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Prueba Victory Magnum 2016, ¡Cómo ha cambiado el cuento!

30 de Junio de 2016

Prueba Victory Magnum 2016, ¡Cómo ha cambiado el cuento!

Desde la fábrica de Spirit Lawe, en Iowa, salen cada año miles de unidades de Victory. Unas motos que cada día cuentan con más adeptos en su propio país, pero también fuera de él. De hecho, en la fábrica del Grupo Polaris se han tomado muy en serio las sugerencias de sus clientes y han puesto en el mercado una moto que, si a priori puede parecer extrema, no hace más que dar respuesta a la demanda de los clientes. De esta forma nació la nueva Victory Magnum, la bagger más extrema de la historia, que ya está disponible en Vegueta Bikes (Autos Vegueta).

 

Precio Victory Magnum.- 23.450 € (Tarifa de julio en Vegueta Bikes “Autos Vegueta”)

 

El trabajo hecho por ingenieros y diseñadores ha dado sus frutos. Circular por la ciudad con tu Magnum te convierte en el objetivo de todas las miradas. En ningún momento pasarás desapercibido y seguro que despertarás alguna envidia entre el resto de usuarios de motos. Su musculosa línea, rematada por dos espectaculares maletas a ras de suelo y la llanta forjada delantera de 21 pulgadas, hace que todos se fijen irremediablemente en ti.

 

Pero bajo nuestro criterio, lo más sorprendente de esta Magnum no está en su asiento bajo, los cromados de su motor y escape o en el equipo de sonido envolvente de 100 watt., no. Lo más destacable de la “megabagger” de Victory lo descubres cuando ruedas con ella sobre el asfalto, disfrutando del tremendo empuje de su motor freedom de 106 pulgadas cúbicas, pero sobre todo, cuando compruebas lo eficiente que puede ser la parte ciclo de una moto tan masiva con la Magnum. Sí, una custom tipo bagger puede ser ágil, predecible y precisa… ¡Cómo ha cambiado el cuento!

 

 

El atrevimiento de su diseño sólo es comparable a lo imponente de su motor “al aire”. El enorme frontal es uno de los signos identificativos de este descarado modelo de Víctory. A él se acoplan una pantalla derivabrisas recortada y un faro de original diseño que incorpora un alumbrado full-led que sortea la oscuridad de la noche como si fuera un juego de niños (NdR.- Ofrece un 74 % más de haz de luz que un sistema halógeno). En la parte trasera de este gran escudo, encontramos un espectacular equipo de sonido, con mandos en el manillar, que dispone de 6 altavoces de los que emergen 100 watios de envolvente melodía, y un cuadro de instrumentos con cuatro esferas, además de tomas de corriente.

 

El cuadro de instrumentos merece un capítulo aparte.  Está compuesto por dos grandes esferas con fondo blanco, tres displays LCD y dos relojes, uno para el indicador de nivel de combustible y el otro para la temperatura del motor. En el display superior encontramos los testigos de punto muerto, reserva e intermitentes. El del centro nos informa de la marcha engranada, temperatura ambiente y reloj analógico. Y en el inferior podemos leer la información del equipo de sonido –dial, volumen, etc.–, que se controla desde los pulsadores de la piña izquierda, y que incluye radio con RDS y toma auxiliar USB, alojada en una de las maletas traseras. Así mismo, disponemos de cruise-control, que también podemos controlar desde el manillar.

 

El tren delantero es un anuncio, son concesiones, de los que nos espera cuando la montemos. Horquilla invertida para gobernar los movimientos de un tren delantero compuesto por una preciosa llanta forjada de 21 pulgadas, con espectaculares brazos pulidos, a la que se anclan un par de discos flotantes que son mordidos por un par de pinzas de cuatro pistones, y ABS de serie. Y envolviendo todo este conjunto tecnológico, un guardabarros envolvente con la misma decoración del resto de la moto.

 

 

Continuando hacia atrás, encontramos un majestuoso motor, en el que predominan los cromados, y un voluminoso depósito que se diluye en un asiento limpio y bajo, situado a sólo 654mm del suelo. Bajo el asiento, las tapas laterales y una de las joyas de la Magnum; dos maletas laterales integradas que contornean alrededor de las formas redondeadas del guardabarros trasero. Todo ello conforma un conjunto inspirador en el que la combinación de cromo, cuero y la inmaculada decoración blanca “Suede Pearl White with Black & Silver”, suponen un acierto cromático en el que la mezcla de estilos forma parte del encanto de esta bagger norteamericana.

 

La Magnum es una moto que toma como base las Cross Country, uno de los modelos más populares de Victory. De ella hereda el chasis, compuesto por dos vigas de fundición de aluminio, y las suspensiones firmadas por Kayaba, aunque debidamente modificadas para adaptarlas a los requerimientos específicos de la Magnum. La imponente horquilla invertida delantera monta barras de 43 mm y el único amortiguador trasero está asistido por un sistema de bieletas que ofrecen mayor progresividad. Los frenos, Nissin con ABS de serie, disponen de tres discos de 300mm, dos delante, mordidos por pinzas de cuatro pistones, y un trasero, con pinza de dos pistones.

 

El motor, el habitual Freedom, un bicilíndrico en V a 50º de 1.731 cc Freedom 106 de refrigeración mixta aire/aceite con un simple árbol de levas, que rinde 92 CV antes de llegar a 5.000 rpm y un par motor, que puede ser el más impresionante de la categoría, se complementa con una caja de cambios de seis marchas, con una sexta velocidad “overdive”, y una silenciosa trasmisión final por correa dentada.

 

 

La primera impresión al subirse a este barco, perdón, a esta moto, es de incertidumbre. Y es que sus dimensiones y su peso -360 kilos-, unido a que un servidor está muy poco habituado a conducir este tipo de motos, restan confianza durante los primeros kilómetros. Y eso que las maniobras en parado son relativamente fáciles gracias a que su sillón -porque si esto se llama asiento, el de mi moto es un taburete- es muy bajito y los pies se asientan completos sobre el asfalto, ayudándote a timonear la nave.

 

Dicen que para conducir correctamente una moto hay que mirar lejos. Con la Magnum entonces, no hay más remedio que hacerlo bien. Para un bajito, y me refiero a menos de 1,70cm, la pantalla ahumada, aunque recortadita, evita que puedas ver “lo que no te interesa”. Hay que habituarse a anticipar desde lejos el asfalto que vas a pisar, centrándote en una conducción serena y sin absurdas maniobras improvisadas.

 

Aunque tú no te das cuenta, todo el mundo a tu alrededor te mira, con cierta envidia, y no por el sonido de su escape, como en otras custom. Su mirada se la roba el atractivo diseño de una moto cautivadora. De su escape no emana un vigoroso bramido, pero cuando el “clong” del cambio indica que has metido una marcha y sueltas el embrague, la potencia fluye de forma inmediata. Vigorosa y excitante. Y de forma silenciosa te pierdes en el horizonte dejando atrás caras embobadas. Y aunque no es una moto creada para usarla diariamente en la ciudad, tampoco desentona, sobre todo porque gira muy fácil y su motor es muy agradable a baja velocidad.

 

 

En carretera abierta, su envolvente carenado invita a disfrutar de las rectas y las curvas, y si es con una buena melodía, mejor que mejor. Nosotros combinamos Utiaca y Ariñez con Garbage y Simply Red, y la mezcla nos resultó de lo más agradable y adictiva. Un manillar ancho como el de la Magnum, un asiento pegado al suelo y unas estriberas adelantadas, nunca me habían parecido tan ágiles tomando las curvas que nos llevaban hacia el Parador de Tejeda. A pesar de que una llanta delantera de 21 pulgadas seguro que resta algo de agilidad, en la Magnum no se deja notar y a cambio ofrece un aplomo excelente.

 

El chasis es rígido y las suspensiones firmes, sobre todo la trasera, lo que permite apurar en curvas mucho más de lo que lo harías con otras motos de su “raza”. Sólo las imitaciones de su ángulo de inclinación te sacarán de tu ensimismamiento. Y es que necesitas anticipar mucho, abrirte más y tumbar sólo lo preciso. Teniendo en cuenta estos patrones de conducción, podrás sacarle todo el partido a una parte ciclo excepcional, para motos de este calibre. Frena muy bien, pisa firme y acelera de forma contundente y progresiva.

 

Para los que no estamos habituados a los grandes mastodontes del mundo custom, meterte a hacer curvas con una moto de casi 400 kilos te genera un enorme respeto. Pero realmente nos sorprendió durante toda la prueba la eficacia, sobre todo, de su tren delantero. Ágil y predecible, su comportamiento se sitúa bastantes enteros por encima de otros modelos similares, quizá calzados con un exceso de goma. Otro detalle que te entusiasmará es que disfrutarás de recorridos más largos sin parar a estirar las piernas, sin darte cuenta, gracias al confort de marcha, y aun depósito de 22 litros que permite una buena autonomía antes de que el chivato te avise de la situación. Por criticar algún detalle de la Magnum, nos referiremos a las maletas integradas. Dos enormes huecos para transportar el equipaje que cubican 82 litros, pero que no permiten meter un mísero casco tipo jet.

 

 

Parapetados tras una taza de café y una rosquilla de naranja en la Cruz de Tejeda, vemos como decenas de curiosos se acercan a la Magnum para apreciar todos sus detalles. Nuestra protagonista es atrevida y descarada, especialmente en esta versión en color blanco roto. La exclusividad hecha moto. Una buena muestra del atrevimiento de Victory, que además, orgullosos de su fiabilidad, ofrecen cinco años de garantía en todos sus modelos.

 

La Magnum es una moto talla XXL y eso se nota en su volumen, distancia entre ejes, peso y reacciones. Y sin embargo, su comportamiento es más dócil e intuitivo de lo esperado, aunque para ello tengas que actuar con decisión. La “bagger” de Víctory no entra sola en las curvas, no se detiene con facilidad y tumba menos que una scooter. Pero si te adaptas a su peso, medidas y volumen, se tragará las curvas de forma más que eficiente actuando sobre el ancho manillar sin miramientos, frenará sin que decaiga la potencia de su par de “paelleras” accionando sin miedo la maneta, hasta que el ABS entre en acción -quizás demasiado rápido-, y llegarás a tumbar con ella aprovechando al máximo su ángulo de inclinación hasta que el roce de las plataformas diga basta. Pocas mega-custom encontrarás más espontáneas, dinámicas y atrevidas que la Magnum de Victory.

 

Moto de prueba cedida por Vegueta Bikes, distribuidor autorizado Victory en Canarias

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

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