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Prueba Triumph Tiger 800 XCx, desbancando a sus rivales

12 de Junio de 2015

Prueba Triumph Tiger 800 XCx, desbancando a sus rivales

Hace un tiempo tuvimos la oportunidad de probar la Tiger 800, que tenía en su polivalencia su mayor virtud, y aunque se trataba de una moto orientada a la carretera, su versatilidad era muy amplia. Y ahora, de nuevo gracias a Triumph Canarias, hemos tenido la ocasión de probar la versión de la gama Tiger 800 con mayor orientación off-road, la Tiger XCx.

 

La 800 XCx alcanza el más alto nivel de tecnología y equipamiento del segmento. Esta versión de la nueva Triumph Tiger es la primera en incluir control de velocidad de serie, y sus tres modos de conducción (Road, Off-Road y Rider) abren un enorme abanico de posibilidades de configuración para el piloto a través de la selección de cuatro mapas de inyección (Rain, Road, Sport y Off-Road), y tres niveles distintos de intervención del ABS y del control de tracción.

 

Esta versión tope de gama incorpora también un ordenador de a bordo avanzado con funciones adicionales y un mayor equipamiento de serie que incluye caballete, cubremanos, toma de corriente adicional de 12v. y otros accesorios más específicos para el uso de la moto: defensas de motor y cubre-cárter de aluminio cepillado en el caso de la XCx. Todo un mundo de posibilidades al servicio del piloto.

 

A primera vista llama nuestra atención sus llantas de radios, de 21 pulgadas la delantera y de 17 la trasera, y sus suspensiones de la marca WP que posteriormente demostrarían un comportamiento excelente.

 

La XCx incorpora una carrocería de estilo Off-Road con el guardabarros delantero elevado, cúpula frontal, llantas de radios y el característico "pico" elevado de Triumph. También incorpora para complementar esta orientación Off-Road el cubre-cárter en aluminio, el protector del radiador así como las defensas de motor y el cubremanos.

 

Esta versión XCx también dispone de caballete central que nos facilitará algunas tareas de limpieza y mantenimiento de la moto.

 

En 2015 la nueva familia Tiger incluyó numerosas mejoras que afectan a toda la gama, incluida esta XCx. Entre estos cambios cobraban especial importancia los destinados a una mejora en la eficiencia del motor y reducción del consumo.

 

En esta línea, la gama 2015 de la Tiger ha incorporado el sistema Ride by Wire (acelerador electrónico) para ofrecer una entrega de potencia más lineal, una mejor respuesta y una reducción en las emisiones consiguiendo una reducción del consumo del 17%. Esta reducción unida a los 19 litros de capacidad del depósito, proporciona una autonomía cercana a los 400 km.

 

En cuanto a la electrónica la Tiger XCx ofrece tres modos de conducción: Road, Off-Road y Rider. Todos ellos actúan sobre tres parámteros como son el ABS, el control de tracción y el mapa de inyección (Rain, Road, Sport y Off-Road). En todos los modos de conducción la potencia máxima es la misma (95 CV) variando la forma de entrega de la misma.

 

El modo Road activa el ABS, el control de tracción en ambas ruedas y selecciona el mapa de inyección Road, el cual nos proporciona una entrega de potencia muy suave y continua. 

 

El modo Off-Road disminuye el nivel de intervención del ABS y el control de tracción, desactivando el ABS en la rueda trasera y permitiendo cierto desplazamiento en la delantera antes de entrar en funcionamiento. También selecciona el mapa de inyección Off-Road con una respuesta del acelarador más adecuada para recorrer pistas de tierra.

 

El modo RIDER es un modo programable en el que el usuario puede configurar los tres parámetros: indicar el mapa de inyección entre los 4 disponibles, definir el nivel de intervención del ABS así como del control de tracción. Esto nos permite configurar la respuesta de la Tiger en función de nuestros gustos y tipo de pilotaje.

 

Vamos a subirnos a ella para empezar nuestro recorrido. Para los que somos de una estatura no muy elevada disponemos de la posibilidad de ajustar el sillón en altura (840-860 mm). Esos dos centímetros son de agradecer en determinadas ocasiones.

 

Giramos la llave de contacto y en el cuadro podemos acceder, gracias al avanzado navegador de a bordo, a una gran cantidad de información entre las que podemos encontrar medidas de consumo medio, consumo instantáneo y autonomía restante entre otras.

 

Nos ponemos en marcha y el tacto del motor es muy suave y progresivo con una buena respuesta en toda la curva aunque no demasiado contundente en bajos. Este comportamiento se puede modificar volviendo el motor más agresivo utiliazndo el mapa de inyección Sport en el modo Rider.

 

En curvas, el comportamiento de la moto es excelente, se maneja muy fácilmente en los cambios de dirección y las suspensiones WP completamente regulables son una delicia, absorbiendo las imperfecciones del terreno (que en nuestras carreteras son bastantes) lo que te permite una conducción segura y alegre.

 

En autopista, si queremos olvidarnos de problemas con los radares, disponemos de la posibilidad de activar el control de crucero y establecerlo a la velocidad que le deseada para evitar tener que estar pendientes del cuentakilómteros.

 

El comportamiento en zonas de tierra se vuelve más agradable y seguro gracias a la calidad de las suspensiones WP de tacto exquisito y que junto a su recorrido de 220 mm delante y 215 mm detrás y las llantas de radios de 21 pulgadas proporcionan unas excelentes sensaciones. 

 

Triumph ha conseguido una moto con un caracter aventurero pero sin renunciar a la deportividad, muy equilibrada para cualquier uso, tecnológicamente avanzada y con unas prestaciones excelentes.  Si además, de vez en cuando te gusta hacerte algunos tramos de tierra, definitivamente ésta es tu moto.

 

Particularmente, este modelo XCx, quizás por la llanta delantera de 21 pulgadas y las suspensiones WP, me ha dado la sensación de ser un conjunto más equilibrado que el de la versión de carrertera y por el que quizás merece la pena pagar la diferencia de precio. Y no estoy hablando de su conducción en tierra sino de su comportamiento en carretera lo que nos permite una conducción deportiva y segura.

 

Las nuevas Tiger 800 llegan pisando fuerte con unas posibilidades tecnológicas para el piloto desconocidas hasta el momento en su categoría y una profunda revisión de su ergonomía. Tanto su versión más asfáltica, XR, como su hermana Off-Road XC cuentan con un alto equipamiento de serie y una nueva versión de su afamado motor tricilíndrico de 800cc y 95 CV que reduce el consumo en un 17% respecto a su versión anterior y ofrece una conducción más cómoda y refinada: Porque aún te queda vivir la mayor aventura de tu vida...

 

Si aún no lo tienes claro puedes pasarte por las instalaciones de Gubra y solicitar una prueba de conducción.

 

Unidad de prueba cedida por Triumph Canarias (Gubra), Concesionario Oficial en Canarias

 

Precio Triumph Tiger 800 XCx: 12.345 € (gastos de matriculación incluidos).

 

Casco utilizado en la prueba: SUOMY SR Sport 2015.- VER MÁS DETALLES

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

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