplemente no hay palabras. Con todo lujo de detalles, Cristian me fue mostrando cada apartado de dichas instalaciones: repuestos, montaje, reparaciones, almacenaje... Luego nos dirigimos a oficinas y allí me presentó a toda la plana mayor de la empresa. Gerentes, directores, etc. Todas unas excelentes personas.

 

Acto seguido, manos a la obra, le tocó el turno a Linda.
Juan Miguel dirigía las maniobras, Gerardo el mecánico obedecía órdenes y yo no podía estar quieto... Desmontar a Linda otra vez… Todo parecía estar perfecto. No veíamos problemas en ninguna parte del sistema de refrigeración. Más tarde vino Estuardo, el ingeniero responsable de los servicios técnicos. Una persona encantadora, siempre con una sonrisa dibujada y muy observador. Quizás fue él quien me contagio su tranquilidad. A mí me comían los nervios y la desesperación, él me decía "lo solucionaremos" mientras fumaba un cigarrillo tranquilamente y pensaba en el origen del problema. Hicimos una improvisada reunión. Las cabezas pensantes buscaban el problema. Especulaciones, ideas, posibilidades hasta que relacionando el mayor consumo de combustible con la subida de temperatura y a su vez el cambio de sensor de temperatura que le hicimos en Machala decidimos montar el viejo. Tuve que verlo para creerlo... Linda quedó como nueva. O el sensor que pusimos estaba mal o la arandela no era la adecuada... Con un peso menos encima, con la certeza de estar rodeado de los mejores profesionales, ahora tocaba disfrutar de Cuenca.

 

En la noche había una sorpresa preparada. Se organizó una presentación de las Hondas Transalp que recién estaban llegando al país, aprovechando que yo estaba con Linda. Moteros, periodistas, gente relacionada con el mundo de las dos ruedas. De verdad fue espectacular ver como el viaje que realizo con Linda levanta tantas pasiones... Me volvían loco con las preguntas, una tras otra, siempre con la inquietud del viaje. Poco a poco fui contestándolas y ganando nuevos amigos. En la noche, casi me quedo sin voz, mi garganta dijo "no más"... Ya no recuerdo ni cuantas entrevistas tuve con la prensa local, televisión, etc. Incluso al día siguiente fueron a mi hotel para sacar todo un reportaje en una revista ecuatoriana. Fascinado por Indumot, Honda Ecuador, toca continuar el viaje. Pero no sin reconocer que son un puñado de responsables que han hecho que Honda sea sin ninguna duda la marca principal de motos en Ecuador. Desde la venta al servicio post-venta, algo tan importante para nosotros los  viajeros en solitario.

 

Ya mi amigo Miguel de Jujuy Argentina me llama "El duende de las lluvias"...  Despertar, mirar a la calle y ver todo mojado se está convirtiendo en una desagradable rutina... Conducir en lluvia no es un problema, tanto Linda como yo vamos preparados. Pero salir del hotel ya lloviendo es algo que no soporto. En la ruta, cuando te sorprende la lluvia, pues ni modo… hay que continuar. Pero cargar las maletas sobre Linda soportando la lluvia, comenzar a rodar mojado... uffff. Despedida del hotel, de los amigos de Honda Cuenca y entrevista con revista local con sesión de fotos en marcha con una cámara alojada en un todo terreno mientras yo conducía atrás... Las vueltas de la vida, quién me iba a decir que iba a estar como modelo... jajaja.

 

La ruta hacia el norte continuaba. Ciudades como Guayaquil se cruzaban en el camino. Cada vez que nos deteníamos,  mucha gente mirándonos. En sus caras se lee la curiosidad. En una ocasión,  un tipo de unos 25 años se acerca rápidamente a nosotros... doy la vuelta a la moto y me pongo al frente... se para, me mira y nos rodea... De ésta creo que escapamos...


Minutos más tarde, un auto con dos tipos.. se paran paralelos a la moto, la miran, me miran y me hablan. No les entendí pero tampoco les contesté. Se van... ufff menos mal, pienso. No habían transcurrido 2 minutos cuando vuelven a aparecer en su auto y hacen la misma maniobra de detenerse paralelos a Linda. Vuelven a hablarme y esta vez los miro con cara de "pocos amigos"... se van.. ufff esto no me gusta nada... Veo un policía y lo llamo. Se acerca en su moto y comenzamos a conversar. Le expliqué lo sucedido y le pedí que no se alejara mucho. Así fue pero pronto apreció una ambulancia y tuvo que ir a abrirle el paso.... Otra vez solo en mitad del peligro.

 

Muy nublado... con un cielo amenazador, continúo el viaje... Destino Manta. Según va corriendo la carretera, me doy cuenta que cada vez las nubes amenazan más fuerte, incluso comenzó un viento muy molestoso... Sobre la marcha decido dirigirme a Esmeraldas y saltarme Manta. Retomo rutas.. dirijo a Linda hacia Santo Domingo, un viaje de 4 horas donde me llovió más de la mitad del camino. Cansado me detengo en la terminal de buses del Santo Domingo. Pregunto y me dicen que está lloviendo casi todo el camino y que la carretera está muy mal... Estoy desesperado... no sé qué hacer... Cambio rumbo otra vez, ahora me dirijo a Quito pero no por la vía más corta porque la carretera está muy mal, me voy rodeando las montañas... nos quedan dos horas más. Kilómetros y kilómetros... por fin se van las lluvias pero comienza el frio de las alturas... Curvas y mas curvas, retorcidas, continuas, ratoneras... Linda se defiende muy bien, está muy acostumbrada a ese tipo de camino... Pronto coronamos la cima.. al fondo divisamos El Gran Quito. Ya estoy en la mitad del viaje… y esta vez con Linda.

 

Tengo una meta bien marcada para este viaje: Fotografiar a Linda junto al monumento conmemorativo de la mitad de la tierra, latitud 0º00'00''. Es una zona donde los vehículos tienen prohibido el acceso... directamente a la directora del museo le expliqué el viaje, le contagié la emoción por la aventura y Linda tuvo acceso al recinto… Según me contó, nunca a nadie se le había ocurrido meter una moto hasta el monumento...  Pero Linda no es una moto.. Linda es mi fiel compañera y ella tiene todos los derechos. No puedo quitar de mi recuerdo la cara de la principal responsable cuando le conté la historia y le pedí permiso para entrar la moto... Dicho y hecho. Otra meta de este viaje, colocar una rueda en cada hemisferio del globo terrestre.

 

Quito (capital de Ecuador), junto con la Habana, son las ciudades más bellas que he conocido. Pasear por el casco antiguo es uno de los verdaderos placeres de este viaje. Su arte sacro es impresionante. Siempre he reservado tiempo para visitar esa ciudad y esta vez, en compañía de Linda, no podía ser menos. Oro y más oro, retablos completamente forrados de "pan de oro"... Tanta riqueza en estas iglesias y catedrales... y tanta pobreza en el exterior. Esto jamás lo podré comprender por mucho que intenten explicármelo.

 

Las siguientes jornadas me esperan con muchos kilómetros. Será una etapa dura y complicada debido a las condiciones climáticas... veremos. Cuatro de la mañana y ya no puedo dormir más... Salto de la cama, ducha y sin darme cuenta ya tenía las botas puestas. Mi seguridad es lo primero y el tiempo que llevo de atraso no me deja otra alternativa… Hoy despediremos a Ecuador...

 

Casi en soledad, Linda y yo atravesamos el viejo Quito. El eco del tronido de Linda retumba por aquellas calles empedradas... Rumbo al norte, mirando todo el tiempo por los espejos retrovisores me despido con gran pena. Quito se queda atrás, por delante miles de kilómetros...Las nubes amenazan y cada vez arreo más a Linda. Debemos rodar el máximo de kilómetros en seco para avanzar. La carretera está muy mojada, se vuelve peligrosa... pero debemos continuar. Cientos de curvas hacia que la media de velocidad se bajara. Ahora comprendo por qué los coches tardan tanto en llegar a la frontera... Un puerto de montaña, otro, otro...  Linda ni pestañea... y mis pupilas clavadas en las nubes... Maldita sea, va a llover. Un cartel: Frontera en 166km… No me lo puedo creer, en hora y media estaremos en la frontera y aún no nos ha caído una gota… Por Fin.

 

Esta etapa es diferente. En todas las etapas la meta es llegar a la ciudad prevista.. en esta etapa la meta es que no llueva... Carretera en perfecto estado... curvas para disfrutar si no fuera por lo mojadas que están.


Charcas a los laterales indican que en la noche hubo lluvia... Tanta obsesión por la lluvia no me deja disfrutar las vistas.... Con cuidado y por los laterales de mis ojos veo de vez en cuando la inmensidad de las montañas.... Peaje de 20 centavos!!! En todos los peajes que he tropezado en estos países, las motos no pagan. Al llegar a este peaje justo antes de la frontera continuo sin detenerme y la policía salió tras de mí. Por suerte el problema no llego a males mayores, Se dieron cuenta que no lo hice intencionadamente. Me regresé, hice efectivo los 20 centavos y continué la ruta... De pronto, casi sin esperarlo encontré un cartel que decía "Frontera Ecuador-Colombia en 1km" 

 

LO CONSEGUIMOS. Estamos fuera de Ecuador y sin lluvia. Parece ser que el cielo nos dio una tregua... nos hizo la última etapa por territorio ecuatoriano más llevadero... Al final.. también Ecuador me robó un trocito del corazón...

 

Aquí estoy, en Colombia... por fin. Ultimo país de Sudamérica. En un principio no tenía pensado recorrerlo con Linda… Un día, un bendito día, me llegó un email de alguien llamado "Henry B.". Un email muy respetuoso donde me confesaba que había leído sobre mi viaje, que le había gustado mucho y que quería saber por qué no había incluido Colombia en la ruta prevista... Razones tenía de sobra para no cruzar con Linda. Colombia no goza de buena fama en cuanto a seguridad. Los secuestros, robos y asesinatos están a la orden del día. Los emails continuaron entre Henry y yo. El me confesaba que este país ya no es lo que era, que la seguridad es mucho mayor, que ya se puede circular por las carreteras con total tranquilidad y que las ciudades son muchísimo más seguras... Me dejó sin argumentos, totalmente desarmado y sin posibilidad de decir "no". Le prometí que cruzaría esta bendita tierra... Asumí los riesgos y como lo prometido es deuda, aquí estoy. Qué nos deparará el destino? Seguro que lindas sorpresas...
 
Cruzar la frontera fue rapidísimo. Sólo tuve la mala experiencia del agente de aduanas ecuatoriano que me confundió con un colombiano, y como existe un mal estar enmascarado, pues me hizo pasar las de Caín.... Al darse cuenta que soy español, todo cambió y no tuve más problemas. Al final crucé la frontera. Primeros kilómetros en territorio colombiano.... Todo tranquilo, manejan con respeto, las carreteras perfectas, muchas curvas de las que nos gustan... y todo tan normal. Cada 30 ó 40 km un grupo de militares en la carretera para vigilar la circulación en el país. Me sentía tranquilo, me esperaba más "acción"... Kilómetro a kilómetro recordaba las sabias palabras de Hanry: "Colombia ya no es lo que era, ahora se puede vivir tranquilo"... Ipiales, Pasto..... allí pasaré la noche. El fortín de las guerrillas. Allí fue su origen y yo me encontraba con Linda recorriendo aquellos parajes…

 

Visita obligada a una de las maravillas más importantes de Colombia: la iglesia de Las Lajas. La historia dice que una niña sordo-muda se encontró la imagen de la Virgen en unas lajas de piedra. Ahí comenzó a hablar. Más tarde se construyó la impresionante iglesia...

 

Casualidades de la vida... en el hotel de Pasto me tropecé con un grupo de 6 motoristas ecuatorianos que al día siguiente viajaban a Cali. Sin pensarlo dos veces, me uní a ellos y nos reunimos a las 6am para la salida. Seis ecuatorianos, tres colombianos y un español (presente). Un ambiente súper agradable, gente linda de verdad, prometía ser una jornada tranquila y divertida. Nada más lejos de la realidad... Antes de la salida, un colombiano se me acerca y me pregunta a qué velocidad suelo ir cuando estoy en el viaje...... "me adapto sin problemas", le contesté... pero esa pregunta me sorprendió mucho. Arrancamos dando la última despedida a la ciudad de Pasto. Diez motos en total donde casi todas eran 1000cm3. Eso no nos preocupaba a Linda y a mí. Allí estábamos... Comienza la ruta... "¿hay fuego?" Salieron como proyectiles.... Primeros 50km locos de remate. Nadie aflojaba un instante. No hubo manera de sacar una foto. Me sentía muy incómodo. Los colombianos demostrando que conocían la carretera... Los ecuatorianos demostrando que tienen nivel... Y el "estúpido" del español, que no tiene nada que demostrar, no quería quedarse atrás....

 

Con las motos cargadas a tope de peso, muy inestables, con curvas ratoneras una tras otra, un asfalto bacheado... volando... Los tres colombianos delante, un ecuatoriano en cuarto lugar y Linda en quinto. Atrás... ni pude verlo... Dos veces deslizó Linda su parte trasera... Cada vez que parábamos para reagrupamiento, muy sutilmente les decía "no puedo ni sacar fotos"... Todos reían pero nadie aflojaba ni un instante... El riesgo era enorme, la carretera muy mala... y aún así vi 140km/h varias veces en el marcador de Linda. Pero ¿por qué coño corro? Llegada a Popayán.... y nos detenemos los 5 en una gasolinera. Allí ya me pongo un poco serio y pido que vayamos más despacio o me quedo atrás.... no he disfrutado el viaje y eso no es para lo que estoy aquí. Hemos tardado 3 horas y media en un recorrido que los autobuses tardan 8 horas... vemos pasar la ambulancia... Ufff que habrá pasado? Seguro que nada, no es para nosotros, pensamos en voz alta... El ecuatoriano llama por teléfono a sus compañeros y nos informan de un accidente. Nada grave para lo que podría haber sido… Una clavícula rota y la moto "tocada". La fastidiamos.... esto no podía salir bien. No son formas de manejar, de viajar.... Todos a tope y no sabemos los límites de cada uno. Lo que más me fastidiaba es que me dejé "enredar"..... Llevo 32.000km por todo el continente, con sumo cuidado y por el "vicio" de correr pude haber sido yo el del accidente. ¿Pero por qué lo hice? me repito continuamente... En Popayán me despedí del grupo.... necesitaba rodar solo, como me gusta...

 

Cali… ¡qué ciudad! Sigo sorprendiéndome... La llegada a Cali espectacular. No me imaginaba una ciudad tan grande y moderna. Tuve la gran suerte de encontrarme un lindo hotel donde todos se volcaron a ayudarme al contarles el viaje. El único problema es que no tiene parking, así que tuvimos que meter a Linda por una clínica odontológica hasta un patio trasero... No lo podía creer... había que ver a los pacientes y al personal que allí trabaja, sorprendidos por el paso de Linda... Fotos.. fotos... esto es un momento único.

 

Cali es una ciudad moderna donde se han mezclado el arte colombino con construcciones contemporáneas. Es fácil ver una iglesia con 300 años junto a un edificio de cristal... Lastimosamente no tuve mucho tiempo para conocer a fondo la ciudad, pero si me sorprendió la importancia económica y todo lo que se ha montado alrededor de las clínicas para cirugía plástica. En la zona donde está mi hotel, todo eran clínicas de estética... algo increíble. En este país es tradicional celebrar la fiesta “de los quince años”, es una fiesta como paso de niña a mujer... Me comentaban que antes se les daba de regalo de un viaje en un crucero o algo así... ahora se les regala "tetas o culo nuevo".
 
No muy temprano en la mañana.... Linda comienza a rodar. Casi sin darme cuenta me encontraba en el eje cafetero... Paisajes divinos, carretera perfecta, curvas súper divertidas... en poco más de dos horas llegué justamente al lugar donde había quedado con Henry B. La persona que me convenció para que visitara Colombia. Diez minutos más tarde llegaba Henry sobre su montura. Un fuerte abrazo y ya como amigos de toda la vida.... Pocas veces he sentido una sensación tan fuerte de que nos conocemos de toda la vida, apenas hacía unos minutos que estábamos juntos... Henry es como el pez, muere por la boca... le encanta comer y bien. Así que a partir de ese momento, el fue mi guia incluso en el aspecto culinario... Sinceramente no hubo ni una sola cosa de las que me recomendara que no la disfrutara... incluyendo la bandeja paisa.

 

Continuamos juntos la ruta... destino Pereira, la casa de su hermano Harold. Ibamos a 80km/h, su velocidad... wow.. ahora si había encontrado al compañero perfecto en la travesía. El preocupado por si lo consideraba lento y yo disfrutando del paisaje... Paseo por Pereira, plaza del Simón Bolivar desnudo y el techo de la iglesia que quedó destapado después de un terremoto... Es tan bello que lo dejaron así, como originalmente era. Pronto llegaríamos a casa de Harold. Allí toda la familia nos esperaba...

 

Buscar la profesión de Harold es más difícil que encontrar una aguja en un pajar.... Un tremendo decorador, proyectista, arquitecto, inventor, amante de la cocina, panadero maravilloso... ufffff   llenaría paginas con adjetivos calificativos sobre su persona... pero sobre todo, una grandísima persona y ahora un grandísimo amigo. Y como no, en Colombia también se hacen asados... y bien ricos. Yo no me despegaba del maestro cocinero, tenía que aprender la receta, y al igual que en Argentina, el único ingrediente es la buena carne y sal. Después de una tarde-noche maravillosa, llena de conversaciones interminables a cual más interesante, llegó la hora de dormir.... mañana haremos una excursión con una comida incluida... ¿Qué sorpresas me tendrá el destino guardadas? No, no, no el destino, los hermanos Botero...

 

No habíamos rodado 5 minutos y ya estábamos en el eje cafetero... Es la zona de producción de café más importante del país. Cuando hablo de producción de café, muchos pensaremos 3 o 4 matitas de café.... Nada más lejos de la realidad... son extensiones que se pierden de vista, montañas de poca altura cubiertas por completo por un manto verde de café. Es impresionante contemplar los tonos verdes... desde el bosque más cerrado hasta las plantaciones, las cañas de bambú, etc. No hay palabras para poder explicarlo. La ligera brisa hace que las hojas se muevan y se conviertan en un "mar verde". Un mar VIVO. Caminos tortuosos pero en perfecto estado... Cinco motos cruzábamos aquellos parajes tan impresionantes. Continuamente una fina lluvia nos recordaba que comenzaba la época de lluvia. No puedo imaginar cuántas fotos saqué.

 

Cada pueblecito del camino que cruzábamos, Henry se encargaba de que probara lo más típico, Harold de que no perdiera detalle... y yo era muy obediente... Un almacén de recolección de café donde nos explicaron con todo lujo de detalles cómo se selecciona el grano.... quién me iba a decir a estas alturas de la vida y con todos los cafés que me he tomado, que el café tiene tantos tipos de selección… También disfrutamos de una exposición de jeeps Willy. Son unos vehículos muy apreciados en esa zona cafetera tanto para el transporte de mercancías como el transporte de los trabajadores de las fincas. Al final del camino estaba el premio a una jornada tan espectacular, un restaurante de comida típica donde Henry se encargó de buscarme el menú: Bandeja Paisa. Mis amigos creían que no me lo comería... pero estaba tan bueno que dejarlo sería pecado... Allí estábamos las 5 motos, la mamá y la hermana de Henry y Harlod. Una verdadera comida "en familia"...

 

Hora de partir.... lluvia, terrible lluvia. Henry me mira y me comenta "Adelante amigo, esto sólo son una gotitas...." Bogotá a lo lejos... grande, bulliciosa, impresionante... mis labios sonreían, mi alma se encogía porque se terminaba la parte sur de este grandioso continente... Henry me había regalado el mejor final para este viaje por Suramérica: visitar Colombia! una hora rodando por las calles de Bogotá hasta llegar al hotel. La lluvia no paraba, pero no le hacíamos ni caso. Me sentía flotando entre las calles de la capital colombiana. No hacía más que pensar "mañana tengo que conocer el casco histórico, el museo del oro, el palacio real... " Demasiadas cosas para un solo día en la capital...

 

El cielo amenazante no lo suficiente como para hacerme abandonar la idea de recorrer la ciudad. Iglesias, catedral, plazas, palacios.... Bogotá es sorprendente! Con policía por cualquier rincón, pasear por el casco histórico se hace muy agradable y placentero. Ordenado, limpio y grandioso. Esos serían los adjetivos calificativos para ese casco histórico por donde anduve paseando. Y como la guinda del pastel, el gran museo del oro de Bogotá. Cientos y cientos de piezas inéditas, hechas totalmente en oro de cualquier pureza, calidad y estilo. Salas, una tras otra, ocupaban las tres plantas del edificio.

 

Llegó el final de Suramérica. Al no existir carretera entre Colombia y Panamá, no queda otra que viajar en avión o barco. El sistema de transporte marítimo funciona muy mal, no hay día de salida ni día de llegada. Funciona a contenedor lleno, es decir, cuando se llena se envía y mientras a esperar. Así pues, sin tiempo para desperdiciar decido enviar la moto por carga aérea. Del precio inicial casi me caigo al suelo, después comenzaron las rebajas hasta dejarlo en la mitad. Hoy una etapa "extraña". Acabo de dejar a Linda en el aeropuerto y dentro de unas horas estará volando a Panamá.

 

Allí quedó Linda, custodiada por Aduanas de Colombia, ya no me era posible acercarme a ella después que la inspeccionó la policía. Volará a las 4am hora colombiana y en dos horas estará en Panamá. Un día diferente, una ruta "extraña", pero más aventuras que contar...

 

Continuará...

 

El riesgo en las carreteras latinoamericanas es terrible. Podemos conducir sin luces, sin frenos, casi sin motor y probablemente sin ruedas... pero lo que no podemos hacer es conducir sin claxon (pita) Es el accesorio para conducir IMPRESCINDIBLE. Casi se puede decir que conduzco con el pulgar sobre el interruptor del claxon…

 

Todos los capítulos del viaje América en Moto por José Ángel Pais:

1.- Capítulo primero: Preparación del viaje. Seis meses mirando al calendario

2.- Capítulo segundo: Comienzo del viaje hacia el norte. Destino Alaska

3.- Capítulo tercero: Atravesando 8 países para llegar al ecuador terrestre

4.- Capítulo cuarto: De Machala a Santa Cruz. Segunda vuelta por Sudamérica

5.- Capítulo quinto: Una mezcla entre Quijote solitario y Colón descubridor

6.- Capítulo sexto: Recorriendo siete países de Centroamérica en moto.

7.- Capítulo séptimo: Arrastrando problemas en la moto hasta la frontera con USA

8.- Último capítulo: Al llegar a Alaska, no hay más camino hacia el norte.

 
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