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Prueba Triumph Rocket III Roadster, fuertes sensaciones

05 de Enero de 2013

Prueba Triumph Rocket III Roadster, fuertes sensaciones

La Rocket III de Triumph es una moto para hombres de pelo en pecho. Su tamaño es imponente y las medidas del conjunto son descomunales para lo que es habitual en una moto. Sus prestaciones, también contundentes, ofrecen al piloto "fuertes sensaciones..."

 

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Sus dimensiones y peso se notan en parado aunque si lo tuyo son las custom de alta cilindrada o alguna pesada turismo, no tendrás problemas para hacerte con ella en maniobras a baja velocidad, es una moto en la que las cosas hay que tomarlas con cierta calma.

 

Con sus casi 400 kilos en orden de marcha y sus dos metros y medio de largo la Rocket III no es una moto ni liviana ni excesivamente manejable pero a cambio ofrece un excelente confort para circular a ritmo tranquilo disfrutando del paisaje que nos rodea.

 

La versión probada disponía de 124 CV y más de 22 kgm a tu servicio, entregados de forma progresiva por el motor tres cilindros en línea más grande del mercado de la moto. Es un motor bastante dulce gracias a la gestión electrónica de su motor. No ofrece muchas vibraciones y dónde aprecias su poderío es en el ronco sonido de su triple escape. En las reducciones no resulta nada discreto, es más, su sonido enardece tus sentidos de una manera tan brutal que al igual que con alguna banda sonora, “dan ganas de invadir algún país vecino”.

 

La trasmisión final es por cardan, tampoco habría muchas cadenas que aguantaran semejante par motor. Su funcionamiento es muy suave y transmite sin sobresaltos toda la potencia al suelo a través del descomunal neumático trasero de 240/50-16. La principal virtud de la Rocket III es su empuje a bajas y medias revoluciones, independientemente de la marcha engranada. Las recuperaciones son siempre excelentes.

 

Uno de los puntos más característicos de esta enorme Triumph es su omnipresente depósito tras el que se acopla un cómodo asiento. La posición de conducción es cómoda aunque con todos los mandos y medidas sobredimensionados. El control sobre la moto es bueno y, tras una necesaria adaptación a ella, “la inglesa será tuya” y en unos cuantos kilómetros conseguirás llegar al climax entre moto y piloto. Rodar a ritmo fluido, siempre que anticipes todas tus decisiones, es bastante más fácil de lo que esperas.

 

La parte ciclo aguanta con bastante solvencia el peso y dimensiones de la moto. Las suspensiones, tirando a blandas, absorben sin problemas cualquier irregularidad. Los frenos también dan muestras de no desfallecer en ningún momento y tienen un tacto adecuado para anticipar cualquier maniobra, contando en nuestro caso con la ayuda de un sistema ABS bastante bien ajustado y poco intrusivo.

 

En autopista la la Rocket III va de lujo hasta que superas los límites legales, a partir de ahí los problemas los tienes tú, no la moto que por prestaciones te llevaría a velocidades “realmente innecesarias”. Gracias al ancho manillar y al conjunto asiento-plataformas reposapiés, los kilómetros pasan sin cansancio y la conducción será relajadamente británica.

 

En curvas rápidas se notan los obvios balanceos debido a la distancia entre ejes y al peso, aunque siempre dentro de unos márgenes razonables. Por la arquitectura del motor siempre es más fácil hacer cambios de dirección a la izquierda que a la derecha… ¡será por su querencia inglesa! Como decimos, las reacciones son siempre predecibles siendo conscientes de lo que tenemos entre manos.

 

Las carreteras de montaña habituales en nuestras islas no son el territorio más recomendable para esta británica de grandes dimensiones. Las reacciones son siempre más lentas de lo deseable en estas condiciones y si te animas en exceso o si necesitas inclinar de manera brusca, las plataformas de los pies te devolverán a la realidad.

 

Con la Triumph Rocket III Roadster lo mejor es disfrutar de la contundencia del motor y de su suave empuje a ritmo tranquilo, porque el verdadero placer no es llegar cuanto antes, sino el disfrute del viaje que te lleva hasta ese destino. Mientras el coche te roba el paisaje, la motocicleta te lo regala. Con motos como esta, se aprende a disfrutar de la carretera.

 

Unidad de pruebas cedida por Valsebike Motos, Concesionario Oficial Triumph en Las Palmas

  • Precio Triumph Rocket III Roadster.- 18.395€ (Tarifa Enero 2013)

Texto: Fernando Jiménez
Fotos: Hacomar López
Equipo de pruebas de Canariasenmoto.com

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