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Prueba Honda Monkey 2018, candidata a superventas en Canarias

31 de Julio de 2018

Prueba Honda Monkey 2018, candidata a superventas en Canarias

Tras varias versiones con mayor o menor acierto, pero sobre todo, con pocas posibilidades del llegar al mercado canario, por fin Honda lanza al mercado una moto que es digna heredera del mito que desde los años 60 ha encandilado a miles de amantes de las dos ruedas. Honda ha revivido su popular Monkey, una moto compacta, robusta y con ese encantador estilo retro que ha sido rediseñada como modelo monoplaza con el innegable objetivo de proporcionar ocio, en el sentido más amplio de la palabra, sin perder su ADN original, marcado desde su nacimiento en un parque de atracciones donde divertía a pequeños y mayores.

 

El gigante japonés es fiel a su esencia y, de vez en cuando, nos sorprende con revival como esta Monkey que tiene en su aspecto retro y en su anacronismo una de sus mejores señas de identidad. De diseño atemporal y con un cuidadísimo acabado, la moto es una fidedigna copia a escala del modelo más emblemático de rueda pequeña de Honda. Las medidas están sobredimensionadas, para alcanzar una talla similar a la de una Honda MSX 125, y el embrague pasa de la leva del cambio a una maneta convencional, pero mantiene el bastidor de acero, su depósito de chapa y los cromados en los guardabarros metálicos y en el protector del escape lateral.

 

El precio de lanzamiento de la Honda Monkey 125 en Canarias es de 3.695 euros

 

 

 

Los detalles en la Monkey se cuidan al máximo, sobre todo teniendo en cuenta que Honda la ha englobado en el grupito de selectos modelos que lucen en su depósito el logo histórico del ala Honda (Old Wing) en un diseño 3D. Sus compactas formas sorprenden por su encanto y armonía. La combinación de  superficies simples y curvadas es realmente acertada consiguiendo una figura inconfundible que hace arrancar una mueca de sonrisa a cualquiera que la mire por primera vez.

 

Cromados cuidados al máximo, pintura de alta calidad y acabados que cuidan al máximo hasta el mínimo detalle, son señas de identidad de un modelo que ya ha enamorado a muchos amantes de estas pequeñas motos que tantos adeptos tienen en las Islas Canarias. Cuidado y esmero que queda plasmado en  guardabarros en acero cromado de alta calidad, en el protector de escape con estampación evocadora, en los retrovisores circulares o en el manillar elevado que rinde homenaje al diseño original.

 

Bajo ese aire retro, la Monkey esconde un arsenal tecnológico que la convierte en una moto totalmente actual, con sensaciones de moto grande, a diferente escala, obviamente. Sin perder el aire clásico, por ejemplo en tablero de instrumentos es circular, aunque con tecnología LCD. Informa de todos los parámetros, excepto del cuentarrevoluciones, que habrá que sentir de oído, de manera clara y nítida. Toda la iluminación cuanta con tecnología LED, desde el faro delantero al trasero, pasando por los intermitentes. La Monkey viene de serie con llave de contacto codificada tipo “wave”, que incorpora un sistema de “llamada y respuesta” que hace que las luces destellen al presionar un botón, permitiendo su fácil localización en aparcamientos abarrotados de coches, y alarma antirrobo para evitar que los amigos de lo ajeno se quieran echar al hombro los poco más de 100 kg de la Monkey.

 

 

En el apartado ciclo de la Monkey encontramos muchas similitudes con cualquiera de las modernas motos naked de la marca, eso sí, a escala. El bastidor está conformado por una estructura de acero, tipo espina dorsal, primorosamente pintado y que ha sido desarrollado para ofrecer un equilibrio apropiado entre rigidez y agilidad – perfecto para la amplia variedad de circunstancias en las que sin duda deberá desenvolverse. Con una sección oval, el basculante está en armonía con el concepto de diseño circular del conjunto de la moto.

 

La distancia entre ejes está fijada en 1155mm, con un ángulo de lanzamiento y un avance de 25°/82mm y con un radio de giro mínimo de solo 1,9m. el peso en orden de marcha es de solo 107kg, con una altura de asiento de 775mm. El cómodo asiento monoplaza, nada que ver con el ladrillo de la MSX 125, está fabricado en uretano de alta densidad para el máximo confort.

 

La horquilla USD luce un acabado premium en Alumite y se complementa con doble amortiguador trasero que ofrece 104mm de recorrido de eje. La distancia máxima libre al suelo es de 160mm. Un disco delantero de 220mm y un disco trasero de 190mm proporcionan una frenada segura, gestionada por un ABS basado en IMU, que permite controlar el levantamiento de la parte trasera en fuertes frenada. Los anchos neumáticos de tacos, de 12 pulgadas, contribuyen a un comportamiento suave en marcha y sus medidas son 120/80-12 65J el delantero y 130/80-12 69J el trasero.

 

 

El motor, similar al fiable propulsor de la Honda MSX 125 (Ver prueba de 50.000 kms), cumple la exigente normativa Euro 4 con inyección electrónica. Se trata de un monocilíndrico, colocado en posición horizontal y refrigerado por aire. Más sencillo, imposible. Cubica 125cc y dispone de un sistema de distribución SOHC. 

 

Con el motor de la Monkey; simple, robusto y afinado, Honda busca más que nada, ofrecer unas prestaciones adaptadas a su uso en ciudad. Refrigerado por aire, con un diámetro x carrera de 52,4 x 57,9mm, una relación de compresión de 9,3:1 y alimentación por un moderno sistema de inyección electrónica PGM-FI, desarrolla 6,9kW (unos 9,2 CV) a 7.000rpm y 1,2 Kgm a 5.250rpm.

 

La caja de cambios es de 4 velocidades y el accionamiento del embrague se hace desde la maneta izquierda, abandonando la leva en la palanca del pié del cambio. El consumo es realmente contenido. La Monkey puede recorrer hasta 67 kilómetros con un solo litro de combustible, lo que nos permitirá sobrepasar holgadamente los 350 kilómetros de autonomía gracias a los 5,5 litros de capacidad de su coqueto depósito de combustible, con soldadura en el pliegue de estampación.

 

 

A la vista queda claro que su estética es de lo más acertada, pero cuando la pruebas, enamora. La Monkey te va conquistando desde el primer momento que su motor se pone en marcha con dulzura y te envuelve en un agradable ronroneo de bajos decibelios producto de su silencioso y elástico motor monocilíndrico. Una vez en marcha, sólo se echa de menos el cuentarrevoluciones -elemento no esencial en una 125 cc, pero siempre útil en las incursiones por carretera, para no forzar demasiado la mecánica y controlar mejor cuándo te aproximas al corte de inyección.

 

Desde el primer golpe de gas, la Monkey sale sin retardo alguno y mucha, mucha agilidad, acompañados de un melodioso sonido. Teniendo en cuenta sus limitaciones de potencia, nunca te falta esa respuesta necesaria para dejar atrás los semáforos o esquivar los peligros que acechan al motorista en ciudad. La posición de conducción resulta excelente para callejear. Con una posición erguida y con buena visibilidad a través de los espejos. Eso sí, si no eres alto, quedarás por debajo de la línea del techo de los coches, algo delicado que no debes olvidar.

 

 

Esta Monkey va a tener como principal rival en el mercado a otro modelo de la casa; la Honda MSX 125, aunque son conceptos diferentes de grandes motos de rueda pequeña. La principal diferencia es que la Monkey ha sido homologada como modelo monoplaza, de forma irreversible. Honda ha enfocado su nueva Monkey hacia la diversión. Es pequeña, ágil y simpática ante cualquier mirada escrutadora. Desde luego, para los que se criaron una de aquellas Monkey de antaño, un icono de terna juventud.

 

Pero no se crean que la Monkey se circunscribe únicamente a ese grupo de motos de exposición, para conservar y pasar el paño de domingo a domingo. Es una moto capaz, ratonera entre el tráfico urbano y con sensaciones de moto grande. Las sensaciones que ofrece en tramos de curva, con el asiento casi a ras de suelo, son sensacionales. Las cuatro relaciones de la caja de cambios están muy bien adaptadas a las carreteras de Canarias y os podemos adelantar que, a falta de una comparativa más profunda, es más eficiente que la MSX en igualdad de condiciones.

 

Quisimos conocer el compartamiento de la Monkey fuera del ámbito urbano y para ello decidimos realizar el tramo de Temisas en las dos direcciones. Es una moto que realmente sorprende por el rendimiento que obtiene de sus menos de 10 CV. La respuesta del motor al abrir gas es excelente y permite salir de forma efectiva en curvas lentas. El comportamiento de la suspensión delantera es perfecto debido a las pocas inercias de la moto y permite mantener la trazada en las curvas rápidas con el puño del gas totalmente abierto. El cambio de dirección de un lado a otro en curvas enlazadas es muy fácil e intuitivo gracias a la agilidad de la moto. 

 

 

El comportamiento sorprende. Es una divertida, sensata y magnífica alternativa para los desplazamientos de cada día, pero también para disfrutar de las salidas de fin de semana en un territorio en el que lo kilómetros nunca ponen en entredicho las medidas de la Monkey. El asiento es extraordinario si lo comparamos con el de la MSX. Es confortable, un confort, como el resto de la moto, a escala. Sólo si mides más de 1,75 tendrás que forzar el ángulo de tus rodillas. 

 

Es una moto que no decepciona. Pasan los kilómetros y te das cuenta de que esta motocicleta es tan agradable como fácil de conducir, con un comportamiento suave pero con carácter. Las suspensiones aguantan con firmeza las escasas inercias de una moto con menos de 10CV y 112 kilos en orden de marcha. Los frenos también cumplen con su objetivo, sin síntomas de fatiga y ofreciendo el tacto adecuado en cada situación. El ABS combinado con el IMU permiten apurar al máximo las frenadas con la confianza de no poner en aprieto el agarre de los neumáticos de 12 pulgadas, que por cierto, ofrecen un agarre excelente, con ese vistoso taco remarcado.

 

 

La Monkey colmará los deseos de todos aquellos que ya empiezan a mover el mercado buscando tener parte de un mito. Una moto exclusiva para quienes busquen una forma diferente y evocadora de moverse por la ciudad y fuera de ella, siendo además el centro de atención en cualquier evento motero por las sensaciones que despierta y disfrutando de una agilidad, solamente comparable a moverse en bicicleta.

 

Su precio, bastante ajustado si lo comparamos con otros mercados, será determinante a la hora de copar los primeros puestos del mercado de ventas de motos en Canarias, pero argumentos para aspirar al “trono de hierros” no le faltan.  La Monkey es más cara que sus rivales, y además únicamente la puedes disfrutar en solitario, pero los acabados y sobre todo, la estética, está varios pasos por delante de la competencia… ¿Su exclusividad, calidad y comportamiento merecen que paguemos ese sobreprecio?

 

La Monkey 125 2018 está ya disponible en Honda Canarias  en tres diferentes opciones de color:

  • Amarillo Banana/Blanco Ross
  • Rojo Nebula Perlado/ Blanco Ross
  • Negro Shining Perlado/ Blanco Ross

 

Prueba realizada por el equipo de Canariasenmoto con la colaboración de Paqui Perera.

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