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Prueba Royal Enfield Himalayan, grandes experiencias a precio lowcost

29 de Octubre de 2018

Prueba Royal Enfield Himalayan, grandes experiencias a precio lowcost

Nuestra protagonista de hoy es una moto con auténtico estilo trail, con prestaciones más que dignas y con un precio que deja con la boca abierta. Una montura ideal tanto para tus rutas por carretera como para incursiones por pistas off road. Una gran desconocida que no respeta las modas y que rompe prejuicios de quienes la miran por encima del hombro. Tan sencilla como discreta y que, sin embargo, es realmente eficiente y ofrece un rendimiento que resulta imposible intuir viéndola en parado o revisando sus características técnicas.

 

La Himalayan es la primera incursión del fabricante indio en el mundo de las trail, aunque las máquinas de Royal Enfield lleven casi un siglo transitando por la dificultosa red de carreteras y caminos de la India, donde lo importante no es viajar rápido sino llegar lejos. Desde que el 1901 saliera de la cadena de montaje, originariamente en Inglaterra, la primera Royal Enfield, es el primer modelo que realmente ataca el segmento trail gracias a unas suspensiones largas -con monoamortiguador incluido- y con un motor que esconde los secretos de la eterna fiabilidad.

 

La estética de esta todoterreno a la que no se le atragantan ni las pistas, ni la tierra, ni el asfalto, es un guiño a las primeras “enfield reales” que los soldados británicos utilizaban para transitar por la cordillera del Himalaya tras la segunda guerra mundial. Y el juego de maletas (500 € con herrajes incluidos) con el que la han equipado en Pole Position, concesionario oficial en Las Palmas, que nos prestó la moto para nuestra escapada a La Gomera, enfatizan aún más su espíritu aventurero

 

Precio Royal Enfield Himalayan.- 4.395 € (No incluye los gastos de matriculación: 165 €)

 

 

Equipamiento completísimo para la que podría ser la moto de Lara Croft

Aparte de su innegable atractivo de moto de batalla, el cartel con el precio es lo que más llama la atención cuando la vemos en el concesionario. Su motor no tiene nada que ver con los que, desde hace más de 115 años, tradicionalmente ha fabricado Royal Enfield. Es de nuevo diseño y no comparte ni una sola pieza con los predecesores. También el bastidor es completamente nuevo, diseñado en Gran Bretaña por Harris Performance y con la peculiaridad de ser el primero de la marca en utilizar monoamortiguador central.

 

La rudeza de sus líneas no resulta desagradable, resaltando además lo práctico de sus protecciones y la simplicidad de un sólido conjunto -de acero- pensado para salir fuera del asfalto con más que digna garantía. Nada más hay que fijarse en las resistentes protecciones laterales, en el sólido cubre cárter, en la distancia libre al suelo de su “barriga”, en los prácticos fuelles de la horquilla delantera o en el resistente portabultos trasero, para darse cuenta que esta es una trail hecha a conciencia, para un uso real en situaciones poco habituales.

 

Revisando visualmente los acabados, comprobamos que se ha hecho un buen trabajo, desde soldaduras, pintura, ajuste de tapas y hasta los cables quedan integrados y bien resguardados de la maleza que pudieran encontrar los más atrevidos por pistas y senderos. La instrumentación también está a la altura de lo que se le exige a una moto del siglo XXI. Dispone de tacómetro y velocímetro analógico a la derecha, en una esfera más pequeña, e izquierda respectivamente. En la parte central del cuadro encontramos una pantalla digital que nos ofrece desde el indicador de marcha engranada hasta una “brújula”, pasando por nivel de combustible reloj horario y dos cuentakilómetros parciales.

 

 

Motorización apta para usuarios del carnet A2

Su motor se sale de lo común. Se trata de un monocilíndrico refrigerado por aire y aceite, de baja compresión para no comprometer su longevidad, con distribución SOCH de dos válvulas y una carrera larga. Su potencia es más bien modesta, sólo 24,5 CV, aunque tremendamente voluntariosos y eficientemente aprovechados. Desde muy abajo dispones de unas buenas cifras de par motor (32 Nm) y la máxima potencia llega a las 6.500rpm. La alimentación se confía a una inyección electrónica que prioriza la fiabilidad y garantiza un consumo relativamente bajo (unos 4 litros a los 100 km a ritmo alegre). Como buena aventurera, las revisiones se alargan cada 10.000 km y la relación de sus 5 velocidades, está marcada por una primera muy corta y una quinta overdive para ahorrar combustible a velocidad de crucero.

 

En el apartado ciclo, la trail más espartana del mundo cuenta con un chasis multitubular de acero. Las suspensiones, fabricadas en India, también son de nuevo cuño en la Himalayan; delante una horquilla convencional con eje adelantado, para mantener mejor la trayectoria a pesar de los obstáculos del camino, con 200mm de recorrido y que no dispone de regulación, y detrás, un monoamortiguador central asistido por bieletas, con posibilidad de ajuste en precarga y un recorrido de 180mm. Royal Enfield declara 182 kilos de peso, que incluso parecen menos. Los neumáticos Pirelli MT60 mixtos ofrecen un magnífico tacto tanto dentro como fuera del asfalto y van montados en unas llantas de 21 pulgadas, delante, y 17 detrás. La capacidad de 15 litros de su depósito permite una autonomía cercana a los 450 km.

 

 

La Gomera, un escenario idílico para disfrutarlo con la Himalayan

Cuando vas a emprender un viaje, aunque sea corto, las maletas de la Himalayan son un lujo asiático. Y si a eso unimos la facilidad para incorporarle los bultos del equipo fotográfico y el petate de algún compañero, los prejuicios sobre la capacidad de la Royal Enfield caen por su propio peso y comienzas a creer en la autenticidad de los vídeos de la marca, recorriendo en caravana, las interminables pistas de la cordillera del Himalaya. Ir a la isla colombina no es que suponga una trepidante aventura, al menos para los que ya hemos tenido la suerte de disfrutarla sobre dos ruedas, pero sí ofrece nuevos retos y escenarios diferentes a los de cada semana. Y hacerlo al manillar de esta sencilla todoterreno fabricada en la india pone en evidencia tu escala de valores a la hora de disfrutar del motociclismo. Y es que muchas veces nos quedamos sólo con una parte, olvidándonos de disfrutar de todas las posibilidades de una moto incomparable, agradable y sencilla que nos permite llegar, sin remordimientos, hasta donde las olas salpican las nubes.

 

700 kilómetros en tres días, más 4 trayectos en barco desde Gran Canaria. Un sacrificio relajante para los que amamos las motos. Un recorrido completo por las enigmáticas carreteras del Parque Nacional de Garajonay, con el Roque Agando como imperturbable vigía de nuestra marcha, subiendo y bajando los valles del norte y sur de la isla, e incluso adentrándonos en alguna preciosa pista que desembocaba junto al mar. Carreteras de segunda y tercera entre miradores y fortalezas naturales, entre pueblos en fiestas y santuarios engalanados, y como no, con la gastronomía local como hilo conductor de una ruta con sabor a almogrote y calamares con roquefort.

 

 

Comparar la Himalayan con cualquier otro modelo es un error…

Tomando un café en Valle Gran Rey, frente al mar, repasamos con la mirada los detalles de la Himalayan. Nuestros ojos de motero se paran en la horquilla, que no es invertida, pero sí cuenta con un par de fuelles pensados para que dure y dure. Insustituibles llantas de radios. Posición de conducción es lógica y confortable, con los mandos en su sitio, y con una cúpula que protege más de lo que parece. El monoamortiguador, montado sobre un sistema progresivo de bieletas, es regulable en compresión. Cubriendo el depósito, una sólida estructura tubular, que poco tiene que ver con las acostumbradas arañas estéticas que vemos por ahí, y que más bien transmite la imagen de una muralla frente a las caídas; lo mismo que el resto de las defensas y al par de maletas de aluminio, que convierten a nuestra Himalayan en una moto acorazada.

 

A lomos de la Himalayan el disfrute es lo primordial. No necesitas 160CV para vivir grandes aventuras, ni sofisticados sistemas electrónicos que puedan averiarse en un recóndito paraje de Chipude, lo suyo es disfrutar de la experiencia mezclándote con el paisaje, deleitándote con el entorno y adentrándote sin miedo hasta donde te lleve el sol en el horizonte. La postura es siempre confortable, sin cansancio ni vibraciones molestas, excepto el pequeño traqueteo del faro.

 

El manillar dispone de una configuración que permite a las manos agarrarlo de forma natural. El tronco queda en una vertical cómoda. La posición de las piernas facilita la conducción en una postura que no crea ni la más mínima tensión y que nos invita a viajar, a vagar por la carretera hasta perder la noción del tiempo. Las estriberas son grandes, lo que te permite ir de pié sobre ellas, cuando la situación lo requiere. La cúpula, discreta y resistente, consigue un efecto que no podemos intuir en parado, poniendo a resguardo la parte alta del tronco, la parte más sensible y vulnerable de nuestro frontal.

 

 

No faltan argumentos en la Himalayan para quien sueña con la libertad

El tacto del motor, del que podemos decir que no se amedrenta con nada, es placentero, para ir a ritmo tranquilo aunque siempre está presto a forzar el galope cuando giramos el puño del gas. Dócil y discreto, con un sonido de escape no tan tímido, al que acabas cogiendo cariño -imagino que con una cola de renombre ganaría aún más enteros-, mantiene el pulso de tus deseos ofreciendo permanentemente ese carácter que te permite un continuo y digno empuje hasta el mismo corte del encendido, sacando gran provecho a sus 24 CV de potencia.

 

Sus bondades te animan según van pasando los kilómetros y comienzas a exprimir un motor que destaca, sobre todo, por su elasticidad. La caja de cambios tiene un comportamiento tan fino como el tacto del embrague; nada que reprocharle en este sentido, y el motor de 411cc empuja linealmente hasta el corte del encendido desde la apertura inicial del gas, permitiendo apurarlo gracias a una relación de cambio cortita, ideal para moverse con alegría por carreteras ratoneras o para evadirte de ellas, saliendo airosos de encerronas voluntarias, cuando el cuerpo lo pide.

 

Vibraciones, pocas. Las justas para sentir que está vivo, pero el ajuste del faro hay que revisarlo. El ruido que hace a partir de cierto régimen desentona con el agrado general de la moto. Los trayectos, atrevidos en muchos casos, discurren de forma divertida, gracias a un chasis sin pretensiones deportivas pero que aporta la firmeza necesaria para disfrutar sin estresarse. Las suspensiones se sobreponen con firmeza a los baches, incluso por encima de la velocidad legal. El buen trabajo en el chasis de Harris Performance queda patente en el comportamiento de esta trail campera que se adapta a cualquier superficie con extraordinaria facilidad. El comportamiento de los neumáticos Pirelli, con ese dibujo resaltado, nos ha encantado.

 

 

Himalayan, una trail al estilo de la vieja escuela

La frenada, al menos la del tren delantero, puede ser el mayor hándicap de la Himalayan, aunque igual viene derivado de un deficiente rodaje en los primeros kilómetros o a que nosotros estemos acostumbrados a frenos que permiten apurar la frenada, levantando incluso la rueda trasera, con una sola falange de un dedo. Deberemos acostumbrarnos a utilizar más el freno motor y a apoyarnos en el eficiente disco trasero. De esta forma la frenada resulta progresiva y dosificable, hasta la misma seda de la retención, si así lo deseamos.

 

Y tomándonos el viaje a La Gomera como una pequeña aventura, las pistas de tierra iban creciendo, en grado de dificultad y el firme más o menos regular, daba paso a piedras, grava suelta e incluso peñascos desprendidos de las abruptas laderas del sur gomero. Un entorno en el que la Himalayan se siente como en su casa, con un ralentí que te permite ir de pié sobre las estriberas en una posición erguida de lo más natural, o a medio gas, controlando los meneos de la parte trasera con el peso de tu cuerpo. Incluso en las emboscadas que las pronunciadas bajadas de piedras sueltas te ponían a prueba, el control de una moto ligera, sobria y tremendamente dosificable permite disfrutar por recorridos todoterreno a quienes sólo en momentos ocasionales abandonamos la zona de confort de la urbe.

 

Experiencias, en definitiva, que no todas las “supuestas aventureras” te permiten disfrutar, unas veces por el remordimiento de lo que cuesta “lo que pueda romperse” o por la dificultad añadida de peso excesivo o altura de un asiento que está pensado para otros fines menos prosaicos. Y es que la Himalayan es una auténtica moto acorazada, desde el protector de bajos a los herrajes que rodean todo su contorno. Elementos sencillamente vitales para enfrentarte a las aventuras que tantas y tantas veces aparcamos por miedo o falta de confianza.

 

 

En casa siempre me advirtieron de no tomarme demasiadas confianzas con los desconocidos

Claro, con una moto de procedencia asiática (bueno si lo pienso bien, viene de donde vienen casi todas), siempre se proyecta la sombra del escepticismo, pero con el paso de los kilómetros te adaptas a la filosofía hindú de “menos es más”; menos problemas, más disfrute. Menos remordimientos, más aventuras… Tres días de mutuo acercamientos terminan dando la razón a quienes eligen este tipo de motos para aventurarse por los inhóspitos parajes de la cordillera del Himalaya.

 

Parece mentira lo que esta Royal Enfield te permite hacer, con la confianza de exprimir tus dedeos de aventura sin necesidad de atarte a una financiación que siempre estará en tu pensamiento, encorsetando tus ganas de disfrutar. Seguro que esta Royan Enfield no estará en el selecto grupo de motos preferidas por los amantes de las grandes maxitrail, pero hemos descubierto que hay motos sencillas, sólidas y placenteras de conducir que, con un precio “low cost” y con menos mantenimiento que un mechero, despiertan tus ganas de aventura y te devuelven el auténtico placer del motociclismo.

 

Pole Position dispone de una unidad demo de la Royal Enfield Himalayan para que puedas probarla

 

 

Prueba realizada en La Gomera por el equipo de Canariasenmoto

 

Nuestro agradecimiento a Pole Position por invitarnos a esta excepcional forma de descubrir uno de los más apreciados tesoros de su catálogo de productos.

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