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Prueba Honda X-ADV, diversión que enamora

30 de Junio de 2017

Prueba Honda X-ADV, diversión que enamora

Honda lo ha vuelto a hacer. Ha sacado al mercado un vehículo revolucionario que marcará el camino de lo que está por llegar en los próximos años. Una vuelta de tuerca más del fabricante japonés para conseguir atraer al mundo de las dos ruedas a un segmento de usuarios que se sienten fascinados por la diversión, sobre todo si esta se presenta de una manera tan sencilla y cómoda, y envuelta en un diseño que enamora a primera vista.

 

Podríamos empezar diciendo que la Honda X-Adv es posiblemente el vehículo de dos ruedas tecnológicamente más avanzado del mercado, pero eso es tanto como no decir nada; lo importante es que sea funcional y divertido. Y si algo os podemos adelantar de la X-ADV de Honda Canarias, el importador de la marca en las Islas Canarias que nos cedió esta unidad de prueba, es que es una moto camaleónica y buena para todo, y cuando decimos “todo”, es “todo”.

 

Precio Honda X-ADV.- 10.495 euros

 

 

Empezaremos por dar respuesta a la pregunta que les surgirá a muchos usuarios; ¿es una moto o un scooter? Es algo así como una mezcla entre una Integra y una Africa Twin, aunque eso sería simplificar demasiado las cosas. Más adecuado sería decir que se trata de un evolucionario vehículo todo camino de dos ruedas, que incorpora un sofisticado sistema de trasmisión derivado del último empleado en la Africa Twin y cuyo resultado de funcionamiento es exquisito.

 

Lo primero que llama la atención de esta X-ADV es el diseño, italiano para más señas, y sus excelentes acabados. La primera batalla, la de seducir al cliente, la tiene ganada de antemano. Pero no es sólo su agresiva estética lo que impresiona, tras el robusto carenado de silueta estilizada, con parabrisas regulable -sin herramientas- y doble faro delantero “full-led”, encontramos un completísimo cuadro de instrumentos con pantalla TFT y un manillar cónico tipo “trail”, derivado del que emplea la Cross Tourer.

 

Partiendo del bastidor de una Integra, del que sólo se aprovecha la parte delantera, se ha modificado para que dé cabida a un hueco bajo el asiento capaz de acoger un casco integral con visera talla L (lo hemos verificado). La llanta delantera sigue siendo de 17 pulgadas, pero la trasera, por eso de ganar espacio sin perder recorrido para la suspensión, es de 15 pulgadas. Un cambio de diámetro que convierte a la X-Adv en un modelo más ágil que la Integra. El aumento del recorrido de las suspensiones que junto a las ruedas mixtas contribuyen a darle ese atractivo look aventurero.

 

 

Señas de identidad: Versatilidad, adaptación a cualquier medio, comodidad y excelentes acabados.

 

El motor que propulsa esta original moto es el conocido bicilíndrico en paralelo de 745cc, dotado de transmisión con doble embrague, que declara 55 CV a 6.250 rpm y 68 Nm a 4.750 rpm. Aunque con una termodinámica similar al de sus hermanas de familia “NC”, la nueva transmisión con doble embrague nada tiene que ver con la de la Integra; es un desarrollo específico, más eficaz y realmente acertado para este modelo que anuncia 238 kg con el depósito lleno.

 

La parte ciclo destaca por una horquilla invertida Showa de 41 milímetros, regulable en precarga y extensión, con largo recorrido en la que encaja una preciosa llanta de radios anclados al nervio de aluminio, para poder montar neumáticos tubeless, en medida 120/70-17 delante y 160/60-15 detrás. A pesar del escaso espacio, El monoamortiguador trasero se monta sobre bieletas y se puede regular en precarga de muelle. A la hora de frenar no tendremos problemas, utiliza las mismas pinzas que la Africa Twin, montadas de forma radial y con un doble disco de 296 mm delante, y 240mm detrás, con ABS no desconectable aunque “muy bien tarado y poco intrusivo a la hora de apurar frenada”, indican desde la marca.

 

 

La postura de conducción es una de los mejores cualidades de la X-ADV. Sentado sobre su sofá, perdón, asiento, te sientes el rey de la carretera, o de la pista. Desde esa “atalaya” ves perfectamente lo que ocurre delante, y detrás gracias a sus generosos espejos retrovisores anclados al manillar. El pequeño resalte del asiento posterior permite apoyar esa parte de la espalda que pierde su noble nombre y te hace sentirte cómodo, sin notar el paso de los kilómetros. Respaldo lumbar y espacio para mover los pies de sitio, ¿se puede pedir más? La protección aerodinámica queda garantizada por una cúpula que puedes adaptar, de forma sencilla, a tu altura.

 

El hábitat natural de la X-ADV, por mucha apariencia trail que tenga, van a ser las calles de la ciudad y las vías de circunvalación cercanas a la misma. Y es en esas circunstancias donde hemos querido analizarla con mayor detalle. Subirse en ella requiere los mismos movimientos que para hacerlo en una moto; pasando la pierna por encima del asiento. Una maniobra que, a pesar de la altura de 820mm, no supone ningún esfuerzo para los que no superamos el metro setenta. La llave no hay que encajarla en ninguna ranura. Viajará en nuestro bolsillo, para mayor seguridad y como vacuna para despistados. Pulsamos el botón central, se desactiva el bloqueo de la dirección y el contacto se activa, preparado para arrancar…

 

Un ronroneo agradable y sugerente nos anuncia momentos de diversión. El escape de serie está más abierto y es más contundente que en la Integra. Los kilos, 238, pasan a un segundo plano en cuanto quitamos el freno de mano -lateral derecho, tras el escudo- y seleccionamos alguno de los modos de conducción disponibles. El radio de giro es muy bueno para moverla con soltura en las callejuelas de la urbe. En marcha es tremendamente ágil y fácil de conducir. La deliciosa combinación entre X-ADV y la ciudad permite disfrutar de la rutina y, aunque no es una 125, no querrás coger otro vehículo para moverte por ella en tu, ahora divertido, día a día.

 

 

Los misterios del Dual Clutch Transmission de la X-ADV de Honda

 

Antes de echarnos a la carretera os queremos contar un poco más sobre el funcionamiento de su peculiar sistema DCT. Tal y como viene haciendo Honda en algunas versiones de su gama de “aventureras”, el motor de la X-ADV incluye transmisión con doble embrague de accionamiento electrohidráulico. Esto equivale a decir que no tiene maneta de embargue y que se puede conducir, tanto de forma automática, como cambiando mediante unas levas situadas en el lado izquierdo del manillar. Una de las cosas que más nos gusta de esta X-Adv, al igual que en toda la familia DCT de Honda, es la permanente posibilidad de bajar una marcha o subirla a voluntad, desde las dos levas que tienes en la maneta izquierda.

 

Al arrancar, la X-ADV te permite elegir entre las opciones semiautomáticas "D" o "S" -aunque recuerda cuál es tu elección anterior y arranca por defecto en ese modo- y una opción totalmente manual que te obliga a cambiar utilizando las levas del puño izquierdo. Al seleccionar cualquiera de ellas, un sonido te indica que ya tiene engranada la primera marcha de la caja de cambios, real, nada de variadores. En modo "D" predomina un ahorro de consumo y unas relaciones de cambio largas. El modo "S", o mejor dicho, los tres modos "S", ya que permite seleccionar tres niveles "S1-S2-S3" -progresivamente más deportivo cada una de ellos- necesita subir más de revoluciones para insertar la siguiente marcha y se revoluciona más al reducir, teniendo así más apoyo del freno motor.

 

La caja de seis relaciones ofrece un comportamiento que nada tiene que ver con el de la Integra, y se parece más al de la Africa Twin DCT. Honda explica que ha reducido un 5% los desarrollos en las 5 primeras marchas, algo que, unido al cambio del software que gestiona el DCT, permite mejor tacto y sobre todo, una mejor simbiosis entre hombre (o mujer) y máquina. Las sensaciones cuando giras el puño derecho son nuevas; excitantes y sorprendentes. Parece un motor de mayor potencia y tiene una entrega de par más agresiva, aunque siempre llega de manera controlable. En el modo “D” el tacto es de moto de pistonadas largas, de esas que cunden aunque vayas a medio gas. La aceleración es muy buena, incluso fuera del asfalto, y el tacto a medio régimen te permite rodar de manera alegre y cómoda sobre cualquier tipo de asfalto.

 

 

La centralita de esta cuarta generación del “DCT” ha hecho milagros. Aprende de nuestra conducción y se adapta a nuestro modo de cambiar. Sube o baja de marcha con más brío que antes y se puede obtener más apoyo del freno motor, algo fundamental fuera del asfalto. En carretera, la mejora es sustancial y permite circular con mayor alegría y su superior aplomo ofrece una mayor seguridad. Este motor nos había agradado en motos como la NC750X o la Integra, pero en el chasis de nuestra protagonista, ha cobrado un nuevo brío, más jugoso y excitante y que encaja a la perfección con la filosofía de este nuevo concepto de vehículo. En lo sensitivo, el sonido del nuevo escape también supone una inyección de alegría durante la conducción.

 

La parte ciclo está a la altura de las prestaciones que ofrece este nuevo conjunto motor/cambio. La horquilla delantera funciona de maravilla, no se hunde demasiado y, al igual que el amortiguador trasero, ofrece un comportamiento muy de moto. Firme, preciso y predecible en carretera, y ejemplar fuera de ella, donde la X-ADV marca la diferencia sobre cualquier modelo de la competencia gracias a las suspensiones de largo recorrido y a una posición de conducción realmente acertada para el doble uso.

 

La protección aerodinámica es muy buena, con una cúpula que se puede mover manualmente sin necesidad de herramientas. La frenada es otro de los puntos fuertes de la X-ADV, por su potencia, pero sobre todo, por su progresividad. A poco que te esmeres, tu conducción formará un tándem perfecto con las capacidades de la X-ADV. El aplomo que ofrece el tren delantero está a la altura de los modelos de referencia de la gama trail, de hecho la horquilla deriva directamente de la Africa Twin, con distinto recorrido, pero es igual de eficaz. Los neumáticos diseñados específicamente para este modelo ofrecen un comportamiento noble y preciso tanto en zonas de curvas como a la hora de ir rápido en tramos rectos, y lo mejor es que también se defienden dignamente por lo marrón.

 

 

Fuera de carretera, teniendo en cuenta que obviamente no se trata de una moto concebida específicamente para ese uso, tiene limitaciones respecto a la anchura de la moto, la longitud de las suspensiones y, un detalle muy importante, la imposibilidad de desconectar el ABS, con lo que a veces te ves comprometido porque la moto no para con donde tú quieres. Pero para el ritmo que “sobre lo marrón” va a llevar el 99% de los usuarios de la X-ADV, su comportamiento y respuesta en pistas o caminos podríamos calificarlo de cinco estrellas.

 

En el apartado más funcional de este nuevo “SUV de dos ruedas”, no podemos dejar de destacar en hueco para un casco integral de verdad, sobre todo teniendo en cuenta que la suspensión trasera permute un recorrido adecuado para el uso off-road. Y si hablamos del ordenador de a bordo, que se completa con una hilera de testigos sobre el manillar, es muy completo y ofrece muchos y precisos datos; por ejemplo, el consumo medio en cada tramo, un detalle que para los que nos gusta disfrutar con diferente ímpetu cada una de las partes del recorrido, nos da tranquilidad, aunque la autonomía esté por encima de los 260 kilómetros, reales y retorcidos como los de Canarias.

 

 

Tras haberla probado, una cosa nos ha quedado muy clara, Honda ha acertado de pleno con su X-ADV. Tanto, que todos los miembros del equipo de prueba coincidimos en que nos la compraríamos, sin dudarlo. El confort de marcha, incluso sobre firmes irregulares, es fantástico, con una posición de conducción acertada y natural, incluso para los que somos más bajitos. Un vehículo que hace coincidir las ventajas de una moto con las de una scooter, e incluso va más allá con la posibilidad de salir fuera del asfalto, con sorprendente dignidad. Su tecnología es de lo mejor del mercado y el equipamiento completísimo; desde el cuadro de instrumentos o las luces LED, llave presencial, freno de aparcamiento, luz del hueco bajo el asiento, enchufe o el mismo cambio de doble embrague.

 

Una moto (sí, decimos “moto” porque las sensaciones son de moto) muy completa y polivalente que tiene en la facilidad de uso, confianza en la seguridad y la diversión, las cualidades más destacadas. Sensaciones por encima de prestaciones puras y una estética que enamora. ¿Su precio? 10.495€ (1.000 menos que en la península). Creemos que justificado por su exclusividad, dinamismo y calidad de componentes. ¡Ya sólo les queda decidirse por el color…!

 

Unidad de prueba cedida por Honda Canarias, importador de Honda para las Islas Canarias

 

Equipamiento del piloto (Disponible en la Boutique de Honda Canarias):

  • Casco Honda Arai Tour-X4 Rojo.- 571,00 €
  • Chaqueta Honda Spidi Adventure.- 445,00 €
  • Pantalones Honda Spidi Adventure.- 294,00 €
  • Guantes Honda Spidi Air.- 33,00 €
  • Botas Honda Alpinestars Toucan.- 396,00 €

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto

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