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Prueba Triumph Street Scrambler 2019, esencia británica de libertad

08 de Mayo de 2019

Prueba Triumph Street Scrambler 2019, esencia británica de libertad
Triumph Street Scrambler 2019
Highlights técnicos: Cilindrdada 900 cc | Peso 203 kg | Potencia 65 CV | Asiento 790 mm | Precio 11.000 €

No es la primera vez que en Canariasenmoto hablamos de la Street Scrambler, una moto con estilo clásico envuelta en una contundente actitud off-road y gran versatilidad que le han permitido ganarse una excelente reputación en todo el mundo y que ahora, dos años después de su nacimiento, se presenta totalmente remozada, heredando el mismo conjunto de novedades presente en su hermana Triumph Street Twin.

 

Con un motor Bonneville bicilíndrico de 900cc profundamente renovado, para conseguir más potencia y par, un equipamiento de serie más completo, la más avanzada tecnología, más detalles y acabados premium y una silueta de estilo scrambler más reconocible y decidida, nos encontramos ante una nueva generación de Street Scrambler, más divertida de pilotar que nunca. Todas estas mejoras, sin un incremento considerable de precio, llevan a la más accesible aventurera “modern classic” de Triumph a una nueva dimensión de prestaciones, capacidades, confort y estilo.

 

 

Disfrutar en moto es sinónimo de libertad. Algo así como deshacerse del corsé del tedioso día a día y romper los muros de contención para salir a respirar. Por eso los fabricantes siguen trayendo al mercado nuevas propuestas o modificaciones de sus gamas más aventureras y, como en el caso que nos ocupa, aprovechando esa renovación para aumentar el equipamiento, las prestaciones, el confort y, sobre todo, una seguridad que nos permite desplazarnos con garantías sobre cualquier tipo de terreno… Y es que “montar en moto es lo más divertido que se puede hacer, con la ropa puesta”, como dijo el gran Kevin Schwantz.

 

Triumph sabe cómo hacer motos con encanto. No tiene más que echar un vistazo atrás en su propia historia para buscar la forma moderna de rendir tributo a los modelos más emblemáticos de la icónica marca británica. Un ejemplo de la audacia de Triumph es esta remodelación de la Street Scrambler, la aventurera más accesible que, gracias a las prestaciones del aclamado motor Bonneville de 900cc, cargado de par, y con una parte ciclo perfecta para todo tipo de carreteras, nos invita a sumergirnos por los rincones menos conocidos de la isla y saciar nuestras ansias de libertad, incluso fuera del asfalto.

 

 

Antes de ponernos en marcha, repasamos las novedades que trae consigo la versión 2019, que son las mismas que las implementadas el pasado año a la Street Twin. Con ella comparte propulsor y electrónica, añadiendo la Street Scrambler un modo de conducción más, denominado “Off-Road” y que se encarga de desactivar por completo el ABS y el control de tracción, pudiéndose volver a activar ambos si se presiona, aún en marcha, durante un segundo el pulsador "Mode". La potencia disponible en “Off-Road” es la máxima (65 CV), como en Road, pero la respuesta del acelerador es más progresiva.

 

El rediseñado motor bicilíndrico en paralelo de 900cc busca un carácter más vivaz y una banda sonora que garantiza la máxima diversión. Los 65 CV de potencia y los 80 Nm de par motor aportan una buena dosis de empuje a pocas vueltas y en todo el rango de revoluciones. Respecto al modelo anterior, el incremento de potencia se estima en un 18%, ¡casi nada!

 

Los frenos y las suspensiones permanecen inalterables, también, pero otra de sus diferencias con la Street Twin radica en el montaje de llantas de radios y neumáticos Metzeler Tourance mixtos, con una goma frontal 100/90-19. Las geometrías de dirección son algo más conservadoras, con un ángulo de dirección de 25,6º y un avance de 109 mm en su horquilla Kayaba con barras de 41 mm, que no es regulable. La distancia entre ejes es también más larga, con 1.445 mm, lo que en combinación con el neumático frontal de 19 pulgadas la hace mucho más estable sobre superficies de escaso agarre, sin perder agilidad en zonas de curvas.

 

 

Partiendo de la premisa de que este tipo de motos se adapta perfectamente para todos aquellos motoristas que buscan una moto bien equipada para viajar con comodidad por asfalto pero que también buscan que éstas ofrezcan unas destacadas prestaciones fuera del mismo, para adentrarse en zonas en las que la diversión es el principal aliciente, repasaremos la impresiones que nos ha ofrecido la unidad cedida para esta prueba por Triumph Canarias – Gubra, el distribuidor autorizado de la marca británica para las Islas Canarias.

 

Menos es más. Ese es el primer pensamiento que nos viene a la mente una vez nos ponemos a los mandos de esta preciosa Scrambler que combina acertadamente los tonos verde y plata. Su silueta sigue siendo inconfundible; una de esas sempiternas motos concebidas para ser usadas, sin complicaciones, y para ser personalizadas, sin limitación alguna. Motos de líneas limpias, auténticas y con un aspecto sobrio que disimula bajo una pátina vintage la gran carga tecnológica, de ayuda a la conducción y para la seguridad del motorista. La nueva Street Scrambler sigue la línea má ortodoxa de su estilo: Motos de carretera ligeramente transformadas con detalles como el manillar, más alto y plano, los amortiguadores, reforzados, la horquilla, protegida con fuelles, el escape, con salida alta por un lateral, y los neumáticos, sobredimensionados y con un dibujo más profundo, e incluso con tacos.

 

 

La nueva Street Scrambler cuenta con singulares señas de identidad como el asiento plano, bajo y amplio, estriberas camperas para el piloto, cubre cárter metálico, horquilla protegida por fuelles de goma, amortiguadores traseros más largos, llantas de radios, con rueda delantera de 19 pulgadas, sobre las que se montan neumáticos Metzeler Tourance mixtos diseñados para ofrecer el máximo control y aptitudes en cualquier carretera, y como no, la línea alta, doble y lateral de escape, de acero cepillado, por el lado derecho.

 

Ante nosotros, justo en el centro del ancho y plano manillar, el cuadro de instrumentos condensa en una única esfera que incorpora, en un reloj principal analógico y con otra sección digital, cuentavueltas, dos parciales, nivel de combustible, autonomía restante, marcha engranada, nivel de combustible, consumo medio e instantáneo, reloj, ajustes del control de tracción, y que permite acceder y navegar por los distintos parámetros mediante un botón situado en el puño izquierdo.

 

Subirnos a esta Scrambler no supone ningún problema (te lo dice un bajito) gracias a su asiento de 790 mm (2 menos que la anterior versión) que nos permite echar la pierna por encima y quedarte sentado en una posición natural. La posición de conducción es erguida y la combinación de suspensiones más altas y un manillar ancho hacen de ella una moto juguetona y divertida, incluso en los trayectos diarios.

 

 

La movilidad sobre el asiento, y la facilidad de conducción, gracias a un motor dulce y lleno de par, permiten disfrutar de esa ansiada libertad que en muchos otros modelos se ve encorsetada por factores que jamás deberían condicionar tu conducción. Aquí las cosas están claras. El manillar ofrece control, el motor de 65 CV empuja y las suspensiones se encargan de convertir en aceptable el rizado y los socavones, tan frecuentes enmuchas carreteras.

 

La ergonomía permite que disfrutes de la auténtica conducción de manera relajada sin que el destino sea un objetivo y pase a ser sólo la excusa que te permite disfrutar del recorrido. Es una moto maniobrable, predecible y neutra, a pesar de marcar algo más de 200 kg sobre la báscula. Siempre fiel a tus decisiones. Tan noble que permite una conducción tan fácil como divertida y a la altura de cualquier nivel de motociclista, incluso para quienes estrenan su carnet A2 (Limitable para A2).

 

El tacto general de la moto es bueno, pero el funcionamiento del conjunto embrague / caja de cambios es realmente delicioso. Un accionamiento de la maneta “de mantequilla”, un recorrido del pedal corto y preciso, y una ausencia total de tirones, suponen una mezcla perfecta para hilvanar una conducción en la que el disfrute es el auténtico protagonista. Y todo ello aderezado por la banda sonora que emite el doble escape lateral de acero cepillado. Una sintonía que ha ganado muchos enteros sobre la anterior Scrambler y que, sin llegar a ser molesto, ofrece un excitante bramido que sorprende para tratarse de un modelo Euro4.

 

 

El empuje óptimo de bicilíndrico comienza incluso antes de las 3.000 vueltas y llevarlo más allá de las 7.000 rpm no tiene mucho sentido. Sobre todo en curvas enlazadas, donde puedes ir jugando con el delicioso cambio, aunque no sea necesario, la Scrambler de Triumph Canarias es una moto que te cautivará. La respuesta a cualquier maniobra de contra manillar es siempre fidedigna e inmediata. Las suspensiones, a pesar del aumento del recorrido, se muestran firmes incluso en los apoyos en los que escuchas los lamentos metálicos del avisador de alguna estribera. 

 

Cuando te animas, los neumáticos Metzeler Tourance (100/90 19” y 150/70 17”) no dan muestra del menor movimiento extraño. Son nobles y siempre copian el camino marcado por tu mente. Y los frenos, firmados por Brembo, con un único disco delantero de 310mm, mordido por una pinza axial de 4 pistones, y otro disco trasero de menor tamaño, ofrecen un tacto notable. No tendrás queja a no ser que quieras levantar la rueda trasera en cada apurada. El único aviso de que estás exigiendo demasiado a la británica llegará en forma de calor en el interior de tu muslo derecho. Un aviso térmico que no llega a molestar en conducción normal.

 

 

Para el final dejamos la guinda del pastel, su comportamiento fuera del asfalto. La nueva Scrambler es una moto que eleva un escalón las cualidades de su predecesora, por potencia, por tacto de motor y por consistencia de los frenos. Es realmente más divertida de lo que imaginas, cuando abordas el espacio marrón. Las asistencias electrónicas, que son muchas, hacen su trabajo, aunque si te has levantado “gamberro” ese día, basta con seleccionar el modo “off-road”, que desconecta el ABS y el control de tracción, para ver como la trasera quiere adelantar a la rueda delantera en interminables y controlables cruzadas. 

 

El acelerador electrónico permite controlar con precisión de cirujano el gas enviado a la rueda. La Scrambler permite disfrutar de las cruzadas y de la conducción más atrevida que la anterior versión, aunque si lo que pretendes es ir recto en una zona rota, rizada o con piedras, las acertadas medidas y geometría del chasis favorecen el auto alineamiento de ambas ruedas para que la estabilidad esté garantizada en conducción off-road.

 

 

Una vez más, Triumph ha dado en el clavo con esta Street Scrambler, y aunque ahora hay otra opción en la propia familia (Srambler 1200), nuestra protagonista cuenta con argumentos más que suficientes para mirar sin complejos a un modelo que queda fuera del alcance de muchos bolsillos. También habrá muchos usuarios que no necesitarán tanta caballería para disfrutar de esa esencial libertad “al estilo británico” y que se decantarán por los sugerentes encantos de la Street Scrambler.

 

Solicita una prueba de la Street Scrambler en Triumph Canarias Gubra y saca tus propias conclusiones

 

Casco del piloto: SHARK VANCORE 2 (Ver más detalles)

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

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