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Prueba Triumph Speed Triple 1050 R, portentosa evolución

27 de Septiembre de 2016

Prueba Triumph Speed Triple 1050 R, portentosa evolución

La naked Triumph Speed Triple R es uno de los modelos más potenciados de la gama de modelos de la marca británica.

 

Posee una planta motriz tricilíndrica que ha sufrido numerosas evoluciones y cambios. Es una agresiva Gran Naked de 1.050 cc. La versión R de las Speed Triple nace en 2012 y para 2016 se dotó a su motor de numerosas mejoras, continuando con su potencia de 140 CV. Estas mejoras dan a su motorización más potencia en cualquier régimen de giro y un consumo que se ha reducido un 10% y supera la normativa Euro4.

 

La Triumph Speed Triple R, en 2016,  se ha superado a sí misma incorporando una nueva estética, doble faro delantero con luces de posición diurnas y luces trasera de led con cobertura en aluminio.

 

Posee, además, acelerador electrónico y control de tracción ride-by-wire con computadora ECU, que permite la adecuación de cinco modos de respuesta de motor (carretera, lluvia, sport, circuito y una opción configurable). Esta electrónica actúa directamente sobre el funcionamiento del control de tracción y el ABS.

 

Para completar el panorama agresivo y deportivo de esta Naked, la Triumph Speed Triple R trae de serie un embrague antibloqueo, radiador más pequeño y un nuevo sistema de escape. El nuevo chasis tiene una estética y un estilo totalmente deportivo y está equipado con suspensiones Öhlins, mostrando su “fibra” en el guardabarros frontal y los laterales del depósito que, justamente, son de fibra de carbono.

 

 

Con sólo echar un primer vistazo a la Triumph Speed Triple te das cuenta que estás ante una auténtica Streetfighter, una moto que seguro no dejará indiferente a nadie. Sigue manteniendo el característico doble faro sobre el que encontramos una pequeña cúpula con las entradas de aire en medio de los faros que le proporciona un aire más agresivo.

 

Nos subimos a ella y la primera sorpresa es que la posición es bastante cómoda y la ergonomía del asiento es excelente. Un detalle en que nos fijamos es que ahora los retrovisores se encuentran situados en los extremos del manillar lo que facilitará una mejor visión trasera. El diseño del escape con los dos silenciosos de salida bajo el asiento es completamente nuevo y muy ligero.

 

Nos ponemos en marcha. La posición de conducción es un poco adelantada y te sitúa sobre el tren delantero lo que te confiere un mayor control en las maniobras. Las piernas quedan un poco flexionadas al apoyarlas sobre las estriberas pero quedan perfectamente integradas en el nuevo depósito que ha reducido sus dimensiones en favor de una mejor ergonomía. 

 

Como ya comentamos, la Speed Triple dispone de cinco modos de conducción. Cada una de ellos entrega la misma potencia pero varía la respuesta del acelerador así como los parámetros del control de tracción y el ABS de manera diferente para cada modo de conducción. Con ello, podemos adaptar perfectamente la moto a nuestras necesidades en cada momento. Además, disponemos de un modo completamente configurable por el usuario. 

 

 

El tricilíndrico de la Speed Triple es una gozada, se nota lleno en casi toda la curva especialmente en la zona de medio régimen. La respuesta del acelerador electrónico es muy precisa y el empuje sobre todo a partir de 2.000 vueltas es contundente y sin titubeos.

 

Aunque estamos ante un motor de 1.050 c.c. con 140 CV es una moto que te ayuda mucho en la conducción, lo hace todo sencillo y es realmente fácil llevarla por el sitio.

 

El conjunto de suspensiones de la versión "R" compuesto por una horquilla invertida Öhlins NIX30 de 43 mm y monoamortiguador trasero Öhlins TTX36 completamente ajustables son una delicia en la conducción. Absorben de manera excepcional las imperfecciones de la carretera y te permiten mantener siempre la línea marcada.

 

Comienzas a enlazar curvas una tras otra de manera tan cómoda que cuando te das cuenta te encuentras preguntándote:

¿Ya se ha acabado nuestro tramo favorito de curvas? ¿Tán rápido?

Pues vamos a repetirlo para seguir disfrutando.

 

 

El aplomo en curva de la Speed Triple es excepcional y se mueve muy bien en los cambios de dirección sólo penalizada ligeramente en los cambios de dirección rápidos, pero no hay que olvidar que estamos ante un motor de 1.050 c.c. La rápida respuesta de su acelerador electrónico y su extraordinario par motor son una garantía de sensaciones deportivas siempre que se lo pidas. Triumph no ha dejado ningún aspecto al azar en esta Speed Triple y para favorecer un mejor agarre al asfalto han montado unos neumáticos Pirelli Diablo Supercorsa que tienen un compartamiento excepcional.

 

Es fácil rodar rápido con la Speed Triple y se agradece el embrague antirrebote que te permite reducir marchas sin tener que preocuparte de bruscas sacudidas y bloqueos. La caja de cambios es muy suave y permite engranar marchas de manera muy rápida. El conjunto de frenos firmado por Brembo con pinzas monobloque y bomba radial proporciona una excelente potencia dosificada en la parte inicial pero contundente cuando realmente se le exige.

 

 

Triumph ha modernizado uno de los modelos icónicos de la marca dotándolo de mejoras electrónicas que realmente han dado un plus al comportamiento de este modelo convirtiéndolo en más polivalente al permitir ajustar su respuesta en cada momento pero sin renunciar a potenciar su carácter agresivo. Y todo ello, sin descuidar en lo más mínimo ni la ergonomía ni los detalles estéticos y de calidad en los componentes que siempre caracteriza a la marca de Hinckley.

 

El precio de la Triumph Speed Triple 1050 R es de 15.300 € (precio matriculada sin impuesto de matriculación).

 

Moto cedida para la realización de la prueba por Gubra, concesionario oficial Triumph en Canarias.

 

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