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Prueba Indian Chief Vintage, cabalgando vientos de leyenda

01 de Octubre de 2016

Prueba Indian Chief Vintage, cabalgando vientos de leyenda

Un siglo y casi dos décadas después de que la primera Indian viera la luz en 1901, una preciosa Indian Chief Vintage en color crema cayó en las manos de nuestro equipo de pruebas, cedida por Vegueta Bikes, el distribuidor autorizado en Canarias de la legendaria marca norteamericana recuperada por el Grupo Polaris.

 

Si no lo sabes, te diremos que Indian es la marca de motos más veterana del otro lado del atlántico y la gran rival de la otra marca norteamericana que vio la luz dos años después, en 1903. La marca del “gra jefe indio” fue el mayor fabricante de motocicletas del mundo entre 1910 y 1928. Su avances tecnológicos en el inicio de su producción dejaron boquiabiertos a sus rivales, que jamás habían empleado un monobloque para motor o cambio o que se conformaban con una correa de trasmisión de lonas remachadas en lugar de la cadena que usaba Indian.

 

Pero una inadecuada propuesta para surtir de motos al ejército norteamericano, que requería un suministro de unas 20.000 unidades, marcó el declive de una marca que no acertó en lo comercial, a pesar de tener un producto tecnológicamente más avanzado que su rival. La historia de Indian emerge de nuevo en 2013, cuando Polaris la resucitó para permitir que el gran jefe indio volviera a reinar por las carreteras de todo el mundo.

 

 

La versión Vintage de la Indian Chief parece sacada de la era de los metales, pero de los “metales preciosos”. Es deslumbrante a la vista y embriagadora para el olfato. Jamás había olido en una moto un aroma tan de cuero auténtico. ¡Si hasta viene en una alforja una lata de crema de esas que puedes ver para las sillas de los caballos! Y lo más sorprendente es que no resbala y, según la propia fábrica, es impermeable.

 

La estética es rompedora. Sólo su poderoso motor bicilíndrico cromado merece un monumento, que sufragarán de buen grado los vendedores de “rinci” u otros productos para la limpieza y pulido de metales. El depósito, con banda central de cuero, instrumentación cromada y forma de lágrima, los envolventes guardabarros, el delantero incluye la cabeza iluminada del “jefe indio”, el contundente frontal con un faro grande y redondo, además de los auxiliares; las alforjas de cuero y los flecos le confieren un aspecto inigualable, que rezuma autenticidad. El gran parabrisas, desmontable u otro de los signos de identidad de esta gran turismo americana.

 

El motor, con nombre propio “Thunder Stroke III”, es un descomunal bicilíndrico en V a 49º de 111 inches cúbicas -1.811cc- V a 49º refrigerado por aire que conserva el aspecto del aleteado de las culatas de los años 40, los empujadores paralelos y el filtro de aire en el flanco izquierdo, tiene un comportamiento tan suave, que sorprende. Seguramente sea un símbolo de la desmesura norteamericana, que rememora aquellas épocas en las que el consumo era lo de menos. Pero está alimentado con una inyección Bosch que optimiza hasta la última gota de combustible; de hecho, no llegó en toda la prueba a superar los 6 litros a los 100km. Dispone de “modernidades” como el acelerador electrónico (ride by wire) o la llave de contacto presencial, tan poco habituales en el mundo del cromo y cuero.

 

 

La parte ciclo tiene una clara orientación turística, con un tarado de suspensiones pensadas para tragárselo todo sin el menor aspaviento, pero que sin embargo, no desfallecen bajo ningún requerimiento a pesar de tener que tabajar con los casi 400 kilos de la moto, más los del conductor, y en su caso, pasajero.

 

El bastidor está formado por planchas de aluminio estampadas que acogen, delante un horquilla convencional, si no tenemos en cuenta los cromados que son excepcionales, y detrás, un monoamortiguador central con regulación neumática de precarga. Las preciosas llantas de radios cromados, como manda la tradición “made in usa”, acogen unos generosos neumáticos con banda azulada de 130/90 16” y 180/65 16”, delante y detrás, respectivamente. El conjunto lo rematan un par de escapes totalmente rectilíneos que discurren bajo las alforjas de cuero, a ras de suelo.

 

Al igual que en sus lejanas predecesoras, la Chief Vintage incluye en la parte superior de su depósito la mayor parte de la instrumentación. En el centro, todo el protagonismo es para un enorme velocímetro, con una pequeña pantalla digital -una pequeña concesión a la modernidad-, cuyas funciones, pueden ser manejadas desde los mandos de los puños. También dispones de dos tapones de llenado del depósito, igualmente cromados. Y delante, en el frontal, el gran faro con una enorme cubierta cromada, escoltado por dos coquetos faros de luces auxiliares de largo alcance, que se activan desde la trasera de la consola, y un par de intermitentes, que parecen colgados bajo ellos.

 

 

El funcionamiento de la Indian Chief es exquisito. Suavidad y dinamismo eficaz pueden ir de la mano, como demuestra esta nueva norteamericana con aires de leyenda, que sin embargo cuenta con una parte ciclo moderna y eficaz. Desde que te subes en su acogedor a siento y, tras meter el primer “clock”, el enorme bicilíndrico empieza a empujar de manera ejemplarmente lineal. Un motor, pese a su descomunal cilindrada, bastante equilibrado y con una curva de par tan contundente, que los 74 CV pasan a un segundo plano.

 

La conducción fluye de manera suave, más fácil de lo que hace presagiar una moto que ronda los 400 kilos. Entra bien en las curvas y la pisada es firme, en cualquier situación. La goma delantera de 130mm de anchura, aunque le resta algo de agilidad, conduce por el sitio a este mastodonte del nuevo continente. Vas sentado como un señor, con los pies apoyados en sus grandes plataformas y cabalgando con soltura. Y si es necesario, en cuanto oigas el sonido de la trompeta del “séptimo de caballería”, gas a fondo desde poco más de 1.250rpm para salir impulsado hacia adelante.

 

El sonido del motor es discreto, en consonancia con las escasas vibraciones de un motor que ha llevado un minucioso proceso de puesta a punto que incluye un millón y medio de kilómetros y un cigüeñal forjado capaz de dar cuarenta vueltas al mundo, según indica el fabricante. Oirás más el repiqueteo del escape, cuando se enfría tras parar la moto, que en marcha.

 

 

En nuestra prueba, recorrimos carreteras de todo tipo y a ninguna le hizo ascos la Indian Chief. Las sensaciones son buenas. Una moto dócil. Para ir a tu ritmo, sin estresarte. Disfrutando de un paisaje que, la mayoría de las veces, a través del enorme y envolvente parabrisas, dejará ver a algún ciudadano que te mira con curiosidad, admiración, y hasta cierta envidia. Y no es para menos, estamos hablando de una moto que deslumbra por los cuatro costados y que sólo las grandes inercias de su masa en movimiento, requerirán tu atención a la hora de abordar las curvas imprevistas.

 

La frenada está garantizada gracias a los tres discos de 300mm, dos delante y uno detrás, y  a un sistema ABS que simpre supone un plus de confianza. Si nos empleamos a fondo, sacándole todo el partido al enorme par motor de 16,5 kgm a 3.000 rpm, podemos llevar un ritmo importante, pero eso sí, siempre pendiente de lo que llevamos entre manos. La suspensión delantera no se hunde demasiado, como en otras motos de su categoría, cuando frenamos a fondo, y en amortiguador trasero, se beneficia del sistema de bieletas progresivas que le permiten hacer su trabajo con mayor suficiencia. Y si nos animamos a tumbar, descubriremos que se puede tener plataformas y nos ser tener que ir dejando “metales preciosos” en cada recodo del camino. ¡Muy bien resuelto!

 

Los amantes de las motos norteamericanas están, o estamos, acostumbrados a motores que vibran más, a propósito y gracias a su desacompasado latir. Sin embargo el corazón de esta Indian Chief ofrece una personalidad diferente, ni mejor ni peor, y con una eficiencia contrastada.

 

 

Nuestra “primera vez” con Indian no podía ser más excitante y satisfactoria. Encantos, desde luego, no la faltan; tiene un motor poderoso, unos cromados envidiables, un olor a genuino cuero que dejan tu garaje impregnado en aromas del pasado, 5 años de garantía y un comportamiento dinámico que deja bien a las claras que el “gran jefe indio” vuelve para cabalgar de nuevo por las grandes llanuras y por los revirados valles y montañas.

 

Una moto, con una historia de leyenda, que invita a ser disfrutada, encima de ella o deleitándote con su exultante silueta, mientras el “indio” te vigila desde su “montículo” en el guardabarros delantero. Una leyenda de dos ruedas que conserva el auténtico sabor americano y en la que el apellido “Vintage” está justificado más que nunca, gracias a cuidadísima estética y a unos masivos cromados que resplandecen más que el sol, como lo hacían, antes más que ahora, el Jueves Santo, el Corpus Christi y el día de la Ascensión.

 

El precio de la Indian Chief Vintage  es de 28.150 euros

 

Undidad de prueba cedida por Vegueta Bikes, concesionario oficial de Indian en las Islas Canarias

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto.com

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