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Prueba MV Agusta 800 Turismo Veloce, `carpe diem; tempus fugit´

11 de Octubre de 2015

Prueba MV Agusta 800 Turismo Veloce, `carpe diem; tempus fugit´

Cuando te sientes joven, lo más normal es que no pienses en motos tipo trail. Al fin y al cabo, suelen ser motos cómodas y viajeras, incluso para viajar a dúo, a la par que “imaginamos” pesadas, bonachonas y faltas de ese excitante brío que los más “marchosos” demandan, buscando sensaciones adrenalíticas, e incluso orgásmicas… Pero el asunto cambia cuando hablamos de la nueva MV Agusta 800 Turismo Veloce, la primera experiencia de la marca transalpina en el segmento de las trail medias, que llega cargada con todo lo necesario para que la conciliación entre confort de marcha y prestaciones deportivas, sea posible, incluso para los más exigentes… “Aprovecha el momento; el tiempo vuela”.

 

Desde que principios del pasado verano, Gubra, el distribuidor autorizado de MV Agusta para la provincia de Las Palmas, presentara esta nueva trail asfáltica en el Muelle Deportivo de la capital grancanaria, no hemos parado de elucubrar sobre cómo una marca que nunca se marcó compromisos como la habitabilidad, la comodidad o el consumo, iba a sacar adelante un modelo al que, precisamente, se le va a exigir unas cualidades tan inusuales en las anteriores creaciones de la histórica firma italiana… Pero la marca de Varese lo ha conseguido poniendo en el mercado una moto de “sólo” 800cc capaz de plantar cara a rivales de mayor cilindrada en apartados fundamentales como efectividad, deportividad, autonomía o confort de marcha. ¡Que se aten los machos!

 

 

¿Cómo conseguir adaptar a las necesidades de una trail media un tricilíndrico que en otros modelos de la marca ofrece hasta 140CV? Con electrónica y un gran trabajo en la distribución, claro está. Esta era la principal premisa del proyecto “Turismo Veloce”, conseguir una moto práctica, de corte turístico, pero sin olvidar el ADN deportivo que siempre ha caracterizado a las motos “del conde”. Para ello ha sido necesario un gran trabajo de diseño, y una, aún más dura, mentalización y resignación sobre ciertos cánones de la marca, para conseguir una moto que ofrezca todo lo que un gran viajero necesita sin renunciar al glamour de la marca.

 

La Turismo Veloce, para ser una trail, es una moto relativamente pequeña, con formas muy estudiadas para no cargar el volumen. La carrocería, comenzando por el faro delantero, que incorpora el un sistema de iluminación de día (DRL) que funciona con una línea de LED y que nos recuerda a las “pata negra” de la marca, se integra perfectamente con un depósito -de 22 litros de capacidad- que ofrece, justo donde termina el carenado delantero, dos grandes hendiduras laterales para conseguir que el piloto se integre perfectamente en la moto.

 

El chasis multitubular, pintado en un rojo muy cañero, rompe la línea que la parte superior del carenado busca con la quilla. La salida del espectacular triple escape lateral, cobra aún más protagonismo gracias a un basculante monobrazo -que acoge un porta matrículas minimalista- deja al aire la deportiva llanta trasera de doce palos. El colín afilado integra un estilizado piloto trasero, también LED, formando un conjunto realmente logrado en el que volúmenes, espacios y sombras confunden la realidad con la fantasía. Mención especial requiere el subchasis de aluminio, reducido a la mínima expresión para conseguir que llevar las maletas puestas no signifique dejar de ir “sobre dos ruedas”.

 

 

Para motorizar la Turismo Veloce se buscó un propulsor ligero que cumpliera dos requisitos imprescindibles, dijeron en la fábrica, por un lado que cumpliera la “normativa EuroIV”, para lo que se tuvieron que modificar la distribución y los pistones, respecto al tricilíndrico original, y que en su carácter primara la versatilidad y la practicidad frente a la deportividad; lo que obligó a hacer ciertos retoques en inyección y en otros apartados internos del motor para lograr una mejor respuesta a bajo régimen gracias a una combustión más estable y eficiente a bajas vueltas.

 

Así ahora, el tricilíndrico de doce válvulas está limitado hasta los 110 CV frente a los 125 CV de la Rivale o los 115 CV de la Stradable. Pero es un propulsor en el que a 5.000 rpm ya dispones de 80 Nm de par, con un máximo de 83 Nm a 8.000 rpm y en el que el 90% del par se consigue a solo 3.000 rpm, cuando la potencia máxima se alcanza a 10.000 rpm. Lo que anuncia un comportamiento muy flexible con buen empuje en toda la gama de revoluciones. Además se ha implementado una nueva relación de cambio, enfocada a un uso turístico, y gracias a los ajustes, los intervalos de mantenimiento se han distanciado desde los 6.000 km a los 15.000 km.

 

A través del nuevo sistema de gestión electrónica MVICS 2.0 se pueden seleccionar cuatro modos de funcionamiento del motor que nos frecen  110 CV en el modo de motor Sport y que se reducen a 80 CV en el modo Rain y a 90 CV en el modo Touring, además de uno “a gusto del consumidor” que puedes adoptarlo a tus preferencias, pero siempre con 110 CV como máximo. Como complemento ideal para el buen trabajo hecho en el motor, tenemos la posibilidad de subir y bajar marchas sin necesidad de tocar el embrague, gracias a un cambio semi-automático que, como veremos más adelante, funciona realmente bien.

 

 

Tampoco se queda coja la Turismo Veloce en cuanto a la parte ciclista. De hecho, su equilibrado funcionamiento es uno de los principales responsables del buen tacto y funcionamiento general de una moto que cuenta con unas medidas bastante contenida -y ligera, sólo 191 kilos-, para tratarse de una moto con aspiraciones turísticas, tal y como reza su apellido “Turismo”.

 

El modelo estándar, el que probamos nosotros, monta horquilla Marzocchi y amortiguador Sachs que se encargan de contralar las oscilaciones de los Pirelli Scorpion Trail en medidas; 120/70-17 delante y 190/55-17 detrás. Una medida, a priori, exagerada pero que la marca justifica en una mejor absorción del peso en situaciones de carga elevada, con pasajero y maletas. La versión Lusso, incorpora, además de maletas y otros extras, suspensiones electrónicas semi-activas Sachs.

 

La frenada de esta MV Agusta está garantizada mediante su juego de doble disco frontal de 320 mm con pinzas radiales de cuatro pistones y trasero de 220 mm, todo ello con una unidad ABS Bosch 9 Plus -regulable en varias posiciones de ajuste- en conjunto con el sistema anti-levantamiento del tren trasero RLM (Rear wheel Lift Mitigator) y con un control de tracción, también regulable.

 

 

Subidos sobre la Turismo Veloce, en un asiento con buen mullido, razonablemente amplio y que está a 850 mm de altura, la vista hacia adelante es prometedora. Ante nosotros encontramos, un manillar, ancho -sin excesos- y a la distancia adecuada para que la posición de conducción sea confortable, y un cuadro de instrumentos con pantalla TFT que ofrece información muy completa de todos los parámetros de la moto. Los retrovisores, otro signo inequívoco del cambio de mentalidad en la marca, son amplios y prácticos, y disponemos de un par de pequeños compartimientos en el interior del semicarenado… ¡Menos mal, porque bajo el asiento no cabe ni la cartera!

 

Además la Turismo Veloce te obsequia con gran cantidad de accesorios electrónicos como Blueetooth para conectar hasta nueve dispositivos, cuatro mapas de entrega de potencia del motor, ocho opciones de control de tracción mediante su acelerador electrónico RBW, ópticas totalmente LED, tomas de 12v y de 5v USB. ¡Vemos, que no falta de nada!

 

Otros detalles nada desdeñable para una moto con vocación turística son; el acertado control de crucero, un componente de serie y de muy fácil accionamiento, y la pantalla derivabrisas, que es regulable en altura con una sola mano, en un rango de 60 mm, gracias a uno de los sistemas más intuitivos que hemos probado en una moto. Una genialidad “made in MV Agusta”.

 

 

La primera sensación a los mandos de la Tirismo Veloce es la de confort. Es una moto que te acoge perfectamente y quedas integrado en ella, a no ser que seas jugador de baloncesto. La posición es muy natural y los mandos se accionan, todos, de forma fácil y efectiva. Un ejemplo, es la selección del “mapa de moto”, sencillo a más no poder. Tan simple como pulsar el botón de arranque y el cambio queda reflejado en la instrumentación TFT. Se pulsa otra vez y alcanzas el modo siguiente.  La pantalla no es muy grande pero protege aceptablemente. Las estriberas están justo donde caen tus pies, ni retrasadas ni adelantadas. Algo que agradecerás según vayan pasando los kilómetros y que tampoco entorpecen las largas tumbadas en esas curvas preferidas y con buena visibilidad.

 

El tricilíndrico te permite abrir desde 2.000 rpm sin que la trasmisión se queje. Y si no buscas la zona alta del cuentavueltas, el sonido del nuevo escape, con tres silenciosos de sección cuadrada, es discreto. Nada parecido a lo que ocurre si subes por encima de 4.000rpm. La curva de par te permite zigzaguear en la ciudad sin tener que utilizar el cambio, aunque la relación es más larga que en otros modelos de la marca. Fuera de la ciudad descubre todas las cualidades, que son muchas, de la Turismo Veloce. La zona “magra” del motor es muy amplia, de 4.000 a 9.000 rpm, y si a esto le unes el mejor cambio semiautomático que, hasta el momento, hemos probado en una moto, las sensaciones dinámicas son indescriptibles.

 

Puedes apurar la frenada, con la confianza que otorgan todas las ayudas electrónicas, y salir disparado subiendo de marchas sin tocar en embrague, en una sinfonía de sonidos, sensaciones y placeres inconfesables. Pero esto no era nuevo, otras motos lo hacen gracias a los “Quick-Sift”, pero lo que es realmente novedoso es bajar marchas, a saco, sin tocar el embrague, algo que ya habíamos probado en la nueva roadster 1200 alemana, pero que en la Turismo Veloce está a otro nivel. La respuesta del gas es siempre decidida y suave y la contundente cifra de par a cualquier régimen te permite saltar de curva a curva, sin importar la marcha que lleves engranada.

 

 

Las suspensiones funcionan realmente bien y se adaptan a la mayoría de las situaciones que encontramos en el camino. Los menos de 200 kilos permiten una conducción que poco tiene que ver con una trail al uso, incluso con unas maletas que, gracias al diseño del subchasis quedan realmente integradas. El embrague, si lo usas, tiene un tacto preciso y suave, muy adecuado para una moto de uso intensivo. La suavidad de su motor le vendrá muy bien a todo aquel, o aquella, que busque en la MV Agusta Turismo Veloce, su primera trail.

 

Tras dos días de recorrido, en los que hicimos cerca de 350 kilómetros por las carreteras de Canarias, la empatía con la Turismo Veloce fue en aumento y el cansancio nunca fue un argumento sólido para no seguir de ruta. A ritmo más bien alto el consumo no llegó en ningún momento a superar los 6 litros, de hecho lo hicimos todo con el mismo depósito.

 

 

MV Agusta ha conseguido una moto realmente versátil, dotada de un motor tricilíndrico con potencia suficiente para afrontar cualquier reto, fácil de usar, atractiva y con un equipamiento adecuado a su uso turístico. Además se le ha dotado de un acogedor carenado, todas las ayudas electrónicas habidas y por haber, una pantalla ajustable en altura y una postura de conducción en la que prima el con fort y la practicidad. Y por si todo esto fuera poco, la relación peso/potencia es de las mejores del segmento y se presenta envuelta en un diseño cien por cien “Made in MV Agusta”. ¿A qué vas a esperar? ¿A que se te pase el momento?  “Carpe diem; tempus fugit”

 

Quizá no sea barata, todo es discutible, pero ¿le vas a poner precio a las sensaciones? Es una MV Agusta, una moto cuyo nombre que va siempre acompañado de una larga trayectoria de éxitos deportivos y cuya exclusividad es lo que hace a muchos amantes de las dos ruedas decidirse por la firma de Varese.

 

Unidad de prueba cedida por MV Agusta Canarias – Gubra

 

PVP MV Agusta Turismo Veloce.-16.995 € (Matriculada, excepto Impuesto Municipal de Circulación)

PVP MV Agusta Turismo Veloce Lusso.- 18.595€ (Matriculada, excepto Impuesto Municipal de Circulación)

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

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