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Prueba Indian Scout Sixty, inspirada en el pasado, lista para el futuro

18 de Octubre de 2016

Prueba Indian Scout Sixty, inspirada en el pasado, lista para el futuro

A modo de “banderín de enganche”, Indian Motorcycles ha puesto en el mercado una custom muy dinámica y accesible, que cuenta entre sus virtudes, la de poder ser limitada para los usuarios del permiso de conducción A2. Una moto sencilla y sobria en la que los aderezos inútiles no tienen cabida pero que rezuma una gran personalidad. Una apuesta por el futuro, aunque puede presumir de pasado.

 

Si tenemos en cuenta que el fanatismo por lo innecesario, demasiadas veces nos hace perder la verdadera sensación de libertad, Indian se ha centrado en lo realmente medular para mantener viva la leyenda en una moto que busca atraer a usuarios que saben valorar el “auténtico sabor americano”.

 

Precio Indian Scout Sixty.- 11.590 euros (Incluye 5 años de garantía)

 

Su carta de presentación es muy explícita: Ágil y ligera para que los menos expertos se sientan a gusto. Asiento bajo -643mm- para que cualquier usuario adopte una postura que le otorgue confianza. Motor de 78CV para que ningún reto quede fuera de su alcance. Y chasis de aluminio para que las curvas no desdibujen las capacidades dinámicas de esta custom con alma deportiva.

 

 

Buscando una estética retro, nos encontramos con los característicos guardabarros envolventes de la firma norteamericana, combinado con un pequeño faro delantero de color negro, que reproduce el faro original de la Indian Scout, y con otros elementos oscurecidos que, sin embargo, no ocultan los detalles de tecnología punta y el diseño agresivo de las llantas de aleación de aluminio negras de palos triples. Además, nuestra unidad de pruebas tenía instalado un práctico respaldo, con soporte cromado, para quienes quieren compartir la experiencia de rodar sobre una moto legendaria.

 

El chasis, de aluminio para contener el peso -246 kilos- y poder aplicar unas geometrías más dinámicas, acoge en su interior un motor V-Twin de 997cc, refrigerado por líquido impacta, que no solo por su aspecto exterior agresivo, sino por los componentes internos y su tecnología mecánica de avanzada. Viene equipado con un sofisticado sistema de inyección electrónica que compensa la diferencia de temperatura de los cilindros, y que, según anuncia la marca, le confieren una extraordinaria suavidad a sus 78 CV y un excelente nivel de consumo.

 

 

Aunque es una moto que “sólo” bien con lo imprescindible, la Scout Sixty es muy solvente: Equipada con ABS de serie, trasmisión secundaria por correa dentada, espejos cromados, asiento bajo para piloto y pasajero, piloto trasero de led y un par de escapes paralelos superpuestos cromados que contrastan con el acabado “black” del resto de la moto. Motor y chasis negro mate, excepto los ribetes del bloque motor, amortiguadores traseros con muelles oscurecidos y llantas en negro brillante. En general, los componentes destacan por su calidad.

 

La postura sobre la Scout Sixty es típicamente custom, con un centro de gravedad muy bajo, que diluye los 246 kilos de peso, y unas estriberas adelantadas para los pies. La posición de conducción baja, unida a la distancia entre ejes, que supera en seis centímetros el metro y medio, augura una impresionante estabilidad en recta a alta velocidad. El manillar queda a una altura cómoda y la maneta de freno es regulable. En ciudad, las maniobras en parado son muy sencillas, a pesar de no tener un radio de giro excepcional, gracias a la escasa altura del asiento, que te permite “remar” ayudándote de las piernas.

 

Metemos la llave de contacto, en el lateral izquierdo, entre los cilindros, y pulsamos el botón de arranque para que el motor en “V” a 60º cobre vida sin que se aprecien vibraciones molestas. La instrumentación es básica, una sola esfera cromada con fondo blanco, aunque cargada de detalles prácticos que no te hacer echar en falta nada y que te permiten centrarte en lo que realmente importa, disfrutar sintiendo el viento en el rostro.

 

 

Nos ponemos en marcha y nos encajamos en una moto muy acogedora. Los cambios de marcha se anuncian con el “clong” característico de la marca. Aunque la postura “tranquila” haría sospechar un comportamiento bonachón, a poco que le pidas al bicilíndrico, los tambores de guerra anuncian la batalla y comienzas a estirar las cinco marchas para buscar una conducción más deportiva. El motor empuja muy bien desde abajo y la aceleración consigue que te desmelenes a las primeras de cambio.

 

Pero una vez que has comprobado que esta custom tiene alma de “sport criusser” te centras en sacarle todo el partido al amplio par motor del que hace gala la Scout Sixty. 78CV a 7.300 rpm y un par motor máximo de 88,8 Nm que cunden mucho. Dispone de un gran empuje a bajas y medias vueltas, y la entrega es muy lineal hasta el final de su zona útil que te permite estirar con soltura hasta que superas la velocidad legal establecida. El escape emite el característico sonido a bicilíndrico americano que ta acompaña, con su banda sonora, las rápidas transiciones entre curvas que su contenido chasis de aluminio permite y que los excesivos avisadores de sus estriberas condicionan.

 

 

Sin embargo, uno de los aspectos más sorprendentes de la Scout Sixty es su dinamismo. Está claro que el trabajo hecho con su chasis de aluminio ha sido muy provechoso. Es tremendamente ágil entre curvas, a pesar de contar con unos neumáticos en medidas que no ayudan demasiado; 130/90-16 en la rueda delantera y 150/80-16 en la trasera, lo que incrementa el mérito de una parte ciclo que se completa con una horquilla convencional de 41mm y un par de amortiguadores, tan sencillos como efectivos.

 

La frenada, con ABS  de serie, se confiere a un simple disco delantero de 298 mm con pinza 2 pistones y otro trasero de igual diámetro pero con pinza de 1 pistón, que no reciben de buen grado un uso demasiado intensivo, pero que sí responden con suficiencia un uso normal de la Scout Sixty. Para obtener el mejor resultado en las frenadas, es imprescindible trabajar con el uso combinado del delantero y el trasero, apoyándote en la confianza que le otorga su ABS.

 

 

Con un tacto de embrague exquisito, un empuje de motor notable, unas suspensiones que cumplen con su cometido y una estabilidad que no se resiente nunca, a pesar del roce de las estriberas, la Scout Sixty puede ser considerada una de las custom limitables para el A2 más divertidas del mercado y con la que disfrutarás hasta el último minuto que pases sobre ella.

 

Discreta y sobria, la Scout Sixty será una buena candidata para los que buscan un custom con personalidad y con un funcionamiento exquisito y que es heredera de la tradición de la fábrica de motos que comenzó su andadura en el primer año del siglo XX. ¿Alguna vez pensaste ser protagonista de la historia?

 

Moto de prueba cedida por Vegueta Bikes (Autos Vegueta), concesionario Oficial Indian Motorcycles en Canarias.

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

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