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Prueba Royal Enfield Continental GT 650, sucumbiendo a la tentación

16 de Julio de 2019

Prueba Royal Enfield Continental GT 650, sucumbiendo a la tentación

50 años después de haber abandonado la fabricación de motores bicilíndricos, la fábrica de motos en activo más antigua del mundo recupera esta arquitectura de motor “Twin 650” para sus nuevas La Continental GT 650 e Interceptor INT 650, dos modelos que han causado gran impacto en el panorama motociclista actual  y que ahora tenemos la oportunidad de probar, centrándonos en la Continental GT 650, gracias a la cesión de la unidad de pruebas de Pole Position, concesionario oficial Royal Enfield en la provincia de Las Palmas.

 

Fue en la década de 1970, una época dorada del motociclismo, cuando Royal Enfield contaba en su catálogo con sus bicilíndricas de 500 que se presentaban con nombres tan evocadores como Meteor o Interceptor. Las nuevas “twin” medias del fabricante indio se contagian de aquella filosofía de lo positivo, enfatizando aspectos esenciales como diversión, emoción, libertad y optimismo, como motocicletas rápidas, divertidas, con mucho diseño y a la vez deportivas, y que tuvieron mucho éxito en carreras en el desierto y en pistas de tierra, allá, en la lejana California.

 

Según comentó Siddhartha Lal, CEO de Royal Enfield, en el lanzamiento mundial de las bicilíndricas (Twins) de Royal Enfield, “Hemos tenido un recorrido increíble en Royal Enfield durante estas últimas décadas, creciendo desde una producción de alrededor de 50,000 motocicletas en 2010 hasta más de 820.000 en 2017. Este crecimiento sin precedentes es el resultado de nuestra premisa de hacer motos sencillas, bonitas y muy evocadoras, que son en realidad modernas motocicletas y creando un ecosistema a su alrededor y potenciando la aventura en moto. Estamos encantados con el resultado obtenido con la Interceptor INT 650 y la Continental GT 650. Las Twins significan nuestra primera gama de producto realmente global y van a jugar un papel estratégico para los futuros entusiastas de Royal Enfield en todo el mundo”.

 

El precio de la Continental GT 650 (6.200 euros) incluye gastos de matriculación.

 

 

Nuestra protagonista, la Continental GT, comparte plataforma con la Interceptor 650. Ambas son motocicletas completamente nuevas, diseñadas desde cero, desarrolladas por los equipos de diseño de India y el nuevo Centro Tecnológico en Bruntingthorpe en el Reino Unido. La café racer (Continental GT 650) y la roadster (Interceptor INT 650), combinan un look clásico con una cuidada tecnología y comparten un motor común que inspirará confianza entre los nuevos usuarios y satisfará las expectativas de los motoristas más experimentados.

 

El motor cuenta con un sencillo sistema de refrigeración por aire para simplificar el mantenimiento, un sonido maravilloso proveniente de los escapes del bicilíndrico y unas líneas fieles a su pasado, que hacen de la Continental GT 650 una moto pensada para el mundo real. Su gran par de motor, disponible desde muy abajo, las hace muy manejables en ciudad, y con suficiente potencia para rodar sin ningún esfuerzo en carretera abierta.

 

 

Se trata de un bicilíndrico paralelo de 648cc con cigüeñal calado a 270º, con eje de equilibrado para reducir las vibraciones, doble árbol de levas y ocho válvulas (cuatro por cilindro). El doble cuerpo de inyección está firmado por Bosch, algo que supone una garantía de éxito, de hecho la suavidad de funcionamiento es algo destacable en ambos modelos. El cambio es de seis velocidades (la primera vez que una Royal dispone de seis relaciones de cambio) asistido por un embrague multidisco en aceite con sistema anti-rebote.

 

Royal Enfield anuncia 47 CV para su propulsor “Twin”, justo en el límite para ser conducida con el carnet A2, algo que muchos aficionados agradecerán y que gracias a una dulce entrega de potencia, desde abajo en el rango -con un 80% del pico 52Nm de par entregado a 2500rpm- permite un suave y rápido progreso sin necesidad de continuos cambios de marcha. Uno de los puntos fuertes de esta moto, que viene a ratificar lo que muchas otras marcas llevan haciendo en los últimos años; dotar a sus propulsores de par motor desde muy abajo aunque sea a base de reducir la potencia.

 

 

El chasis, “extremadamente ágil”, según anuncia la marca, ha sido desarrollado en el Centro Tecnológico de Royal Enfield en el Reino Unido en conjunto con el afamado constructor de bastidores deportivos Harris Performance. Estructuralmente se basa en una doble cuna de acero y un basculante del mismo material. La distancia entre ejes es de 1.400 mm mientras que la altura del asiento es de 793 mm, lo que asegura por un lado una manejabilidad más que ágil, y por otro un buen apoyo en conductores de media talla.

 

Las suspensiones están firmadas por la propia marca Royal Enfield, al igual que ocurría en la Himalayan, con tan buen resultado, por cierto. Delante tenemos una horquilla telescópica convencional con barras de 41 mm y con 110 mm de recorrido y en el tren trasero un doble amortiguador de gas con botella separada de color oro del tipo “piggy-back”, con un recorrido de 88 mm. La horquilla no tiene posible regulación, mientras que los amortiguadores son ajustables en precarga en cinco puntos.

 

De la frenada se encarga un disco delantero de 320 mm y uno trasero de 240 mm, con pinzas de dos y un pistón respectivamente, firmadas por Bybre, segunda marca del catálogo Brembo. El obligatorio ABS de doble canal cuenta con la garantía de estar firmado por Bosch. Y para finalizar con la parte ciclo, hay que destacar las preciosas llantas de radios de 18 pulgadas. Montan unos neumáticos Pirelli Phantom Sportcomp -100/90 para el tren delantero y 130/70 para el trasero- que han sido especialmente diseñados para la familia Twin 650 de Royal Enfield y que mantienen el compromiso perfecto entre agilidad y adherencia, pese a contar con un dibujo clásico que acompaña a la estética de la moto.

 

 

Un conjunto, en definitiva, que intenta ser fiel reflejo del estilo clásico, adaptado a nuestros días, pero con tecnología del siglo XXI. Y es que si hay algo que no se le puede criticar a Royal Enfield es su acertada política de crear motocicletas inspiradas en el pasado pero fabricadas para hoy en día y diseñadas para seguir siendo atractivas en el futuro, en un respeto de la marca por la longevidad, cumpliendo la definición de ‘motocicleta sostenible’ en un mundo en el que las tendencias a corto plazo, el consumo rápido y productos de usar y tirar que pierden su valor emocional cada vez más deprisa.

 

Otro aspecto destacable es que cada día son más los motociclistas que ven sus máquinas como extensiones de ellos mismos; motos que pueden personalizar a su gusto y conducirlas con orgullo. Su ergonomía le permite mantenerse cómoda ya sea como una atractiva moto urbana, en autopista o simplemente en una escapada de fin de semana. La Continental GT 650 está ideada con fin; ofrecer experiencias de conducción. Un modelo que tiene en su objetivo a los amantes de las sensaciones deportivas, con su asiento monoplaza opcional, depósito esculpido, reposapiés retrasados y semi-manillares deportivos. Perfecta para disfrutar de “un poco de caña” o tumbar en curvas, algo que conocen de primera mano los devotos de las café racer, que sucumbirán a la tentación de la Continental GT.

 

 

Será casualidad, pero cuando las vi por primera vez en Milán, con la que me hice fotos fue con la Continental GT y es que su aspecto de café racer resulta más evocador y, para mi gusto, más acorde con la tradición de la marca india de origen británico. Que pese casi 200 kilos y que su motor no llegue a los 50CV no es impedimento para que subidos a ella intentemos emular a los héroes de leyenda de la década de los setenta. No hay más que ponerse a los semimanillares de la Continental GT y subir los pies a las estriberas retrasadas para sentirte uno de aquellos intrépidos cazadores de récords con monos de cuero negro, cascos del mismo material y gafas al estilo de las que puedes ver en las fotos de este reportaje.

 

A pesar de su filosofía, la Continental GT de Pole Position no es una moto incómoda. Cargas el cuerpo sobre el tren delantero, aunque no demasiado porque el asiento es bajo, y los pies quedan retrasados, sin desmerecer una posición de conducción más natural y relajada de lo que esperas en una café racer.

 

Al motor hay que dejarlo rodar, sin necesidad de estirar cada cambio hasta el corte del encendido. Es un motor con mucho par y al que le gusta que le dejes dar lo mejor de sí mismo en tramos de curvas, sin necesidad de estar jugando constantemente con el cambio. Si encuentras “su ritmo”, el feeling en el baile está garantizado, como con aquella pareja con la que te sabías contonear en la pista de baile. Olvídate de cifras de potencia o de características de los componentes, tienes que concentrarte en buscar su esencia… Si lo haces, sucumbirás a la tentación de un motor que ofrece más de lo que anuncia.

 

 

La suspensión delantera ofrece información fidedigna de lo que hay bajo la rueda, porque a pesar de tener un tarado que prima el confort, con el cuerpo echado hacia adelante, la sensibilidad se manifiesta en mayor proporción. Una cualidad que te ayuda en las trazadas, muy precisas, por cierto, y a la hora de obtener confianza en una moto que cuanto más la usas, más te seduce. La frenada, otro de los puntos que críticas a primera vista por el único disco delantero, desmiente tu percepción inicial; la Continental GT frena bien y no aparecen desfallecimientos ni excesos de temperatura en los frenos, manteniendo buen tacto en la maneta y el pedal todo el tiempo.

 

Conducir con el tren delantero es algo habitual en las “café racer”, una categoría de motos en la que la Continental GT encaja perfectamente. El doble amortiguador trasero cumple con su cometido si desentonar con el resto del apartado ciclista de una moto que ha sabido conjugar tradición con usabilidad al alcance de todos. Una moto que perdona que te equivoques de cambio en una curva o que abras gas antes de lo recomendable. Es muy fácil de conducir y, si la dejas “pistonear” entre curva y curva, una sonrisa se dibujará en tu rostro.

 

 

Sin necesidad de tener que hacer un gran desembolso, Pole Position pone a tu alcance una de las motos con mayor personalidad del actual mercado de la moto. Es, desde luego, una moto muy agradable, no sólo de funcionamiento, también lo es por la banda sonora permanente que emana del doble escape tipo megáfono y que te envuelve en marcha. En ciudad se maneja con facilidad y dulzura y cuando sales de ella, los sueños se hacen realidad.

 

Y es que en una sociedad basada en la frugalidad de los productos de consumo, apostar por una moto no sólo de presente, sino de futuro, es una decisión acertada. No por tener más asistentes tecnológicos -más electrónica que puede dar problemas- vas a disfrutar más del placer de conducir. En Royal Enfield lo saben y han conseguido llegar al corazón de los devotos de las motos con alma… ¿Puede haber mayor tentación?

 

Unidad de prueba disponible en Pole Position, concesionario oficial Royal Enfield

 

Casco y gafas del piloto pertenecientes a la colección Royal Enfield

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

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