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Prueba la Honda DN-01, todos tenemos derecho a un capricho

23 de Agosto de 2015

Prueba la Honda DN-01, todos tenemos derecho a un capricho

A lo largo de este verano hemos estado publicando pruebas de los nuevos modelos del mercado; desde ciudadanas cientoveinticinco hasta polivalentes naked de la última hornada, pasando deportivas, custom y trail. Pero los calores del tórrido verano consiguen evaporar nuestros recuerdos hasta dejarnos llevar como en un sueño por uno de los caprichos que nos hemos dado esta temporada; disfrutar de una de las moto que en 2008, cuando salió al mercado, rompió moldes, no solo por su estética vanguardista, sino también por una filosofía que no respondía a ningún estereotipo conocido: la Honda DN-01.

 

Y digo capricho, porque esta prueba fue fruto del anhelo por conocer de primera mano las sensaciones de disfrutar de las cualidades dinámicas del 'Dream New 01' de Honda. Una moto verdaderamente llamativa, en el apartado estético, que desde que apareció en el mercado hace siete años, allá por donde pasa supone un reclamo para todos los que la ven, maravillados por el atrevimiento de sus formas y lo sobrecogedor de su aspecto.

 

La apuesta de Honda fue arriesgada, no en vano el coste –alrededor de 11.500€- de este prototipo futurista, muy alto para un mercado que tendía claramente a la recesión, aunque realmente ajustado si tenemos en cuenta los costes de producción del modelo, supuso un fracaso en las ventas en el mercado canario de ese sueño que se convirtió en una moto real, bautizándose: 'Dream New 01' (DN-01).

 

El fabricante japonés dio rienda suelta a sus diseñadores más jóvenes para hacer realidad sus sueños más calenturientos. Y crearon una moto única, fuera de serie; un ejercicio de diseño sin precedentes para gente sin complejos y mentes inquietas, que se sintieran atraídos por su originalidad. Y crearon la DN-01, una moto automática, con la comodidad de un scooter GT, con la apariencia de una custom futurista y el comportamiento en carretera de una moto de turismo.

 

 

Te puede gustar o no, pero su estética estilo comic japonés consigue llamar la atención desde cualquier ángulo, destacando el frontal en forma de morro de tiburón. Una moto incomparable, que estéticamente no se parece absolutamente a nada. Alrededor del bicilíndrico de 780cc que empleaban tanto las Transalp como las Deauville, Honda creó con arquitectura de chasis tubular, muy bajo y largo, y una nueva transmisión revolucionaria automática, la Honda DN-01, una de esas motos que hace volver la cabeza. 

 

Una línea muy futurista, que recuerda a una custom de estilo 'long&low'. Sorprende con una cúpula minimalista estirada, casi horizontal, que encierra un originalísimo cuadro de instrumentos digital que lo otorga una personalidad única y que choca visualmente con las plataformas reposapiés de estilo custom. No hay palanca de cambios ni maneta de embrague, pero sí mantiene el pedal de freno trasero en el lado derecho. El asiento, bajo, ancho, cómodo y largo, con dos alturas, y el manillar con brazos alargados hacia detrás, dan una posición de conducción muy 'custom', relajada, cómoda y fácil para llegar cualquiera con ambos pies al suelo, ya que con 690 mm de altura de asiento, es una moto baja, muy baja.

 

 

La mires por donde la mires, la DN-01 es espectacular, con un frontal agresivo en forma de tiburón y una trasera perfilada que integra perfectamente el asiento del acompañante. Es obvio que sus creadores antepusieron el diseño a todo lo demás, pero a pesar de ello, la DN-01 cuenta con avanzadas soluciones técnicas como el cambio secuencial-automático que “pasa” de la maneta del embrague y ofrece un funcionamiento muy eficaz, sencillo y cómodo, así como un rígido chasis y unas suspensiones -horquilla convencional y basculante con monoamortiguador- que se comportan como las de una moto convencional, con buen aplomo y estabilidad y un feeling similar al de una moto turística. La transmisión secundaria es por cardan, con lo que evitamos el mantenimiento de la cadena y cuenta con ABS, sistema de frenada combinada CBS y efectivas pinzas delanteras de 3 pistones.

 

La DN-01 equipaba un cambio automático al Honda ha denominó HFT (Human  Friendly Transmision), el predecesor de DCT “Dual Clutch Transmission” actual que equipan motos con la Integra 750 o la Crosstourer1200. Permite seleccionar dos modos automáticos (turismo y deportivo) y uno secuencial-manual. Carece de embrague y de palanca de cambio. Cuando se arranca el motor, la moto se queda en punto muerto y a través de un pulsador ubicado en la piña derecha seleccionas el modo. Si optas por el secuencial-manual se cambia de marchas a través de unos pulsadores situados en la piña izquierda y en el cuadro se muestra la marcha engranada. En el automático deportivo (indicado con una S en el cuadro) acelera de forma más contundente y el motor retiene mejor.

 

 

Su conducción es toda una experiencia, pues al igual que en su apartado estético, goza de una innovadora mezcla de géneros que resulta muy, muy seductora para los que gustan de disfrutar la vida con calma. La posición de conducción es una de sus mayores peculiaridades, recuerda muchísimo a la de una custom, ya que su confortable asiento nos sitúa muy cerca del suelo (sólo 690 mm); dispondremos de unas estriberas tipo plataformas bien adelantadas y un manillar bastante ancho, muy al estilo de otros exclusivos y originales modelos de la marca. Cuenta, además, con un freno de mano situado en la parte derecha del depósito.

 

A priori, al parecerse tanto a una custom y al ser tan voluminosa, da la impresión de ser una moto con un comportamiento lento y pesado, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, este es precisamente uno de los puntos que más sorprenden de la DN-01 en marcha, las suspensiones son cómodas pero consistentes, la sujetan a la perfección y su buena progresividad le confiere unas reacciones muy nobles y controlables. Al mismo tiempo, su bajísimo centro de gravedad y una generosa distancia entre ejes la convierten en una moto ultra estable; además, la dirección, que no cuenta con un lanzamiento tan exagerado como en las “custom”, a la hora de girar no tiene la tendencia de cerrarse como le sucede a éstas. Esto, junto con el perfecto control que aporta su ancho manillar, la convierten en una moto mucho más maniobrable de lo que parece, y, sobre todo, muchísimo más fácil de conducir.

 

 

Aunque quizá Honda no supo trasmitirlo adecuadamente, uno de los mayores encantos de la DN-01 es su perfecta adaptabilidad a cualquier nivel de conducción. Gracias al conocido sistema de cambio HFT (con tres modalidades, una secuancial mediante los botones del puño izquierdo y otras dos de cambio automático), a su dócil y agradable bicilíndrico 680 cc y a unos controlables 61 CV de potencia (utilizado por los exitosos modelos Transalp y Deauville), se conduce prác­ticamente como un scooter. Tenemos a nuestro servicio un conjunto de propulsión muy agradable de funcionamiento, con una entrega de potencia suave, lineal y muy predecible, que desarrolla unas prestaciones muy lógicas. También es importante destacar otros elementos mecánicos como la transmisión por cardán o el potente sistema de frenos, equipado con el sistema ABS/DUAL.

 

No es una moto que dinámicamente suponga un desafío para nadie, pero el comportamiento en carreteras es bastante bueno, permitiendo alcanzar velocidades muy superiores  al aguante de tu cuello, se mueve con soltura por la ciudad, y demostró que se trata de una moto para disfrutarla y pasearla. Su sistema de acomio automático se parece más al de una moto que al de una scooter, pero no esperéis una aceleración fulgurante, tampoco es ése su cometido. La postura de conducción es una mezcla entre la custom poco radical, aunque con la comodidad de un maxiscooter, con un manillar ancho y un asiento amplio. Tiene una buena estabilidad en curvas, aunque se ve comprometida por la proximidad al suelo de las plataformas para los pies, que no permiten tumbar demasiado.

 

Conociendo la evolución que ha tenido este sistema de cambio automático, echamos en falta una de las mayores virtudes del actual DCT, que es poder bajar marchas a voluntad mediante el pulsador de puño izquierdo, independientemente de la modalidad de cambio que hayas elegido. Pero estamos ante un modelo que salió al mercado en 2008 cuando el “DCT” era sólo un “HFT”.

 

 

Resumiendo, la DN-01 nos invita a tomarnos nuestros desplazamientos con calma, relajadamente, disfrutando de todo lo que se encuentra a nuestro alrededor y captando todas las miradas. Porque, no nos vamos a engañar, aquel que se tenga una DN-01, además de poder sentirse afortunado, no quiere parar desapercibido. Quien tiene una de estas Honda tiene un tesoro; una moto icónica, con presencia, una exclusividad al alcance de muy pocos. Y es que no será fácil conseguir una DN-01 dadas las pocas unidades que llegaron al mercado de Canarias.

 

Unidad de prueba cedida por nuestro amigo, y bloguero, Manuel García

 

Casco modular utilizado en la prueba Shark Evoline 3 Arona

 

NOTA.- La unidad de prueba sólamente tiene una modificación sobre la versión original; los fuelles que protegen las delicadas barras de la horquilla delantera, y que en su día fueron instalados en el MotoServicio Oscar Bolaños.

 

Prueba realizada por el equipo de  Canariasenmoto.com

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