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Prueba Tiger 800 ABS 2013, la esencia de Triumph

18 de Junio de 2013

Prueba Tiger 800 ABS 2013, la esencia de Triumph

En estos tiempos en los que buscamos sacarle el mayor partido a nuestro dinero, tenemos que tomar decisiones acertadas, y la compra de una moto es uno de esos desembolsos que acarrean discusiones entre los amigos, conocidos y, sobre todo la familia, pero que de todas maneras solemos tomar guiados por nuestro corazón.

 

Prueba realizada por Canariasenmoto.com (VER MÁS)

 

A qué motorista que se precie no le gustaría tener a su disposición un, digamos, “fondo de garaje”. Es decir, un abanico de motos para cada uno de los tipos de utilización que nos gusta. Por ejemplo, una custom para ir tranquilo y relajado, una scooter para movernos a diario por la ciudad, una deportiva para esos momentos de euforia o incluso para entrar de vez en cuando en el circuito, una off-road para salir de la rutina y una GT para cuando quieres viajar sobre dos ruedas “en primera clase”. Pero la realidad nos pone en nuestro sitio y la mayoría buscamos lo que “en esencia” es una moto para todo; buena rutera y agradable para el día a día, fácil de usar y amigable, cómoda y versátil, y cómo no, económica… Pues esto es lo que nos ofrecen las trail medias como la Tiger 800 ABS de Triumph.

 

La Triumph Tiger 800 es una de esas motos que refleja fielmente su carácter polivalente, y aunque está orientada, sobre todo por sus llantas y neumáticos, sólo al asfalto, su abanico de utilización es muy amplio. Ofrece lo que la mayoría de las trail de media cilindrada pero con una importante diferencia; los componentes son de primera calidad: horquilla invertida, ABS, asiento regulable, toma de corriente en el cuadro, basculante de aluminio y chasis tubular de acero, suspensión trasera con bieletas progresivas, etc. Y todo ello con un coste similar al de la competencia.

 

 

El distribuidor autorizado de Triumph en Las Palmas, Valsebike Motos, poso a disposición de nuestro equipo de pruebas una unidad de la Tiger 800 ABS 2013 en un elegante color azul…

 

Su estética es resultona a la vez que atractiva. Una moto agradable desde el primer vistazo. Su estética es bastante agresiva y la carrocería, sin llegar a ser minimalista como en otros casos, no “engorda” demasiado su línea. En la parte delantera destaca el aislado conjunto de faros, cuadro de instrumentos y cúpula, por cierto, fácilmente regulable. El compacto cuadro de instrumentos ofrece mucha información. A la derecha un cuentarrevoluciones analógico con testigos luminosos en el interior de la esfera. A la izquierda una pantalla digital en la que se muestra la velocidad, marcha engranada, nivel de combustible, temperatura del motor, reloj horario y toda información del ordenador de a bordo.

 

El depósito tiene una capacidad de 19 litros, lo que unido a un consumo medido por nuestra parte de 6,5 litros, le otorgan una autonomía de cerca de 300 km. El asiento regulable es algo duro, aunque con el paso de los kilómetros compruebas que esta firmeza se transforma en confortabilidad. En la zaga dispone de un práctica parrilla portaobjetos y dispuesta para albergar en específico baúl. También dispone de unos anclajes que facilitan la instalación de las maletas laterales.

 

Gracias a su espectacular chasis tubular la Tiger 800 es una moto relativamente estrecha, y no muy alta. En mi caso, mis exiguos 167 no me impiden moverla con soltura en parado, eso sí, con el sillón regulable en la posición más baja. El protagonista absoluto de la Tiger es su estrecho motor tricilíndrico, protegido por un práctico cubrecárter, un prodigio de suavidad y entrega y con una potencia más que razonable; 95CV. La parte ciclo es uno de los apartados más conseguidos de esta moto salida de la fábrica de Hinckley. La horquilla invertida Showa de Ø 45mm y el monoamortiguador Showa con depósito de aceite separado, ajustable en precarga y extensión, son una buen muestra de ello. Los frenos de esta unidad disponían de ABS, y estaban compuestos por un caonjunto delantero de doble disco de Ø 308  mm. con pinza Nissin de doble pistón y un simple disco trasero de Ø 255 mm. con pinza Nissin de un pistón. En cuanto a neumáticos, montados sobre unas elegantes llanatas de 10 palos, delante lleva un 110/80 19" y detrás un 150/70 17".

 

 

Subidos encima de la Tiger, encontramos todo en el lugar adecuado, nade de innecesarios periodos de adaptación. La visibilidad hacia atrás es aceptable a pesar de que los espejos son algo pequeños para mi gusto. Ponemos en marcha el triciíndrico y engranamos primera… El empuje es muy bueno desde abajo, a la vez que progresivo. La zona media parece buena… Otro aspecto destacable, esta vez por lo negativo, es la excesiva rumorosidad del motor. Contrasta con el agradable sonido de la familia 675… ¿Tendrá que ver con el incremento de cilindrada?

 

Comenzamos a recorrer kilómetros y la Tiger pone de manifiesto una de sus mejores virtudes; su acogedor y confortable puesto de conducción. El manillar, ajustable en altura y ángulo, es cómodo y ancho y ofrece un buen control sobre la moto. La protección aerodinámica es bastante buena mostrando así la extraordinaria eficacia de su pequeña cúpula que que el piloto vaya cómodamente sentado sin necesidad de tener que acoplarse encima del depósito. En marcha la Tiger es extraordinariamente manejable y en movimiento no deja traslucir sus 210 kilos. Realmente se puede ir rápido con ella.

 

Sus 95 caballos son deliciosos. Llegan poco a poco, sin brusquedades. A medio régimen se nota poderoso y alegre y capaz de impulsarte con decisión a las salidas de las curvas, que puedes enlazando prescindiendo de utilizar el cambio; pero yo no lo haré, porque es otro de los apartados que más me ha gustado, su precisa y rápida caja de cambios. Las recuperaciones son muy buenas y el sonido de su escape es muy agradable… muy británico. Es una moto con la que cualquier trayecto se convierte en un placer, desde el tortuoso recorrido por ese camino asfaltado, por llamarlo de alguna manera, a esa carretera retorcida, en las que las curvas se suceden sin compasión y en la que tú disfrutas como un niño hilvanando tu mejor trayectoria gracias al amplio margen de su tricilíndrico y a la inmediata conexión entre tu mente y la rueda trasera.

 

Personalmente siempre he creído que el motor más adecuado para este tipo de motos era el bicilíndrico longitudinal, por su configuración estrecha y su amplio espectro de revoluciones útiles, pero este tricilíndrico de Triumph ha echado por tierra mi teoría. Me gusta, he de reconocerlo. Es un motor que encaja muy bien con la filosofía de la moto.

 

La parte ciclo no desmerece respecto al motor, está muy bien conseguda y su funcionamiento es equilibrado. La horquilla invertida ofrece un tacto excelente y una descripción exacta de lo que sucede bajo la rueda delantera, y la suspensión trasera, con bieletas progresivas absorbe bastante bien las irregularidades del terreno. Los frenos son lo suficientemente potentes como para parar la moto en pocos metros sin necesidad de que el ABS hiciese su aparición. Quizá no estaría de más unas pinzas de cuatro pistones en la parte delantera, sobre todo para un uso intensivo en esas bajadas vertiginosas que tanto abundan en Canarias.

 

 

Hemos utilizado la Tiger 800 sobre todo tipo de carretera, en incluso fuera de ella, y su comportamiento siempre ha sido satisfactorio, si bien su escenario predilecto son los tramos de curvas… ¡Cómo los que abundan en Canarias, qué casualidad! Donde sale a relucir su agilidad y la sensación de seguridad en las tumbadas: no es una trail que se descomponga cuando queremos ir rápidos de verdad. El motor empuja con decisión y la parte ciclo no se amilana. Sobre asfalto va como sobre raíles y fuera de él, solo permite ciertas alagrías porque si quieres más, tienes la versión XC.

 

El acompañante también es bien acogido en esta trail media porque no tendrá problemas de espacio ni que flexionar mucho las piernas. Sus estriberas están recubiertas de goma y tiene dos generosos asideros laterales para agarrarse.


Subjetivamente mejoraría la posición del caballete lateral para poder accionarlo con el pie de manera más sencilla, atenuaría la rumorosidad del motor y le pondría botones en el manillar para controlar el ordenador de a bordo y un botón para las luces de emergencia.

 

Ya que no puedo tener en mi garaje, en el que por otra parte tampoco me cabrían, todas las motos que me gustaría tener, no estaría de más tener esta trail británica que está a la altura, en incluso por encima, de cualquiera de sus rivales en el mercado actual, sobre todo por la calidad y eficacia de sus componentes y por las prestaciones de su motor.

 

A los que la hayan probado no les vamos a descubrir las bondades de esta moto, y a los que no la conocen, les invitamos a solicitar una prueba en Valsebike Motos para que las puedan descubrir.


En definitiva, la Triumph Tiger 800 es una trail polivalente, en el sentido más amplio de la palabra, aunque con una marcada orientación hacia la carretera. Es ágil, intuitiva y potente, práctica como una navaja suiza y una buena opción para uso turístico y de ocio.

 

Unidad de pruebas cedida por Valsebike Motos, Concesionario Oficial KTM en Las Palmas

 

Precio Triumph Tiger 800 ABS 2013.- 9.395 € (Tarifa junio de 2013)

Hasta final de mes incluye un pack de accesorios: Pantalla touring, baúl trasero y puños calefactables.

  • Tiger 800 8.795€
  • Tiger 800 XC 9.695€
  • Tiger 800 XC ABS 10.295€
     

Equipo de pruebas de Canariasenmoto.com

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