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Prueba Suzuki GSX-S1000, y el músculo se hizo moto

04 de Octubre de 2015

Prueba Suzuki GSX-S1000, y el músculo se hizo moto

Ya teníamos ganas de que una unidad de la nueva Suzuki GSX-S1000 cayera en nuestras manos y pudiéramos ver cómo la marca de Hamamatsu interpreta lo que debe ser una auténtica “muscle bike” que sea capaz de plantar cara a las propuestas, que las hay, muchas y buenas, de la competencia. Y para lograrlo, han echado mano de un motor con una gran experiencia a sus espaldas, el de la GSX-R1000 de 2005, al que se le ha dotado de un chasis inédito y la más moderna tecnología.

 

Nuestra unidad de prueba fue cedida por el distribuidor de la firma japonesa en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, Suzuki Fierro, donde por cierto, la GSX-S1000 está siendo una de las estrellas de la temporada y ya han matriculado varias unidades de esta musculosa naked que incorpora en su interior el ADN de una superdeportiva de leyenda.

 

A primera vista la nueva naked de Suzuki no es para nada extravagante. Se diría que la marca no ha querido arriesgar ni romper moldes con un estereotipo al margen de las modas. Pero sin llegar a la radicalidad que presentan otros modelos, sus musculosas y contundentes formas, delatan el potencial que atesora en su interior, como esos 145 CV que la sitúan, en potencia, por encima de modelos más agresivos. Y es que en Suzuki han querido centrarse en una moto atemporal, en la que las fluidas líneas se mezclan con las generosas formas del depósito y las tapas laterales del motor, y el huidizo colín trasero.

 

La moto está muy bien rematada. Fijes en el punto que fijes tu mirada, te encontrarás con plásticos bien terminados y que encajan a la perfección, los cables bien recogidos, los remates del asiento o de las tapas laterales del faro y depósito, la quilla con el color de la carrocería, que para sí la quisieran otros modelos de la marca, o el silencioso, recortado al más puro estilo deportivo, perfectamente integrado para no desmerecer la angulosa línea que la Suzuki ofrece en sus bajos.

 

 

Aunque el aspecto de su faro indique que es una moto “con carácter”, nada más subirte en ella descubres que la posición de conducción está diseñada para cómoda y acogedora a, prácticamente, cualquier talla de piloto. Una de esas motos en las que nada más subirte sabes que va a ser fácil y agradable de conducir. Una moto en la que además, el ocasional pasajero será suficientemente bien acogido.

 

Mirando al frente, encontramos una gran pantalla digital que ofrece una lectura clara y precisa, que sólo se ve dificultada cuando el cenital sol satura de brillo su cristal. Un cuadro que, escondido tras la angulosa careta del acertado faro delantero -con sistema diurno de LED-, le confiere a esta GSX-S1000 un cierto aspecto de Streetfighter. Los mandos, lo habituales, con una maneta de freno, regulable, y la del embrague, no. Además, en la piña izquierda encontramos un botón mágico, el del control de tracción, que te permite seleccionar entre los tres modos del control de tracción o incluso desconectarlo.

 

Es evidente que en Suzuki han hecho un excelente trabajo en el aspecto ergonómico...

Encontramos un manillar ancho y alto, de esos Renthal que se vendían como churros para sustituir los horrores originales de algunas naked japonesas, y unas estriberas que están situadas en una posición más lógica -más baja y adelantada que en una deportiva-, y todo el conjunto acompañado de un asiento cómodo, partido en dos como síntoma claro del carácter deportivo y con un generoso acolchado que agradecerán tus partes nobles, situado a solo 810 mm del suelo, que convierte la GSX-S1000 en una moto amable, cómoda y con una gran acogida.

 

 

La nueva GSX-S1000 es una moto realmente compacta, y eso es en parte gracias al diseño de sus chasis, de nueva factura, fabricado totalmente en aluminio y con unas dimensiones muy compactas, logrando un peso inferior al del chasis que monta actualmente la GSX-R 1000. El basculante trasero de esta GSX-S 1000 es el mismo que utiliza la GSX-R 1000, también de aluminio. Todo ello orientado a disfrutar al máximo con una parte ciclo que ha de ser compacta y ligera, para conseguir una gran agilidad en la conducción.

 

Enumerando los componentes de esta parte ciclo, tenemos en el tren delantero una horquilla invertida Kayaba totalmente ajustable con barras de 43 mm y 120 mm de recorrido, mientras que detrás encontramos un mono amortiguador con ajuste en rebote y precarga de 63 mm, también de la firma nipona. El equipo de frenos es idéntico al de la GSX-R 1000, unos Brembo monobloque con pistones de 32 mm y discos de 310 mm, con sistema ABS Bosch, que nuestra unidad de prueba no incorporaba. Y para rematar el contundente conjunto,  el equipo de ruedas monta en ambos trenes llantas de 17 pulgadas con neumáticos 120/70ZR17 delante y 190/50ZR17 detrás.

 

 

Respecto al propulsor, la GSX-S 1000 toma como base el motor de la GSX-R 1000 2005-08 puesto al día, con una carrera más larga (73,4 x 59 mm) y varios cambios internos para ofrecer una respuesta más suave que garantiza un buen rendimiento en la zona media-baja del cuentavueltas. Y para adaptar este motor a una moto sin pretensiones deportivas se ha modificado el perfil de los árboles de levas y se han rediseñado los pistones y sus segmentos, que reducen el peso de este conjunto un 3 %. También se ha colocado un nuevo radiador que mejora la refrigeración de un motor que tendrá que soportar más horas de funcionamiento en la vía pública. Para la alimentación se opta por el sistema SDTV, patentado por Suzuki, con toberas de 44 mm, la misma medida que la GSX-R 1000 K7.

 

Suzuki declara para su cuatro cilindros en línea una potencia de 145 CV, aunque las pruebas en banco de potencia siempre han ofrecido mejores resultados que en ningún caso bajan de los 150 CV. Y para controlar toda esa potencia sobre un asfalto, el de la ciudad, que la mayoría de la veces no está en las mejores condiciones, Suzuki a apostado por introducir electrónica y se ha dotado el sistema con un control de tracción de tres niveles y desconectable. Para dosificar la potencia que llega a la rueda trasera, este control de tracción tiene en cuenta los siguientes parámetros; posición del cigüeñal, marcha engranada, velocidad de las ruedas y posición del mando del gas.

 

 

Desde los primeros metros rodando con la GSX-S1000 descubres que no es una moto fulgurante sino más bien progresiva. Su motor no tiene ese carácter agrio tan típico de algunas deportivas. Su motor es suave, aunque contundente y las reacciones son más tranquilas y asumibles para el piloto. La dosificación del gas es muy agradable, salvo un ligerísimo impasse en la primera parte del recorrido del acelerador, y el par desde bajas vueltas suficiente para hacerte disfrutar, cualquiera que sea tu camino. Una vez que te vas animando, descubres que el ADN de la GSX-R1000 no está del todo oculto y te deleita, sobre todo de medio régimen para arriba, con unas explosivas aceleraciones.

 

Como en la mayoría de las Suzuki, una de sus grandes virtudes es su caja de cambios; precisa, suave y perfectamente sincronizada con el tacto del embrague. Aunque el par de su motor te permite ahorrarte muchos cambios entramos como el de la subida por La Esperanza, sin darte cuenta te sorprenderás cambiando, aunque no sea preciso, por el puro placer de disfrutar de la perfecta simbiosis entre embrague y caja, subiendo y bajando de segunda a quinta –o sexta- y viceversa, mientras la sonrisa ilumina tu cara bajo el casco. Una suavidad y eficacia que también se agradece en ciudad, con el tráfico de cada día, incluso la facilidad para insertar el punto muerto -no veas los muertos de cambios de otras motos con los que nos ha tocado lidiar-.

 

La parte ciclo no desmerece en absoluto el resultado del acertado conjunto. El tacto del tren delantero, con esa Kayaba invertida de 43mm, es magnífico. Tanto que si te aplicas, podrás lograr un ritmo que no envidia al de motos más sofisticadas, y lo más curioso, de forma mucho más natural. Un ejemplo, las estriberas, colocadas en una posición bastante lógica y cómoda, no rozan prácticamente nunca en el asfalto.

 

 

Ruedes por el asfalto que ruedes, incluso si alguna vez tienes que coger uno de esos tramos de cemento que tanto abundan por algunos rincones de la isla, y por los que siempre se empeña en llevarnos nuestro guía buscando emplazamientos para las fotos, las suspensiones se muestran tremendamente efectivas; eso sí, no vendría mal ajustarlas al uso que se le quiera dar. El ajuste de serie tiene un claro enfoque bonachón para uso diario por carreteras y calles de asfalto irregular. Pero bueno, esa es una de las ventajas de tener suspensiones multiajustables… Unos cuantos “click” y listo. La frenada es contundente, y a pesar de que nuestra 1000 no contaba con ABS, la eficacia del conjunto firmado por Brembo con pinzas de anclaje radial -el mismo equipo de la GSX-R1000 actual- es patente en cualquier circunstancia y no encontramos en toda la prueba el menor signo de fatiga.

 

Para el final dejamos las sensaciones con el control de tracción. Sólo podemos decir ¡Chapeau! Su funcionamiento nos ha cautivado. Desde el “Modo 1” en el que apenas es perceptible su entrada en funcionamiento y te permite ciertas veleidades de la rueda trasera, hasta el “Modo 3” que te permite salir de la curva enroscando el gas a fondo sin tener que preocuparte demasiado del estado del asfalto o de si hay áridos esparcidos sobre el asfalto. Notarás su entrada en funcionamiento cuando ves cómo parpadea el correspondiente avisador del cuadro… Ni un solo aspaviento del tren trasero, simplemente aprecias menor empuje y mayor seguridad. A pesar de ser sólo la segunda Suzuki que lo incorpora -la primera fue la V-Strom 1000- en la firma japonesa han acertado de lleno siendo uno de los mejores controles de tracción que han pasado por nuestras manos.

 

 

Justo en esa cifra de potencia que te permitirá afrontar cualquier reto que te marques, y con una entrega lo suficientemente civilizada y dócil para el uso diario, se presenta esta musculosa Suzuki GSX-S1000. Una moto que nos ha sorprendido gratamente por las virtudes que atesora dentro de un conjunto armonioso en formas y contundente en prestaciones. Manejable, confortable, segura y con unas terminaciones excelentes. Una moto que está a la altura de rivales con mayor “empaque” y sobre las que además podrá presumir de un mejor control de tracción. En líneas generales, una moto  con una potencia razonable con la que los usuarios se podrán divertir disfrutando de una extraodinaria fluidez dinámica, en carretera o en circuito, además de utilizar para el día a día en ciudad. Como dicen en Suzuki: “Una naked que cambia las reglas del juego”.

 

Unidad de prueba cedida por Suzuki Fierro, Concesionario Oficial Suzuki en Tenerife

 

PVP Suzuki GSX-S1000.- 11.999 euros (No incluye gastos de matriculación)

PVP Suzuki GSX-S1000 ABS.- 12.499 euros (No incluye gastos de matriculación)

 

Equipo de pruebas de Canariasenmoto.com, con la colaboración de Carlos Morales

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