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Prueba KTM Duke 125; naked con estilo propio

27 de Diciembre de 2012

Prueba KTM Duke 125; naked con estilo propio

Que la cilindrada de 125cc es la que más está tirando del mercado de la moto en la actualidad nadie lo duda, pero el segmento ofrece un sorprendente abanico de posibilidades dentro de esta cilindrada y la Duke 125 descata del resto como uno de los modelos más atractivos, atrevidos y dinámicos del mercado. ¡Ah!, y con un precio realmente competitivo; sólo 3.789 €

 

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En KTM no han escatimado en los componentes del primer escalón de acceso a la gama de asfalto de la marca austriaca. La factura de la moto es impresionante.  La parte ciclo está repleta de componentes de aluminio como el manillar, estriberas, soporte de reposapiés traseros y palancas… Todo siguiendo el patrón visto en sus hermanas mayores.

 

Estéticamente la Duke 125 es flipante... ¡quién tuviera 30 años menos!. Sólo basta mirar el precioso basculante, la arquitectura del chasis multitubular, las elegantes llantas o las impresionantes pinzas de freno radiales. Todo en ella rezuma calidad y un esmerado diseño.

 

Desde lejos, la Duke parece una moto grande, pero la diferencia es que cuando la ves de cerca, o incluso cuando está sentado sobre ella, lo sigue pareciendo. La posición de conducción es excelente y recuerda en todo a sus hermanas mayores. El manillar es ancho y con una posición relajada para los brazos. El cuerpo va adelantado, más parecido a cómo montarías sobre una supermotard que en una trail o naked. Las estriberas están colocadas altas, pero sobre todo retrasadas lo que permite que las piernas quedan muy bien encajadas en el imponente y precioso conjunto depósito aletas.

 

Como ya ha quedado claro, la Duke 125 es una moto grande, bueno y también alta, ideal para las nuevas generaciones en las que es más habitual encontrar conductores que ronden el 1,75. Pero no te preocupes, es difícil no llegar al suelo aunque seas más bajo. Otro asunto es el asiento, duro, aunque no se note por el suave tarado de la suspensión trasera, y con un espacio mínimo para el pasajero, una especie humana que deberá tener cualidades de contorsionista.

 

El cuadro de instrumentos se queda algo escaso. Y no en el apartado de información, no. Lo que se echa de menos es mayor protagonismo del cuentavueltas o por lo menos una lectura más clara e intuitiva. En el contorno del cuadro se encuentran los testigos de intermitencias, de diagnóstico de la inyección, del shift light, del punto muerto, las largas... En el interior de la pantalla, además del velocímetro, cuenta kilómetros y dos parciales, encontrarás los indicadores de nivel de gasolina, temperatura del motor y el reloj horario. En el centro, un ordenador de a bordo te ofrece todo tipo de información. En la Duke hay gran profusión de LEDS para reducir el consumo eléctrico y asegurar que será casi imposible que se fundan. Se emplean en los testigos del tablero, en los cuatro intermitentes y en el piloto posterior/luz de freno. La óptica es Multiconvex y una de las novedades de esta Duke es la presencia de luces de cortesía en los mandos.

 

 

Nos ponemos en marcha de forma muy tranquila, dejando que el pequeño motor coja temperatura. Este pequeño monocilíndrico que cuanta con todos los avances de la tecnología actual es uno de los mejores motores que hemos probado en esta cilindrada, suave a bajas vueltas, sin desfallecimientos en regímenes intermedios y con un buen par desde tan solo 7.000 rpm, aunque es a partir de 8.500 ó 9.000 rpm donde comienza a demostrar su impresionante empuje. Y todo ello sin la menor vibración, muestra de ello es que ni siquiera encontrará contrapesos en los extremos del manillar.

 

KTM ha diseñado un motor ex profeso para esta moto. El cilindro es de carrera ultra corta para trabajar cómodamente a altos regímenes de giro. En la culata hay cuatro válvulas y dos árboles de levas (DOHC) que las dirigen. Está refrigerado por líquido. Es de cárter húmedo y dispone de 6 relaciones. La inyección y el encendido provienen de Bosch. Los 15 CV la potencia máxima, según catálogo, llegan sobre las 9.500 rpm. El valor oficial de par máximo es de 1’22 Kgm. a las 8.000 rpm.

 

La cualidad más destacable de la Duke 125 es su ligereza. La metes por dónde quieres sin el menor esfuerzo, parece un juguete en tus manos y lo único que se echa en falta a la hora de desenvolverte entre el tráfico urbano es un poco más de radio de giro.

 

La parte ciclo nos ofrece unas sensaciones excepcionales. Está compuesta por una horquilla delantera firmada por WP y que asegura buena rigidez gracias a sus barras de 43mm de diámetro. La suspensión trasera es más suave aunque no llega a ser “flotante”. También la firma WP y recorre los mismos 150 mm. El amortiguador es regulable en precarga y va anclado directamente al basculante sin bieletas de progresividad variable. En este apartado será difícil encontrar alguna moto en su categoría con componentes similares.

 

Las llantas son de 17 pulgadas en ambos trenes y montan unos neumáticos generosos; un 110/70R delante y un 150/60R detrás. El freno delantero  de 280 mm mordido por una pinza radial de cuatro pistones es uno de sus mayores baluartes. Hay potencia de sobra, el tacto es muy bueno y en la dosificación tienes la sensibilidad adecuada. Cuenta con una buena bomba y latiguillos inextensibles. El trasero ofrece muy buen tacto, siempre que no tengas problemas al encontrar con el pie la palanca, puesto que queda muy metida hacia dentro.

 

Una cosa queda clara, esta parte ciclo aguantaría claramente mayores cilindradas, como es el caso de la versión 200 ya existente en el mercado o la próxima 390 que está a punto de llegar a las tiendas.

 

 

En nuestra prueba por carreteras de Gran Canaria, la pequeña de la familia Duke ha demostrado varias de sus virtudes; desde desenvolverse con asombrosa soltura en ciudad gracias a su ligereza, hasta ser capaz de rejuvenecerte muchos años cuando tú mismo te descubres apurando frenadas y enlazando marchas evitando dejar caer el régimen de giro del cuentavueltas.

 

La parte chasis, como ya hemos dicho, va sobrada y nunca quedará en evidencia ante la “escasa” potencia de sus 125 cc. Aunque no te lo propongas, casi siempre estarás con el gas enroscado, y aún así, el consumo no pasará de los 3,5 litros/100 km. Además cuentas con un chivato (rojo brillante) en el completo cuadro que te informa del momento más óptimo para realizar el cambio de marchas. Este último detalle viene muy bien porque el escape es tan discreto de sonido que a veces no interpretas de manera adecuada el régimen “de oído”.

 

Está muy claro que la marca austriaca ha apostado fuerte por el segmento de asfalto, al que se llega desde esta 125, y tienen la intención de seguir apostando por él presentando productos novedosos, cargados de aire fresco y desenfadados. Así es la nueva KTM.

 

A la hora de comprarte una cientoveinticinco te planteas dos alternativas; una práctica scooter o una divertida moto. Pero a poco que la uses descubrirás que una moto te servirá para todo lo que haces con la scooter con el añadido de una eficacia dinámica incomparable y un plus de diversión garantizado. ¿O es que es lo mismo ser tú quien gobierna la máquina o que lo haga un aburrido variador que es lo que ofrece una scooter? Y es que digan lo que digan, la compra de una moto es un tema mucho más pasional que racional.

 

Unidad de pruebas cedida por Valsebike Motos, Concesionario Oficial KTM en Las Palmas

 

  • Precio KTM Duke 125.- 3.789 € (Tarifa Diciembre 2012)
     

Texto: Fernando Jiménez

Fotos: Hacomar López

Equipo de pruebas de Canariasenmoto.com

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